Estas son las políticas públicas que los jóvenes del G20 le reclaman al mundo

Estas son las políticas públicas que los jóvenes del G20 le reclaman al mundo

A través del Y20, el grupo del G20 dedicado a la juventud, los delegados de todos los países miembros conformaron un informe de políticas públicas para presentar en la cumbre frente a los primeros mandatarios del mundo. El futuro del trabajo, la sustentabilidad y la igualdad de género fueron algunos de los ejes principales del encuentro realizado en Córdoba la última semana

Por Joaquín Sánchez Mariño

24 de agosto de 2018

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“¿Si me interesa el futuro? Claro, es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida”, respondió alguna vez Woody Allen en una entrevista. Una respuesta sencilla, cómica, pero cargada de sentido. ¿Qué mundo construiremos para vivir en él? ¿Qué futuro?

Bajo esta consigna (articulada de manera formal, claro: “Sacudiendo el presente. Construyendo el futuro”), se reunieron en Córdoba 76 jóvenes la segunda semana de agosto, 46 de ellos de todo el mundo, delegados oficiales del Y20 (Youth 20, el capítulo del G20 que este año preside Argentina, dedicado a los jóvenes) que llegaron al país para debatir temas de juventud. Los otros 30, chicos y chicas destacadas de nuestro país. Pero antes, rebobinemos un poco.

Vaya un instructivo:

¿Qué es el G20?

  • El Grupo de los 20 (como también se lo conoce) es un foro internacional en el que se discuten políticas de cooperación para enfrentar los grandes desafíos globales y generar políticas públicas superadoras.
  • Compuesto por la Unión Europea y 19 de las economías más fuertes del mundo y otras emergentes: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía.
  • Su cumbre este año se realiza en la Argentina, para la cual llegarán en noviembre algunos de los más altos mandatarios del mundo, entre ellos el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

¿Qué es un Grupo de Afinidad?

  • Son los grupos de trabajo que se ocupan de temáticas específicas para elaborar en conjunto con delegados de todos los países miembros un informe de recomendación de políticas que se presenta luego a los mandatarios en la cumbre final del G20.
  • Los Grupos de Afinidad son el S20 (Ciencia), L20 (Trabajo), C20 (Sociedad Civil), W20 (Mujeres, género), T20 (Pensamiento en relación a la gobernanza global), B20 (Negocios), y Y20 (Juventud).
  • Cada Grupo de Afinidad tiene su propia cumbre donde se reúnen los delegados y confeccionan el informe final. En agosto fue la cumbre del Y20 (la Y es de Youth, es decir, juventud). La organizaron los dos encargados del grupo en el país: AIESEC y EIDOS.

Foto: Universidad Siglo 21
Foto: Universidad Siglo 21

Ahora sí, sigamos.

Decíamos que se reunieron en Córdoba 76 jóvenes para debatir su visión sobre el futuro del mundo. Antes de comenzar la última jornada recibieron un mensaje del Jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña: “Ustedes no solo son el futuro del mundo, sino que también son el presente. Necesitamos una visión innovadora y comprometida de los problemas y los desafíos mundiales para poder pensar juntos las soluciones para tener un mundo mejor para todos”.

Fueron 5 días de trabajo en el campus de la Universidad Siglo 21 y se discutieron los temas alineados a las temáticas pre-establecidas como prioridad por el G20: el futuro del trabajo, educación, emprendedurismo, políticas públicas y sustentabilidad.

El informe final, que puede leerse acá, incluye sugerencias tan generales como específicas. Algunas de ellas:

  • Abandonar los subsidios ineficientes, promover la desinversión en combustibles fósiles y generar sistemas de incentivos económicos para lograr una transición a un 100% de energía renovable.
  • Establecer un marco legal universal que defina el emprendedorismo social junto con las herramientas de medición de impacto.
  • Implementación de políticas nacionales que brinden a los docentes seguridad laboral, estabilidad financiera, salarios más altos y la oportunidad de desarrollar aún más sus habilidades para garantizar una educación de calidad.
  • Fomentar la educación formal y no formal sobre emprendedorismo, prestando especial atención a las mujeres jóvenes.
  • Establecer un esquema progresivo para los gastos de las empresas dedicados a programas de capacitación para todos sus empleados, proporcional a su presupuesto.

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El lugar de los jóvenes

“Esta cumbre del Youth20 está haciendo historia. Estamos levantando la voz y mostrándole al mundo que es la hora: la juventud no solo tiene cosas que decir, sino que ya está haciendo cosas para cambiar el mundo. Ya no podemos darnos el lujo de ser tibios. Necesitamos unirnos y hacerle ver a nuestros gobiernos que es hora de cambiar y que para innovar es hora de incluirnos en la mesa de decisión. Si vamos a discutir el futuro del trabajo ya no podemos excluir a quienes serán los principales afectados por el”, dijo Agustín Batto Carol, fundador de EIDOS y emprendedor social.

En la cumbre también se dio a conocer el Social Innovation Warehouse (SIW), un banco internacional de proyectos de juventud, escalables y replicables, diseñados como insumos para gobiernos y organizaciones que deseen innovar en materia de políticas públicas con especial foco en los jóvenes. Es decir, allí se pueden compartir proyectos que luego serán potenciados por distintos agentes para que puede alcanzar su concreción o una mejor versión de ellos mismos. Como parte del encuentro, los delegados eligieron los primeros 20 proyectos que serán parte del banco.

La cultura en la juventud

En el marco del Y20, el Ministerio de Cultura de la Nación organizó una fecha de Ideas, un evento de charlas para pensar los temas que se tocan en cada cumbre. En el caso de Córdoba invitó a la inventora canadiense Ann Makosinski y al gestor cultural brasilero Evandro Fioti.

Fue la pata blanda de un evento más bien formal. A sus 15 años de edad, Makosinski creó una linterna que se enciende con el calor de la mano y luego inventó el eDrink: una taza que utiliza el exceso de calor de la bebida y la convierte en electricidad para cargar el celular. Su búsqueda está a tono con la preocupación por las energías renovables.

Junto a Fioti (co-fundador de la banda de rap Emicida), dieron una charla para los 70 jóvenes de la cumbre y el público general. En ella hablaron de la importancia de la creatividad para cambiar al mundo.

