La Visita de las Cinco: un nuevo modo de construcción de memoria en la ex ESMA

En los últimos dos años, las visitas guiadas por el edificio del Casino de Oficiales de la antigua ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) se volvieron un evento en el que sobrevivientes, analistas e invitados especiales se unieron al público y también a un cronista para descender juntos a un infierno argentino y muy real. Aunque en realidad, se trata de un ascenso: el principal espacio recorrido son los altillos. Ahora, el libro La Visita de las Cinco, de descarga gratuita, recopila la experiencia.

De qué se trata
“La Visita de las Cinco es una visita pero también un recorrido performático”, dice Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA, el organismo que funciona en el antiguo Casino de Oficiales, un edificio destinado originalmente al esparcimiento y descanso de los marinos.

Por “performance” se entiende, por ejemplo, la visita del 30 de julio de 2016, en la que se habló de la identificación de los restos de las madres de la Iglesia de la Santa Cruz, con Carlos “Maco” Somigliana y Mabel Careaga como invitados, y Diego Golombek como cronista; la visita del 25 de marzo de 2017, que trató la muerte y la desaparición de Rodolfo Walsh, con Horacio Verbitsky y Martín Gras como invitados y Marcelo Figueras como cronista; o la del 27 de agosto de 2016, que se refirió a la anulación de las leyes de impunidad, con Graciela Lois y Darío Sztrajnszrajber como invitados, y Luis Bruschtein como cronista.

En los altillos de la ESMA, conocidos puertas adentro como “Capucha” y “Capuchita”, fueron apiñados entre 1976 y 1983 muchísimos detenidos desaparecidos, y en los sótanos fueron interrogados y torturados. Se calcula que unos 5.000 estuvieron secuestrados aquí, aunque el número exacto sigue siendo un enigma. La mayoría fueron arrojados vivos al mar en los vuelos de la muerte; unos 600 sobrevivieron.

En 2004, la ESMA pasó a ser una administración del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y desde un primer momento se abrieron las visitas guiadas por el Casino de Oficiales, aun cuando algunas áreas estaban siendo utilizadas por los funcionarios que instruían la megacausa ESMA. Desde 2016, cuando se cumplieron 40 años del golpe de Estado, el último sábado de cada mes se destina a la Visita de las Cinco.

“Cuando pensamos en este proyecto, lo imaginamos como algo cómodo para el incómodo e incómodo para el cómodo”, dice Naftal, la directora ejecutiva. “Con esto queríamos decir que éste tenía que ser un espacio de reparación, de homenaje y de contención para las víctimas, pero también un espacio de incomodidad, de interpelación y de sacudida para los indiferentes”.

En la Visita de las Cinco también han participado los familiares de los desaparecidos. “Encontraron en esta actividad un espacio de contención y de encuentro”, dice Naftal. Cuenta que la familia de Lelia Bicocca (quien fue secuestrada en 1977 y quien, durante su cautiverio, dibujó un comic llamado Il Capuchino) se juntó por la visita en la que ella fue recordada y desde entonces su hermano va a todos los encuentros; y lo mismo pasó con la familia del periodista Enrique Raab, que permanece desaparecido. Ahora, otros parientes de otras víctimas que también fueron retenidas en la ESMA le piden a los organizadores que se hagan visitas en torno a esos casos.

“La Visita de las Cinco es un polo que atrae atención y genera interés y conciencia”, dice el carpintero Ricardo Coquet, que estuvo secuestrado en la ESMA desde marzo de 1977 hasta diciembre de 1978. Ahí adentro fue obligado a trabajar en un taller y en tareas administrativas; y a escribir “Montoneros” en una bandera para simular que los miembros de esa organización eran quienes habían secuestrado de las monjas francesas Alice Domon y Leónnie Duquet.

Hace poco, en el Sitio de Memoria se inauguró la muestra “El Mundial en la ESMA”, a propósito de la vida en el centro clandestino durante la Copa del Mundo de 1978. Esa muestra se puede ver en estos días. Ricardo Coquet fue invitado al evento de apertura junto a otros sobrevivientes y allí pudo hablar con Jorge Olguín, campeón del mundo con la Selección Argentina en ese momento.

“Olguín me dijo que sentía culpa por no saber lo que había pasado, pero nosotros no le reclamábamos nada a los jugadores; al contrario, los alentábamos desde el sótano, en medio de esa dicotomía que sentíamos”, dice Coquet, que también participó de la Visita de las Cinco. “Para mí, volver a este lugar tiene su carga emocional… pero siento que tengo que hacerlo para cumplir con mi deber de testigo”.

Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.
Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.
Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Sitio de Memoria, fue secuestrada a los 17 años y permaneció desaparecida en el Vesubio, un centro clandestino de detención del Ejército, antes de ser enviada a otros lugares. “Para mí, haber podido hacer el proyecto de la Visita de las Cinco es como el moño del paquete”, dice. “Desde que salí de estar detenida, en algún lugar mío siempre estuvo inscripto que algo tenía que hacer con esta historia”.

