Silvia Torres Carbonell: “En estos tiempos difíciles, la visión y pasión emprendedora se aceleran”

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Entrevista por WhatsApp – Para la mentora de emprendedores, en el país necesitamos emprendedores y empresarios éticos, honestos, social y ambientalmente responsables, que puedan transformar la realidad. Así contribuyen a la prosperidad que no depende de un estado benefactor sino de la iniciativa privada que crea empresas y genera empleo, innovación y paga impuestos.

Por Tristán Rodríguez Loredo

18 de octubre de 2018

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Los Cascos Blancos participarán en una misión humanitaria para asistir a los migrantes venezolanos

Los Cascos Blancos participarán en una misión humanitaria para asistir a los migrantes venezolanos

Un buque hospital de Estados Unidos recorrerá las costas sudamericanas para brindar ayuda sanitaria a unos 750 migrantes por día y la Argentina se suma a la misión con 18 voluntarios.

Por Javier Sinay

17 de octubre de 2018

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El buque hospital USNS Comfort, de la Armada de los Estados Unidos, partió el pasado 10 de octubre de la Estación Naval de Norfolk, Virginia, para llevar a cabo una nueva misión: dar asistencia sanitaria a los migrantes venezolanos en Ecuador, Perú, Colombia y Honduras. El barco, que aún está navegando con rumbo sur, tiene 894 pies (272 metros) de eslora y cuenta con 12 quirófanos, un tomógrafo computarizado y máquinas de rayos X. La misión durará 11 semanas, tratará a unos 750 pacientes por día y realizará hasta 20 cirugías diarias a bordo. En la primera etapa de esta misión del Comfort, participan cinco voluntarios de Cascos Blancos.

Vale destacar que Cascos Blancos es una iniciativa de ayuda humanitaria creada por la Argentina, que depen del del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y avalada por la ONU y la OEA.

Los cinco argentinos abordo son: una médica pediatra, una odontóloga, un odontólogo, una psicóloga y una enfermera. Todos ellos trabajarán integrados al equipo multidisciplinario de los Estados Unidos.

El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.
El Embajador Alejandro Daneri, presidente de la Comisión de Cascos Blancos, saluda al capitán del barco USNS Comfort en Virginia. Foto: Cancillería Argentina.
Los voluntarios de Cascos Blancos y el Embajador Alejandro Daneri, antes de zarpar, en Virginia, Estados Unidos. Foto: Cancillería Argentina.
Los voluntarios de Cascos Blancos y el Embajador Alejandro Daneri, antes de zarpar, en Virginia, Estados Unidos. Foto: Cancillería Argentina.

“Los Cascos Blancos están formados por voluntarios civiles”, explica el Embajador Alejandro Daneri, presidente de Cascos Blancos (una organización netamente argentina), que estuvo en Norfolk cuando la nave zarpó. “Somos una red de redes entre las que hay agencias nacionales, internacionales, organizaciones públicas y privadas, universidades, clubes y más”. Sus acuerdos con entidades van desde la ONU hasta la UBA, por ejemplo.

Gracias a los @CascosBlancos de Argentina que serán parte de la misión humanitaria de EEUU que brindará asistencia sanitaria a migrantes de #Venezuela https://t.co/5AGpNzWTcY

— EmbajadaEEUUArg (@EmbajadaEEUUarg) 11 de octubre de 2018

En la última década, el USNS Comfort ha visitado 18 países en el Caribe, América Central y América del Sur, dando tratamiento médico (con más de 6.000 cirugías) a casi 390.000 personas. El barco puede recibir 200 nuevos pacientes al día, tiene la misma capacidad operativa de un hospital y en esta nueva misión busca aliviar la presión sobre los sistemas sanitarios de los países que reciben el flujo de los migrantes venezolanos.

Las estimaciones indican que entre 1 millón y 5 millones de personas han emigrado de Venezuela en los últimos dos años, lo que representa entre el 3% y el 16% de la población de ese país. El gobierno colombiano indicó que unos 400.000 venezolanos regularizaron su situación en Colombia, donde la cifra de atención de urgencias viene creciendo desde 2015.

Los voluntarios de Cascos Blancos en Cúcuta, en el puesto argentino de asistencia para migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela.
Los voluntarios de Cascos Blancos en Cúcuta, en el puesto argentino de asistencia para migrantes en la frontera entre Colombia y Venezuela.

En total, la Argentina enviará a la misión del USNS Comfort a 18 voluntarios, repartidos en cinco grupos. Como ellos, todos los miembros de los Cascos Blancos desarrollan sus actividades a través de la cooperación, la solidaridad y la participación comunitaria.