Thank you to Argentina’s Ministry of Culture for inviting @fiotioficial and me to speak at the opening of the @y20_summit as part of the #G20. Evandro and I got to discuss creativity, how we come up with ideas in our respective fields, and how science and art work together. I also got to speak to some classes of teenagers visiting @inet_etp , they were wonderful and I can’t wait to see what they invent in the future! It was an amazing experience and I hope to come back and spend more time in your beautiful country. Thank you SO much to @marinscarda and @carobaitman for being so patient and showing me around everywhere 🤗 @fiotioficial you are brilliant and I love the way you think!!! @minculturaar and photos taken by @frydlewskyfotos – – – – – – #Ideas2018 #argentina #publicspeaking

Una publicación compartida por Andini Makosinski (@annmakosinski) el

“Creo que muchas escuelas están enseñando las materias de forma tradicional, pero pienso que es hora de hacer nuevos laboratorios, con impresoras 3D y otras herramientas innovadoras. Es necesario incluir a la ciencia de otra manera”, dijo por ejemplo Makosinski.

Y Fioti, también se expresó sobre la educación: “Mi hermano fue un joven incomprendido dentro del ambiente familiar y escolar, pero era muy creativo, aprendía a través de los comics y las ilustraciones. Creo que repitió dos o tres veces. Hubo una profesora que comprendió que era un chico con una capacidad de aprendizaje diferente, que funcionaba a través de otros mecanismos y le empezó a dar comics. Más tarde, escribió una historieta y ganó un premio. Gracias a eso, fue la primera persona de mi familia que se tomó un avión. Es un verdadero desafío reformular la educación para que sea más sensible a las necesidades de cada persona”.

El evento del Ministerio también estará presente en las próximas cumbre de los grupos de afinidad. Entre otros invitados vendrán los escritores franceses Iván Jablonka y Catherine Millet, la editora de género del New York Times, Jessica Bennett; el doctor en Filosofía de la Educación Nicholas Burbules, y otros personajes. La programación completa se puede chequear acá.

¿Cómo sigue?

Habiendo sucedido ya las cumbres de Science20, Civil20 y Youth20, las próximas serán las de Labour20 (septiembre, en Mendoza), Think20 (septiembre, en Buenos Aires), Women20 (septiembre, en Buenos Aires) y Business20 (octubre, en Buenos Aires).

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Las 21 lecciones que habrá que leer para entender el nuevo mundo

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Es el autor del momento y uno de los favoritos del presidente Macri. Sus libros anteriores vendieron más de 10 millones de ejemplares. Por qué el nuevo título de Yuval Noah Harari, 21 Lecciones para el Siglo XXI,  será uno de los más relevantes del año.

Por Joaquín Sánchez Mariño

17 de agosto de 2018

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Por qué es importante. El autor israelí es uno de los escritores más leídos e influyentes de la actualidad. Sus dos libros anteriores: De animales a dioses y Homo Deus (Breve Historia del Mañana), forman un suerte de tratado sobre el ser humano con los ojos puestos en el pasado y en el futuro del hombre. El origen salvaje y el futuro controlado por la inteligencia artificial pendulan entre un libro y otro.

  • Con sus primeros dos libros vendió más de 10 millones de ejemplares en el mundo.
  • En 21 lecciones para el siglo XXI se analiza el resultado de ese péndulo: el mundo que hemos construido.

21 lecciones sobre qué. ¿Qué deberíamos saber para poder enfrentarnos a los inminentes cambios del siglo XXI? Así resumen desde la editorial las reflexiones que se presentan en el libro. Uno de esos desafíos es cómo mantener nuestra individualidad y nuestro sentido colectivo frente a una realidad en cambio permanente.

  • Más sobre el nuevo libro, según la editorial: “Harari examina algunas de las cuestiones más urgentes de nuestro presente y ofrece una reflexión sobre el sentido de la vida hoy en día”.

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Quién es Yuval Noah Harari. Es uno de los autores favoritos del presidente Mauricio Macri. Nació en 1976 en Israel. Es profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Especialista en  historia medieval y militar, realizó un doctorado en la Universidad de Oxford. Fue traducido a más de cuarenta y cinco idiomas.

Dónde y cuándo se conseguirá el libro. Publicado por Debate (uno de los sellos editoriales de Penguin Random House Mondadori), es uno de los lanzamientos más importantes para el mercado editorial.

  • Se podrá conseguir a partir de septiembre en todas las librerías del país.
  • Como se trata de un lanzamiento internacional, también se podrá conseguir en el resto del mundo.
  • La edición rústica tendrá 408 páginas y costará $ 649,00 + IVA
  • También podrá adquirirse para e-book por $ 368,99

Si querés escuchar un fragmento del libro, poné play acá.


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En la cultura del ranking, esto es lo que valgo como persona

En la cultura del ranking, esto es lo que valgo como persona

Estamos constantemente siendo rankeados, juzgados y evaluados como personas, usuarios o empleados. Y a la vez, rankeando, juzgando y evaluando a los otros por medio de distintas aplicaciones. ¿Qué pasaría si cubrimos de humanidad nuestras devoluciones y dejamos de armar rankings con la gente?

Por Joaquín Sánchez Mariño | Ilustración Juan Melano

17 de agosto de 2018

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Uno de los episodios más populares de la serie Black Mirror (8.3 puntos en IMDb) retrata la vida de una chica cuya felicidad depende exclusivamente de su estatus en las redes sociales. Según su puntaje, el crédito al que accede, el barrio en el que puede vivir, el auto que le alquilan… Cada interacción puede costarle una calificación entre 1 y 5, y a la caza de ese 5 lo pierde todo.

El capítulo captura la sensación de época: vivimos siendo juzgados. Y lo peor: no solo nos parece bien, lo alimentamos. En una cultura del agrado donde lo importante es sonreír y tratar al otro como si fuera un cliente, todos nos convertimos en objeto de opinión. ¿Pero por qué? ¿Quién dijo que agradarle a todo el mundo nos asegura alguna satisfacción?