En esos años, Naftal estudió Cine, Letras, Ciencias de la Educación, Química y finalmente Museología. Mientras tanto, siempre tuvo claro que tenía que dar su testimonio. Apenas recuperada su libertad, se había exiliado y había declarado ante Amnistía Internacional. Cuando volvió a Argentina, lo hizo ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y en el Juicio a las Juntas.

“Haber estudiado museología tiene que ver con esa búsqueda”, dice. “La ex ESMA, que fue un espacio de horror y de exterminio, hoy se convirtió en un espacio de libertad y de respeto”.

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Qué es la Ley Brisa y a quiénes va a proteger

Qué pasó. La semana pasada el Congreso de la Nación aprobó por unanimidad la Ley Brisa, que apunta a subsanar la situación de los hijos o hijas de víctimas de femicidios y casos de violencia intra familiar.

De qué trata la Ley Brisa. Una reparación mensual para niños y niñas cuyo padre o madre (o progenitor afín) haya sido procesados o condenados por el homicidio contra su otro padre o madre o progenitor afín.

  • Progenitor afín puede ser un cónyuge o alguien que vivía con el chico o la chica junto a la persona asesinada.
  • Se incluye esta figura para que la Ley no se aplique solo a padres y madres, dado que eso dejaría desprotegidas a muchas víctimas.

Cuál es el beneficio. Una suma de dinero mensual equivalente a una jubilación mínima, con los incrementos de movilidad. Hoy es de $8.096 y se ajusta por la inflación que indica el INDEC.

  • No es una indemnización, aclaran desde diputados. Es el derecho a cobrar una suma mensualmente, hasta que el chico o chica cumpla 21 años.
  • Hasta los 18 años, la suma la reciben los representantes legales que le sean asignados (que nunca puede ser el femicida). Entre los 18 y los 21 lo recibe directamente la chica o el chico.
  • El requisito para recibirla es que el tutor responsable acredite esa responsabilidad, y debe acreditar también que el progenitor fue condenado o procesado.

A quién afecta. A todos los argentinos o residentes permanentes o temporarios. La ausencia durante más de dos años del país genera el fin de la prestación.

Cuál fue el camino de la ley. El proyecto se inició en el Senado. Fue a diputados pero lo devolvieron al Senado porque tenía cuestiones de incompatibilidades (si cobraba una asignación universal, por ejemplo, no podían cobrar el beneficio).

  • Esto se corrigió, volvió a diputados y se aceptó por unanimidad (206 votos a favor).
  • Sin embargo, quedaron algunas cuestiones a definir. Por un acuerdo político para que la ley salga y no se demore más, decidieron dejar que fuera el Ejecutivo quien definiera las polémicas.
  • Los puntos principales a discutir -y que serán definidos en la reglamentación- tienen que ver con la retroactividad y con el término violencia intrafamiliar (que no es claro hasta qué casos abarca).

Quiénes la impulsaron. La Casa del Encuentro fue la ONG que impulsó el proyecto de ley desde el principio.

  • Fue tratado luego en dos comisiones: la de presupuesto y la de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, presidida por la diputada jujeña Alejandra Martinez, de la UCR.
  • “Comprendía el reclamo desde el principio y tuve la oportunidad de hablar con muchas víctimas colaterales. Nos costó lograrlo porque había muchos cuestionamientos. Hicimos correcciones, buscamos consensos. Nos desilusionamos muchas veces y volvimos a intentar. Tuvo un trabajo tan intenso que es muy importante para mi en lo personal”, dice la diputada a RED/ACCIÓN.

Qué cambió respecto del proyecto original. En un principio se buscaba proteger a los afectados por casos exclusivamente de femicidios.

  • La ley se amplió a los hijos e hijas de víctimas de violencia intrafamiliar (por lo cual no se limita a crímenes de mujeres).
  • El cambio responde a que el Senado consideró que la ley debía ser más amplia.

Por qué se llama Ley Brisa. Lo explica Martínez: “Toma el nombre de Brisa porque el caso de ella  (NdR: Brisa Rodríguez) generó una conmoción general. Es una nena que se quedó sin su mamá, que fue asesinada a golpes por su pareja. Brisa se fue a vivir con la tía, que ya tenía sus hijos y tenía una situación económica complicada. No tenía los recursos para salir adelante. Y todo eso dejó en evidencia el drama que se vive, más allá de la víctima del femicidio”.

Quién la implementará. El Poder Ejecutivo determinará la autoridad de aplicación. La partida será contemplada en el presupuesto nacional y entregada por el organismo que el Ejecutivo disponga.

  • Así mismo el poder ejecutivo debe armar el decreto reglamentario.
  • Dentro de los primeros 30 días hábiles después de la publicación tiene que ser reglamentada, por lo cual entre fines de agosto y principios de septiembre ya debiera estar en condiciones de ser aplicada.

Cuándo se comienza a recibir la suma. Desde el procesamiento o acto equivalente. No hace falta que esté condenado, ya con el procesamiento comienza a correr el beneficio.

  • En caso de que el acusado luego sea absuelto, el Estado no tiene derecho a reclamar el dinero que ya pagó.
  • El motivo por el cual se empezaría a pagar desde la imputación y no solo después de la condena es porque si esperaran esos plazos los chicos pueden cumplir la mayoría de edad.