“Es un organismo enteramente civil, que actúa a solicitud de un Estado afectado o en el marco de un llamamiento internacional bajo los principios de imparcialidad, neutralidad, independencia y humanitarismo”, sostiene Daneri. Los Cascos Blancos ya han participado, desde 1994, en más de 420 misiones a lo largo de 81 países, en los cinco continentes: principalmente en África, Asia, Sudamérica y el Caribe.

En los últimos dos años, por ejemplo, dieron apoyo (en coordinación con ACNUR) a los refugiados sirios en el campamento Jarahiye, en la zona de Bekaa occidental, a 55 kilómetros de Beirut y prestaron asistencia médica (en coordinación con la ONU) en Haití luego del huracán Matthew. En junio de este año, los Cascos Blancos instalaron una unidad sanitaria en la ciudad colombiana de Cúcuta, justo en el paso de frontera con Venezuela, que asistió a más de 3.000 migrantes venezolanos.

“Los Cascos Blancos, siendo líderes en la región, actuamos en la asistencia humanitaria, la gestión integral del riesgo, la resiliencia y la rehabilitación y reconstrucción”, resalta Daneri. Y conluye: “Por eso nos embarcamos en esta nueva misión”.

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El impacto político del aumento del número de jubilados es un fenómeno global

El impacto político del aumento del número de jubilados es un fenómeno global

A menudo se asume que el aumento del populismo en las democracias occidentales es principalmente una respuesta a la inseguridad económica y la ira hacia las élites privilegiadas. Pero el hecho es que ninguno de esos sentimientos puede entenderse sin tener en cuenta también las consecuencias políticas del envejecimiento de la población.

Por Edoardo Campanella

26 de julio de 2018

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El populismo de derecha que ha surgido en muchas democracias occidentales en los últimos años podría terminar siendo mucho más que un incidente en el paisaje político. Más allá de la Gran Recesión y de la crisis migratoria, que crearon un campo fértil para los partidos populistas, el envejecimiento de la población de Occidente seguirá alterando la dinámica del poder político en favor de los populistas.

Resulta ser que los votantes de más edad son bastante simpatizantes de los movimientos nacionalistas. Los británicos de más edad votaron desproporcionadamente a favor de abandonar la Unión Europea, mientras que los norteamericanos de más edad le entregaron la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump. Ni el partido Ley y Justicia (PiS) en Polonia ni Fidesz en Hungría estarían en el poder sin el respaldo entusiasta de la gente mayor. Y, en Italia, la Liga ha triunfado en gran medida al explotar el descontento de la gente de edad avanzada en el norte de Italia. Entre los populistas de hoy, sólo Marine Le Pen de Reagrupación Nacional de Francia (anteriormente el Frente Nacional) –y posiblemente Jair Bolsonaro en Brasil- tiene una base de votantes más jóvenes.

El próximo test será en la primavera europea

La próxima primavera, este patrón de votación relacionado a la edad podría decidir el resultado de la elección del Parlamento Europeo. Según estudios recientes, los europeos de más edad –especialmente los que tienen un menor nivel de educación- sospechan más del proyecto europeo y confían menos en el Parlamento Europeo que los europeos más jóvenes. Esto es sorprendente, porque las generaciones de más edad deberían tener más frescos los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial y su legado. Sin embargo, su escepticismo frente a las instituciones democráticas de la Unión Europea puede explicar su inclinación por líderes autoritarios.

La atracción del populismo

Muy probablemente una creciente sensación de inseguridad esté empujando a los adultos mayores a los brazos de los populistas. Dejando de lado las peculiaridades específicas de cada país, todos los partidos nacionalistas prometen contener las fuerzas globales que afectarán desproporcionadamente a la gente mayor.

Por ejemplo, la inmigración tiende a generar más miedo entre los votantes de más edad, porque estos suelen estar más vinculados a valores tradicionales y comunidades autónomas. De la misma manera, la globalización y el progreso tecnológico suelen alterar las industrias tradicionales o heredadas, donde es más probable que haya empleados trabajadores de más edad. El ascenso de la economía digital, dominada por gente de veintitantos y treinta y tantos años, también está empujando a los trabajadores de más edad a los márgenes. Pero, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, los sistemas de pensiones que se desmoronan ya no pueden absorber estas sacudidas del mercado laboral. La consecuencia es que los trabajadores de más edad que pierden su empleo están condenados a un desempleo de largo plazo.