Antes el vínculo con los otros era un problema de la intimidad o de las relaciones humanas en general, ahora en cambio es parte del sistema porque impacta directamente en la economía de las personas. De pronto, alguien con un buen ranking social puede acceder a mejores condiciones crediticias o ser tenido en cuenta para mejores trabajos. Lo que opinen los demás de nosotros dejó de ser mera doxa para convertirse en variables cuasi objetivas de lo que somos.

Si en los sesenta Sartre advirtió que el infierno era la mirada de los otros, ¿por qué de pronto nos convencimos de que era el purgatorio? ¿Cuándo empezamos a pensar que nuestra felicidad (o nuestro destino) puede depender o de los likes o de los puntajes que nos dan los otros?

Pensando en esto, decidí representar lo que sucede en Black Mirror de manera analógica: confeccioné un sistema de puntos sobre mí mismo y durante algunos días se lo di a completar a cuanta persona me cruzara. Puse cinco categorías con cinco estrellas cada una, donde 1 sería el mínimo y 5 el máximo. Se lo entregué a todos los que pude, conocidos, desconocidos, gente del barrio con la que tengo intercambios de servicios, gente en el ascensor, alguna chica en un bar. En total, en 3 días, recabé 20 respuestas. Este era el cuestionario.

FormularioRanking

Aunque suene a experimento, lo que hicimos no es más que hipérbole de lo que vivimos diariamente. ¿O realmente pensás que ahora mismo no te están juzgando, mientras lees esta nota con la cara que sea que te dio Dios? ¿No estás acaso juzgándome a mí en este mismo instante?

Tal como cuenta esta nota, en China la aplicación WeChat (una suerte de Whatsapp, Facebook, Uber, Instagram, Home Banking todo en una) recoge datos de todas las acciones móviles y conforma con eso un puntaje. Desde el teléfono pagan servicios, compran cosas, hablan con amigos, ponen direcciones de restaurantes o piden taxis. Según todo eso, la aplicación determina el tipo de persona que sos. Si solés hablar con personas de puntaje alto, tu puntaje sube. Si te relacionás, digamos, con el hampa, tu puntaje baja. Si comés en restós de moda, sube; si lo hacés en el puestito de la esquina, baja. Durante un tiempo, si tenías una puntuación mayor a 750 podías saltarte el control de seguridad en el aeropuerto de Beijing. Con un estatus similar podrías incluso aplicar a una visa para visitar Luxemburgo, sea que alguna vez se te cruzó por la cabeza o no.

Por suerte, la manera de recabar datos en nuestro país está más cerca de mi técnica que de la de China (o al menos eso creo), por lo que estoy a salvo de que elaboren mi puntaje. ¿Qué tipo de persona sería según sus parámetros? Como poco en lugares de moda, pago las cuentas cuando ya no queda otra, mis amigos no están presos de casualidad. Y lo peor, no me parece extraño.

Amabilidad

En mi propio experimento tuve un buen puntaje. Amabilidad -territorio de mi luna en libra, ponele- es mi cuota destacada: 4.30. O trato bien a la gente o, a la luz de que estaba por pedirles que me evaluaran, los traté aún mejor ese día. Pensé bastante si éste no era un punto flaco de mi idea, pero después reflexioné: ¿no se trata de eso? ¿No estamos todos tratando de agradar más allá de la verdad de lo que somos, sea que lo vamos a contar después en una nota o no?

En la categoría Aspecto (y todo lo que ella contiene), tuve un honroso 4. Hubiera sido mejor si no fuera por el 2 que me puso un amigo del trabajo (que va cada quince días a las peluquería y que, lógicamente, tiene otros estándares de calidad).

Aspecto

Es la categoría vanidosa por excelencia: la chica del bar con la que hablé exclusivamente por esta causa me puso un 3 (y me remató con un 2 en interés). ¿Qué había en mí antes de esto? ¿Qué esperaba? ¿Es posible sacar un 5 en aspecto y un 5 en interés? Para mí, que me la paso juzgando en mi propio WeChat (IThink, suponte), esa convivencia era imposible.

De la boca para afuera, antes del ejercicio prefería sacarme un mal puntaje en aspecto que en interés, eso era lo moralmente deseable: ser un tipo que se preocupa por lo profundo. En la vida real: me golpearon más los bajos puntajes en apariencia. Ya sabía de qué alardeaba, ahora sé de qué carezco.

ChicaFormulario

Sin embargo, esa chica me juzgó por pedido mío. ¿Qué pasa cuando viene de suyo? Algo así pasaba con Lulu, una plataforma que llegó a tener un cuarto de las estudiantes mujeres universitarias de todo Estados Unidos. En ella las chicas compartían reviews (críticas, evaluaciones, descargos), sobre los chicos con los que habían salido. Así, si otra chica se interesaba por ese mismo chico podía leer la opinión de una antecesora. Los requisitos eran tener a ese chico en Facebook (luego agregaron una cláusula: los hombres tenían que aceptar ser juzgados). Y entonces sí: cualquier chica podía leer si era bueno en la cama, si era machista, si la había tratado con respeto o no, si su humor era más del estilo Ben Stiller o Jerry Seinfeld.

Para muchas de las chicas puede que haya servido. Cómo se habrán sentido los hombres juzgados, difícil saberlo ¿Cuán válido es que, a la luz de protegernos, enunciemos cada uno de los defectos o particularidades del otro?

En Globant, una empresa tecnológica argentina, desarrollaron una plataforma en la que sus empleados se reparten estrellas. Además de ganar premios a fin de año, le sirve a la propia compañía para saber quiénes son los líderes informales en cada grupo de trabajo. La diferencia es que solo permite la valoración positiva. A la salud de la empresa, tiene lógica, pero para la vida exterior, ¿la ausencia de crítica no promueve la hipocresía? ¿No hay situaciones en las que ser directo nos ahorraría bastantes problemas?

Mi puntaje en Uber como pasajero es de 4,54. Durante un tiempo tuve Airbnb y me encaminaba a ser un SuperHost (lo hubiera sido si no fuera que la casa no era mía y estaba subalquilando -ya pedí disculpas a la administración-). En CouchSurfing tuve siempre respuestas positivas, aunque no siempre muy elaboradas.

Comunicacion

En mi propio ranking en Comunicación y Conversación saqué un 4.20. Alguien (3.5 cocinando, en mi opinión) aclaró que me sacaba una estrella porque cuando hablo no modulo. El mozo del bar de la esquina de casa (4.2 memorizando pedidos), me puso un 5 (fue de hecho el único que me puso puntaje perfecto en todo, y fue antes de que dejara -después de ver sus respuestas- más del 20% de propina).

La categoría Energía (positiva o negativa), es mi gran deuda con la sociedad. Me quedó un promedio de 3.59. Es decir, no tengo ni demasiada buena energía ni demasiado mala, pero sería necio si no me diera cuenta de que cuando el puntaje baja en una estrella, en realidad significa que baja un poco más. Nadie en general se sintió demasiado cómodo en ser 100% sincero.

Energia

Una amiga (2 en amabilidad, 5 en todo lo demás) escribió: “casi siempre estás muy melancólico”. Otro, una persona de reconocida bondad (1 en no interrumpir), me puso 5 en todo salvo en energía. Otra (5 en energía) me puso que varía mucho depende con quién trate. Y lo más llamativo: aquellas personas con quienes solo lidié superficialmente (el muchacho de la lavandería, el mozo, la señora de la inmobiliaria -a quien siempre le pago con demora-), me pusieron un 5. Cuando el trato es breve, pongo lo mejor de mí. Cuando tengo que sostenerlo, flaqueo. Una primera conclusión: en el intercambio de servicios soy amable, tengo buena energía y es lindo conversar conmigo. Soy, digamos, confiable.

En el mundo de la sharing economy y el consumo colaborativo la confianza del otro es un requisito indispensable. Plataformas como Uber o Airbnb son ejemplo de esto: uno comparte algo propio con otro (pongamos, su departamento), y la única manera que tiene de hacerlo con tranquilidad es sabiendo que el otro no es un loco de remate. ¿Cómo lo sabe? Mirando su puntaje. Es un tipo de confianza basada no en la impresión, la experiencia o el puro instinto, sino en los ratings. Bajo este paradigma, no se juzgan personas sino “usuarios”.

FormularioDibujo

Sin embargo, ¿es un método tan infalible? En febrero del 2016 un chofer de Uber de Michigan, Estados Unidos, atropelló intencionalmente a 4 personas. Su puntaje era 4.73 sobre 5. Es decir, casi el chofer perfecto. Esta semana en nuestro país un chofer violó a chica en Villa Urquiza. Su puntaje, un misterio. Consulté por él a Uber pero no obtuve respuesta. La empresa no tiene ranking interno, son los pasajeros los supervisores (no pagos) de la compañía. Es decir, los usuarios pagamos, además de por el servicio, por trabajar para ellos. Si efectivamente ese chofer tenía un buen puntaje, ¿qué significaría?

Es el peligro de los rankings: no sabemos por qué creemos en ellos. ¿Quién es el tipo que puso un buen o un mal puntaje a tal o cual cosa? No sabemos. ¿Cómo nos aseguramos que quien puntúa no lo esté haciendo bajo criterios racistas, machistas o xenófobos? No sabemos.

Interes

Mi puntaje en la categoría interés es de 4.2. Conforme fui recibiendo respuestas me di cuenta de que era una de las que más me importaba. ¿Interés? ¿Qué era eso? Qué futuro puedo tener si no le intereso a nadie. ¿Por qué demonios la chica que me respondió desde España y es una especie de romance infinito (5 en conversación, 5 en inteligencia, 5 en todo plano de la condición humana) me puso un 4? ¿Puede alguien mantener una relación con vos durante años y no parecerle un 5 en interés? O un 4 y medio. ¿Qué monstruo se despertó con esta nota? Inventemos un parámetro: conforme te importe este punto, tu nivel de neurosis o de ego.

La chica que respondió desde España no lo sabe, pero de algún modo ese 4 me convirtió en su rehén. Es que la cultura de ranquear lleva a un nuevo sistema de poder. Uno nunca sabe en que puede deparar un rating bajo, no importa en la plataforma que sea, y termina sujeto a comportamientos antinaturales. ¿Por qué conversar con el chofer si estoy de mal humor? ¿Por qué es tan improbable decirle: “disculpame maestro, no quiero hablar”. Y si sucediera, ¿por qué podría reparar en un mal puntaje? Cuando el poder significa que todos tienen derecho a opinar sobre nosotros, el único deber moral es la indiferencia.

Es difícil sobrevivir a ciertos males. Hay dos caminos: o nos desvivimos para sacar el puntaje más alto posible (habida cuenta de lo que significa “desvivir”). O tratamos de identificar aquello que nos hace bien, y hacemos que dure, y le damos espacio (tal como diría Italo Calvino).

La verdad es que me importa saber qué puntaje le darías a esta nota. Pero voy a impostar un gesto, a ver si con el simple acto lo incorporo. Sería así: ¿te gustó? ¿no te gustó? Bueno, tu opinión me tiene sin cuidado.

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Sálvese quien pueda: qué están haciendo las editoriales independientes para sobrevivir

Sálvese quien pueda: qué están haciendo las editoriales independientes para sobrevivir

En lo que va del año la caída del mercado editorial es preocupante. Mientras el consumo se reduce, la producción bajó un 30%. La Feria de Editores, que reúne a más de 200 editoriales independientes, es una de las respuestas del sector para seguir subsistiendo.

Por Joaquín Sánchez Mariño

10 de agosto de 2018

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Un dato: la industria del libro está jodida. Si una editorial mediana imprime mil ejemplares y en los primeros dos meses vende, digamos, 150 (con toda la furia)… los editores se juntan en una casa y abren un champagne. Los editores, por cierto, seguramente también sean los dueños.

Los número acompañan el pronóstico. Ya en el 2017 se publicaron 11 millones de ejemplares menos que en el 2016. Esto responde a que la primera respuesta de las editoriales a la crisis es hacer tiradas más pequeñas, cuando no directamente publicar menos. Este años según el sector la producción de libros cayó un 30%, y la venta también mantiene una curva descendente.

La situación es difícil. Y aun así, otro dato: hoy viernes 10 de agosto abrió la Feria de Editores en el Konex y apenas inaugurada ya había gente recorriéndola. La FED es algo así como la Feria del Libro en versión independiente. Reúne a más de 200 editoriales pequeñas o medianas (independientes, emergentes, como quieran llamarle), y su encanto principal es que convoca a un público lector. Del palo, que le dicen.

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Hablamos con algunas de las editoriales que participan para ver qué recursos encuentran para sobrevivir y cómo ven el mercado, porque la industria está complicada, pero no muerta, y en gran medida eso es gracias a ellos.

¡Viven!

Guido Indij nos recibe mirando hoteles de Frankfurt. En octubre asistirá a la Feria del libro de Frankfurt y tiene que reservar dónde dormir durante cuatro días, entonces googlea. Su oficina son cuatro paredes de libros, una computadora, dos escritorios y un colgador de fotos que se desprende de una lámpara de techo.

Estamos en su editorial en el barrio de Chacarita. En realidad, no es solo una editorial la que funciona ahí sino varios componentes de su universo: los sellos editoriales Factotum, Interzona y La Marca Editora; la editorial Marea (de su mujer, Constanza Brunet); y la distribuidora Asuntos Impresos. Todas piezas de un rompecabezas mediano en el que trabajan 14 personas y sobrevive (y crece), desde 1992, año en que Indij fundó La Marca Editora.

Dará su análisis y su receta. Su análisis es este: “Hay dos medidas de la industria: una de ellas es la del offset. Cuando imprimís en offset no tiene sentido hacer menos de 1500 ejemplares. Así me crié yo, que soy como de vieja escuela. Otros editores te dicen que hay buenas opciones para impresión digital, que se pueden hacer menos ejemplares. Pasa que para prorratear el costo de leer, negociar un contrato, tomar una decisión, diseñar el libro, pensar una tapa, corregir el libro, pagar una traducción eventualmente… todos esos costos no son iguales si vos los dividís en 100 o 200, que si los dividís en 2000. Por lo cual todos los editores tratamos de vender una buena cantidad. Y cuando el mercado se reduce, ¿cómo sobrevivís? Hoy nos va a todos mal. Estamos todos un 25 o 30% abajo. Y están así también las librerías. Y cambia la situación con el valor del dólar. Con un dólar a 30 te posiciona mejor para exportar, y el mercado local es la base”.

Su foto es esta:

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Y su receta, la siguiente:

“¿Cómo sobrevivís? Cuando sos muy chiquitito todo eso lo compensás con energía personal, con amor al proyecto, con mística por lo que estás haciendo. Hay muchos casos en los que el mismo editor es el que compone, corrije, diseña o (y/o) edita el libro. Ahora, si vos pretendés armar una empresa un poquito más grande, con posibilidades de perdurar en el tiempo, necesitás delegar alguna de esas funciones y profesionalizarte, y editar de a 200 ejemplares no te sirve. Entonces, si te pasás al formato de offset y empezás a publicar de a 1500 mínimo, te encontrás con otro limitante: el tamaño del mercado local. Es más, digamos Buenos Aires. Vender en el resto del país requiere un cierto esfuerzo: abrir cuentas en Rosario por ejemplo implica que vayas, que descubras cuáles son las librerías que pagan y las que no… no es solamente enviar libros. Lograr una distribución nacional requiere mucho trabajo. Pero nosotros tenemos un mercado mucho más grande que es la lengua. Entonces en ese sentido estar en las ferias internacionales es ampliar mercados”.

¿Si te va bien en esta Feria se mueve la aguja de tu año?
Yo vendo bien en la FED. Hay muchos que venden bien. Todos se van más o menos contentos. Pero aunque me vaya bien este fin de semana no voy a levantar suficiente guita para pagarme los cuatro noches de hotel en Frankfurt.

Estos son algunos de los libros que Indij preparó para llevar a la FED:

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Nora Galia, creadora y directora de Letras del Sur, coincide con la importancia de ampliar mercados que menciona Indij. Hace pocas semanas, cuenta, cerró una alianza con Neisa, una distribuidora mejicana, para coeditar sus libros con ellos allí. “De este modo tendremos distribución en las librerías mejicanas y podremos entrar en contacto con lectores que de otro modo no hubiéramos encontrado. Es la manera de empezar a jugar en el exterior”, dice.

“Cuanto más profesional es cada etapa de un libro, más pequeños son los riesgos. Hay que salir a la caza de lectores, y eso no tiene que ver solo con lo literario sino también con estrategias comerciales y de visibilidad. Los escritores tienen que acompañar al editor en acciones extra literarias que son hoy, más que importantes, necesarias. Antes en la industria editorial el brand business no se usaba. Ahora sí. Es el negocio de la marca, de armar una marca, que no sea solo la de la editorial sino también la de cada escritor. Y que la suma de ambas marcas ayude a empujar la venta”, explica Galia.

Esta es Nora Galia junto a dos de sus hijos en su stand de Letras del Sur en la Feria de Editores 2018, en el Konex 👇

Foto de Joaquin Sanchez Mariño

Leonora Djament, Directora Editorial de Eterna Cadencia, coincide con el diagnóstico del sector. Su editorial publica entre 16 y 20 títulos al año. Son una editorial entre pequeña y mediana. “Estamos atravesando la crisis más fuerte desde el 2001. Las ventas en el sector cayeron por lo menos un 25% en los últimos 3 años. La inflación del 30% proyectada para este año sumado a la devaluación que hizo que el papel subiera muy por encima de la inflación hacen que la situación sea muy compleja. Por otro lado, han ido desapareciendo las pocas iniciativas por parte del Estado para sostener esta industria y para fomentar la lectura”, dice.

Una de las políticas de Estado que más extraña el sector es la compra de libros por parte del Ministerio de Educación. Durante la gestión de Cristina Kirchner se compraron 9 millones de libros para armar bibliotecas en las aulas.

La importancia de estar en las Ferias

“Hay experiencias de editoriales independientes que son rentables. Son las menos. Para eso se necesita que el editor concentre una cantidad de actividades que en otro momentos estarían disperas en distintas personas que cobrarían una remuneración por eso. Pero hoy, como le pasa a muchos sectores, se tienen que concentrar una cantidad de tareas muy diversas en una sola persona para que el negocio sea rentable”.

El que habla es Victor Malumian, director de Ediciones Godot y uno de los creadores de la FED. El circuito de ferias para cualquier editor es fundamental. El calendario general de las internacionales más importantes es Buenos Aires, Liber (Madrid, España), Frankfurt (Alemania) y Guadalajara (Méjico). Entre medio, se deben sumar la ferias de las provincias, la Infantil y desde hace uno años la Feria de Editores. Todo emprendedor de este mundo que se precie, participa de ellas.

¿Cuánto invierte (y apuesta) una editorial al sacar un libro? Lo responde el mismo Malumian, que publica cerca de 13 libros por año. “Invertís en un texto o en una traducción, su corrección, la maqueta, la tapa, impresión, encuadernación, papel… Eso luego entra en un canal de librerías, va a tener su retorno recién a los 60 días y va a ser muy paulatino. Si imprimiste 1500 ejemplares, su primera venta en un caso bastante exitoso será de 100 o 150 libros vendidos”. (Mientras tanto, en el otro cuadrilátero, el último libro de Darío Sztajnszrajber, Filosofía en 11 Frases, editado por Planeta, lleva semanas como el libro más vendido del mercado a un ritmo de 1000 ejemplares por semana 🤷‍).

Llevado a lo concreto, Indij dice sin vueltas: “si le preguntás a una editorial chica, que imprime 200 o 300 ejemplares, va a pensar en 20 mil pesos por título. En mi caso tengo que pensar más cerca de los setenta mil”.

Durante el viernes, sábado y domingo se esperan que pasen miles de personas (a la edición del 2017 fueron 7000 personas, pero el lugar quedó chico y se mudaron al Konex para seguir creciendo). Con un promedio de precios de 350 pesos por libro, los títulos de la FED son los que representan la gran bibliodiversidad de nuestro mundo editorial. Es lindo y alentador ver la cantidad de gente que, llena de efervescencia, se acerca al lugar. Gente que, además, se supone que compra los libros para leerlos.

Y aun así, dando vueltas en tu cabeza de editor osado, ese pequeño y loco dato: la industria del libro está jodida. Pero claro, no está muerto quien pelea.

Piu avanti, editores, no se den por vencidos. ¡Que muerdan y vociferen vengadoras, ya rodando en el polvo sus cabezas!

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Batalla de gallos: la competencia de rap que causa furor entre los jóvenes 

Batalla de gallos: la competencia de rap que causa furor entre los jóvenes 

Las finales de la competencia nacional se jugaron el sábado en el Luna Park. Compitieron 16 raperos de todo el país y salió campeón Dozer. Esta rama del rap empezó como un fenómeno under y hoy genera un fanatismo que atraviesa a todas las clases sociales.

Por Joaquín Sánchez Mariño

7 de agosto de 2018

batalla de gallos 2







Si te divierte el rap y querés leer esta nota en clave freestyle, poné play a la base instrumental de abajo y seguí el ritmo de los versos. Si usted es más bien formal, acepte las disculpas por haber sido tuteado en las líneas anteriores, haga click aquí: se salteará el experimento y podrá leer la nota de manera tradicional 🙄.

Ritmo y poesía, de eso se trata esta rima/

si no fuera por el Bull no habría rap en la Argentina.

Aunque eso es impreciso, o es más bien una mentira/

la payada nacional no era pura brillantina.

Es el origen criollo, de lo que hoy es un gran business/

que te llena el Luna Park poniendo a pelear los pollos.

Pero no sean lacayos de lo que se diga acá/

la batalla no es de pollos, es de gallos en verdad.

Chicos de la gran ciudad, o también del interior/

la cartera de la dama o el bolsillo del señor.

Para ricos para pobres para el bondi o el avión/

para todos lo que encuentran poesía en el dolor.

Sin trompadas hay insultos, sin maldad hay impiedad/

pero suena la campana y regresa la amistad.

Es la Batalla de Gallos la meca del nuevo rap/

una mezcla de cultura yankee con la nacional.

Se jugó en la Capital el campeonato local/

salió campeón un tal Dozer que irá a la Internacional.

Corto acá con este rap pues yo no soy gladiador/

si me ponen en batalla soy seguro perdedor.

Vuelvo pues al periodismo, otra fascinante tierra

ya me lo indicó el refrán: serviré para otra guerra.

Ahora sí: Batalla de gallos, una crónica sin rima

Llamémosle pitufo entusiasta: es bajito, tiene el pelo pintado de azul, y salta de la butaca con cada acote. ¿Qué es un acote? Una respuesta. La cosa es así: un rapero ataca con su combo de rimas improvisadas y el contrincante, a su turno, le responde a algún agravio en particular con eso: un acote. Acá, un ejemplo mítico salido de El Quinto Escalón, uno de los ciclos de batallas de rap más famosos de nuestro país. El que hace el acote sería el que responde. Mire 👇

Volvamos a nuestro pitufo entusiasta. Con cada acote, decíamos, desespera. Está en el Luna Park un sábado a la noche, el último, por caso. Lo acompañaron sus hermanos mayores y un amigo. Cada vez que alguien tira un buen punchline (una línea de ataque simple, no de defensa), nuestro protagonista mueve la mano derecha al lado de su cara como si le quemaran los dedos. “Uhhhhhh”, grita.

El gesto no es solo suyo, casi todos los habitués comparten las maniobras de festejo. Cuando arranca una batalla, los MC (los raperos que suben al escenario), suelen pedir al público que levanten los brazos. La música marca el ritmo. Los MC (¿maestro de ceremonia? ¿microphone?, el origen es múltiple), lanzan sonidos que podrían traducirse acá como “yo’… yo’, yo’, yo’”, o como “yeh’… ye’, ye’, ye’, yeh’”. La gente levanta los brazos, comienza el ritual.

El ritual es, rebobinemos, la batalla. La batalla es, rebobinemos más, un desafío de freestyle. El freestyle es, sigamos, una forma del rap. El rap es, finalmente, la rama musical del hip hop. Diremos entonces que el hip hop es una cultura que puede ser expresada por medio del baile, el grafiti, el beatbox o el rap.

Entra pues a escena la Batalla de Gallos. Organizada por la marca de bebidas energéticas Red Bull a nivel mundial, es la versión mainstream dentro de una cultura que se llama a sí misma underground. Y es la responsable, entre otras cosas, de que hoy no sea solo un fenómeno de clase. Todo lo contrario: quienes siguen la Batalla de Gallos tanto en vivo como desde sus casas por streaming son de todas las clases sociales.

Y no solo se limitan a mirar: también practican el freestyle en sus escuelas. En los colegios más caros de zona norte y en cada escuela pública de Capital, del Conurbano bonaerense y de las demás provincias.

Si bien el rap surgió originalmente entre la clase marginal norteamericana (8 Mile, la película de Eminem, es una referencia ineludible), hoy ya no solo es un medio de expresión para los que menos tienen sino también para los que más.

Pero la poética de los competidores sí está ligada íntimamente con la carencia. Arriba del escenario casi todos hacen referencia permanente a sus orígenes, su experiencia en la calle o en las plazas, y sus valores. Haber sufrido (o saber vender haber sufrido) es un valor fundamental a la hora de presentarse a batallar. Por supuesto, ser “cheto” es un disvalor, tener plata una desventaja, y no viajar en transporte público una ofensa imperdonable.

Desde el público, no importe quién mire, todos adhieren a la misa. El salmo es uno y se festeja sin importar la historia de cada quien. Bien mirado, es una forma de contrapeso.

Solo algunos se mantienen completamente al margen de la masa. “¿Papá, te parece bien que sea yo la que te dice que esto es demasiado y que mejor nos vamos?”, dice una nena que tiene entre 6 y 8 años. Es pelirroja y hasta hace un rato miraba una de las batallas desde los hombros de su padre, que se muestra más entusiasmado que ella. “¡Dicen todas las palabras que nunca nos dejan decir a nosotras, mamá!”, reclama la hermana más chica, como indignada.

Son una de las tantas postales familiares que se ven en la Batalla de Gallos. El cuadro representa que el freestyle no es solo cosa de chicos sino también de grandes, adultos que llegaron tarde a una moda pero no quieren quedarse fuera.

El pitufo, que tendrá unos 12 años, se espanta menos con los insultos. En cambio, los festeja. Un nene de unos siete mira sin que se le escape una sola expresión. Lo mismo hace uno de los guardias del Luna Park.

No dice su nombre pero cuenta que trabaja de seguridad en eventos de todo tipo. Contra lo que uno esperaría, para él las Batallas de Gallos son de lo más tranquilas. “Son todos pibitos buenos”, dice, “hay mucho insulto pero son pura palabra. Todos respetan su lugar, tratan de no taparse entre ellos y si les doy una indicación por algo en particular piden perdón. Hay malas palabras pero no hay violencia”, concluye.

Algo parecido dice uno de los adolescentes que mira desde el codo izquierdo del Luna Park. “Los que no conocen dicen que es bullying porque en las batallas se apela mucho a los defectos del contrincante, pero termina y se dan un abrazo. Son solo insultos deportivos. Además es sanador: ¿una vez que cantan tus defectos delante de cientos o miles de personas qué mal te puede hacer que alguien te haga una burla en clase?”.

El pitufo no nos habla, pero parece adherir. Todo lo que hace, exagerado o no, es un rasgo de su alegría. La felicidad y el ridículo son dos chicos que se ponen de novios en el primario, se separan en la adolescencia y vuelven a encontrarse ya viudos de tantas otras cosas.

BatallaGallo

La Batalla de Gallos sigue hasta su final. En el último momento, Dozer se enfrentará con Stuart, que vino desde Rosario. No va a ser una final reñida. Sobre el último round, Dozer se consagrará campeón. Su próxima parada será representar al país en la Batalla de Gallos internacional, que este año es en Buenos Aires. Lo hará junto a Wos, algo así como el Pope del momento en el freestyle. “Con mis amigas llegamos a la conclusión de que Wos es el pibe que más va a coger en los próximos cinco años”, dice Julieta, una amiga que conoce del tema.

El mismo Wos, que fue jurado en la competencia porque ya estaba clasificado de antemano para la Internacional, dice a RED/ACCIÓN: “Estoy contento porque se volvió a llenar un Luna Park, y teniendo en cuenta la situación del país no es menor. Fue una nacional un poco loca porque hubo un recambio. Faltaron algunas figuras por distintos motivos pero entraron muchos pibes nuevos que lo hicieron muy bien”.

Con uno de esos pibes levantando el cinturón de campeón termina la noche. Ya volaron los insultos, ahora vuelan papelitos. El nombre Dozer entra en la historia reciente del freestyle. Los chicos de todos los barrios se van prolijos por las salidas del Luna. Algo de excitación ronda el ambiente. Mientras esperen el taxi, el colectivo o el uber, por la noche de Buenos Aires comenzarán a fluir los acotes. Y alguien dirá, diciendo quién sabe qué: ye… ye, ye ye, ye.

 

Ritmo y poesía, repasemos nuestros pasos/

si no fuera por el Bull no habría batalla de gallos.

Pero igual habría rap en las flores y en los tallos

desde el Parque Rivadavia hasta la Plaza de Mayo 🎤😝

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El machismo en el arte: cómo los museos luchan contra la desigualdad de género

El machismo en el arte: cómo los museos luchan contra la desigualdad de género

En los museos más importantes de nuestro país solo el 5% de las obras son de artistas mujeres. En el Bellas Artes, de las 13 mil piezas que tiene solo 420 son firmadas por mujeres. Sin embargo, los gestores culturales ya han tomado nota: en la última gestión artística del Malba, las obras expuestas de mujeres pasó del 17% al 46%. Un colectivo, Nosotras Proponemos, impulsa un manifiesto para corregir la inequidad.

Por Joaquín Sánchez Mariño

3 de agosto de 2018

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Fue durante marzo de este año. Algo extraño sucedía en el Museo Nacional de Bellas Artes. Muchos se enteraron, otros no. Del 2 al 18 de ese mes, entre las seis y las seis y media de la tarde, las salas del primer piso del museo sufrían un apagón repentino. Pero no era total: apenas quedaban iluminadas unas pocas obras: en las instituciones artísticas nacionales las obras de mujeres no suelen superar el 5%.

No era casual. La acción fue desarrollada justamente por el Bellas Artes para visibilizar la desigualdad entre la cantidad de obras de mujeres y de hombres. Durante los apagones, solo quedaban iluminadas las obras de las primeras.

No fue una acción aislada sino una más dentro de una serie de propuestas desarrolladas por el colectivo Nosotras Proponemos, un conjunto de mujeres feministas que milita por la igualdad en el mundo del arte (o por la igualdad a secas, más bien).

No faltará, claro, quién diga: ¿acá también? La respuesta es fácil: sí, acá también. Un estudio compartido por Andrea Giunta (parte fundacional de Nosotras Proponemos) muestra por ejemplo la representatividad de la mujer en los premios Salones Nacionales.

Son los reconocimientos que otorga el estado a las artes visuales. No solo se galardona un artista por año sino que incorpora su obra al Estado. Un dato: de 1911 a 2016, en la categoría pintura se premió a 91 varones y 5 mujeres: Ana Weiss de Rossi (1939); Raquel Forner (1956); Marcia Schvartz (2013); Diana Dowek (2015) y Carolina Antoniadis (2016).

Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.
Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.

El Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Secretaría de Patrimonio conducida por Marcelo Panozzo, este año relanzó las bases de los Salones Naciones, incluyendo condiciones que aseguren la representación igualitaria de varones y mujeres en jurados, seleccionados y premiados.

Al respecto, el manifiesto de Nosotras Proponemos dice: “Promovamos, exijamos y respetemos la representación igualitaria en el mundo del arte (estratégicamente el 50% en lugar del actual 20%), tanto en las colecciones de los museos y otras instituciones culturales, como en las colecciones privadas, en las exposiciones colectivas, en los premios (paridad en la selección, la premiación y los jurados), en las ferias de arte, en las representaciones internacionales tales como las bienales, en las reproducciones de obras en libros y catálogos colectivos, en las tapas de las revistas, en los porcentajes de artistas en las galerías de arte”.

Según un relevamiento realizado por el Bellas Artes, de un total de 13 mil obras que tiene el museo, solo 420 son de mujeres. Sin embargo, no se puede considerar un número fiel ya que hay mucha obra anónima, otras con autorías no comprobadas y algunas del siglo XII al XVIII que pueden haber sido hechas por mujeres pero en épocas en las que ellas no firmaban y quedaban con autoría masculina, o incluso con el nombre del marido.

Para Mariana Marchesi (Directora Artística del Museo), más allá de la situación de evidente desigualdad, lo importante es lo que se puede hacer para cambiar la situación.

“Los discursos dominantes de la historia del arte fueron pensados casi exclusivamente desde una mirada masculina. Más allá de una cuestión de números, este escenario lleva a reflexionar sobre la manera en que se comprenden las imágenes y cómo se construyen las reglas en el mundo del arte, aun en el presente”, escribe en el texto de presentación de A la conquista de la luna, una exposición que reunió obras de gran formato de mujeres argentinas y se presentó a principio de año en el museo. En ella se invitaba a reflexionar sobre el lugar que ocupan las artistas en el campo del arte y la cultura.

“¿Cómo empezar? Mirar al interior de las instituciones y delinear políticas destinadas al cambio es un primer paso para trabajar por la igualdad, generando espacios y oportunidades inclusivas que permitan saldar las inequidades del pasado y del presente”, proponen Marchesi y Andrés Duprat, Director Ejecutivo del Bellas Artes.

La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.
La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.

El Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), es otra de las instituciones pioneras en esta materia. Durante la gestión de Agustín Pérez Rubio (saliente Director Artístico, aún no se nombró al nuevo), de un 17% de obras de mujeres exhibidas, se subió a un 46%.

Además, su gestión fue orientada a aportar a la igualdad de género no solo en la paridad de los/as artistas exhibidos en sala, sino también como política para las nuevas adquisiciones (compra de obras de artistas mujeres) y elección de exposiciones temporarias.

También se fortalecieron los programas educativos desde una mirada de género, y se armaron ciclos de cine para aportar a la discusión.

Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.
Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.

“En la última edición de arteBA, el 33% de los artistas eran mujeres y el 67% varones. En 2017, de los 10 premios a la trayectoria artística que otorgó el Fondo Nacional de las Artes solo se reconoció a una mujer”, son algunos de los datos que destaca Andrea Giunta en esta entrevista. Su militancia sobre el tema es reconocida en el mundo del arte.

Rodrigo Cañete conoce bien su trabajo. Reconocido crítico de arte y director Love Art Not People (uno de los medios más irreverentes de la actualidad), cree en el valor del debate pero dice que no es nuevo. “Pensar que el debate de género entra en el arte hoy no es verdad. De hecho el arte feminista define el arte posmodernista de los últimos cuarenta años. Estoy pensando en Judy Chicago, Eva Hesse, Louise Bourgeois… y que además definieron una oposición al modernismo masculino incorporando la narrativa de la vida personal de la mujer, la cuestión del cuerpo y demás”, dice.

“Es difícil no estar de acuerdo con el reclamo de género, sin embargo no sé si estoy de acuerdo con que tiene que haber igualdad de representación en términos de porcentaje entre hombres y mujeres. Eso iría contra la calidad. Lo que sí tendría que haber es igualdad en los boards de las instituciones, y creo que la hay”, dice Cañete.

Para él, el tema volvió a escena gracias al #MeToo. “Andrea Giunta busca la manera de meterse en esto para radicalizar un poco más el discurso. Mi crítica es que se olvida un poco de poner el tema en relación con el arte. El problema es transformar todo en un reclamo gremial, reclamo que además ya fue parte de una serie de performances y acciones que sucedieron en la década del sesenta. Todo esto que está ocurriendo hoy es algo que ya ocurrió dentro del arte”, concluye desde Londres, donde vive.

El 8 de marzo del 2019, cuando se celebre un nuevo Día de la Mujer, es probable que las luces de los museos vuelvan a apagarse. Pero ya nunca va a ser igual. La oscuridad, poco a poco, comienza su irrefrenable retirada.

Foto apertura: “Bocanada”, Graciela Sacco.

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