Es más, los jubilados ahora tienen motivos para preocuparse sobre las amenazas a sus beneficios de retiro de parte de sus propios hijos. La gente joven, frustrada por los sistemas socioeconómicos que claramente están inclinados a favor de los jubilados, cada vez más reclaman una redistribución intergeneracional más justa de los recursos escasos. Por ejemplo, el Movimiento Cinco Estrellas de Italia, que gobierna en una coalición con la Liga, recientemente reclamó una “renta ciudadana” disponible para todos los desempleados sin importar su edad. De manera que, mientras que los populistas de derecha han atraído a votantes de más edad, los populistas de izquierda han ganado seguidores entre las generaciones más jóvenes.

La derecha les ofrece un retorno a un pasado que nunca existió

Al respaldar a los populistas de derecha, los votantes de más edad esperan regresar a una época en la que los asuntos domésticos estaban aislados de las fuerzas globales y las fronteras nacionales eran menos porosas. En el centro de la política nacionalista de hoy existe una promesa de preservar el status quo –o inclusive restablecer un pasado mítico.

De ahí que los políticos nacionalistas recurran con frecuencia a una retórica nostálgica para movilizar a sus seguidores de más edad. Por su parte, Trump ha prometido recuperar los empleos en el Cinturón Manufacturero norteamericano, alguna vez el centro de la industria y economía de Estados Unidos. De la misma manera, no podría existir un símbolo más claro de la resistencia al cambio que el muro que Trump propuso construir en la frontera entre Estados Unidos y México. Y las medidas enérgicas contra la inmigración ilegal y la prohibición a los viajeros de países predominantemente musulmanes marca su compromiso con una nación norteamericana “pura”.

De la misma manera, en Europa continental, los populistas de derecha quieren regresar a una época anterior a la adopción del euro y del sistema Schengen de viajes sin pasaporte dentro de gran parte de la UE. Y suelen apelar directamente a los votantes de mayor edad prometiendo bajar la edad de jubilación y expandir los beneficios de pensiones (dos políticas emblemáticas de la Liga).

En el Reino Unido, la campaña a favor de “Brexit” prometió una reivindicación para aquellos que han quedado rezagados en la era de la globalización. No importa que también pregonara la idea de una “Gran Bretaña Global” libre e independiente. Los defensores del Brexit no son conocidos por su consistencia.

En cualquier caso, en la medida que la ola populista de hoy esté impulsada por la demografía, es poco probable que llegue a su punto más alto en lo inmediato. En las sociedades que envejecen, el peso político de los adultos mayores crecerá de manera sostenida; y en las economías de rápido cambio, su capacidad de adaptación decaerá. Como consecuencia de ello, los votantes mayores exigirán más y más seguridad socioeconómica, y los populistas irresponsables estarán esperando entre bastidores para complacerlos.

Es urgente un nuevo contrato social

¿Se puede hacer algo? Para frenar la ola nacionalista, los partidos tradicionales necesitan con urgencia diseñar un nuevo compacto social que aborde la creciente sensación de inseguridad entre los votantes de más edad. Necesitarán encontrar un mejor equilibrio entre la apertura y la protección, entre la innovación y la regulación; y tendrán que hacerlo sin caer en una trampa populista regresiva.

La respuesta no es sofocar a las fuerzas globales, sino hacerlas más tolerables. Los ciudadanos de todas las edades necesitan estar equipados para enfrentar las disrupciones actuales y futuras. En este sentido, es mejor empoderar a la gente mayor que simplemente protegerla. La mayoría de las economías avanzadas no pueden afrontar el enorme volumen de nuevos beneficios para un grupo de interés sobredimensionado. Y, además, una política que haga que la gente dependa de alguna forma de respaldo externo es, cuando menos, moralmente cuestionable.

En cambio, los gobiernos deberían centrarse en mejorar las habilidades de los trabajadores de más edad, creando más oportunidades para que las generaciones mayores y más jóvenes trabajen juntas, y responsabilizando a los agitadores por las consecuencias socioeconómicas que generan. Los subsidios a los más vulnerables deberían seguir siendo un último recurso.

En muchos sentidos, el encaprichamiento de los votantes de más edad con los populistas es un grito de ayuda. Corresponde a los políticos esclarecidos encontrar una respuesta constructiva.

Edoardo Campanella es un miembro Future of the World en el Centro para la Gobernanza del Cambio en la Universidad IE de Madrid.

© Project Syndicate 1995–2018

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Cómo son y para qué sirven las pruebas que el jueves les toman a los alumnos de sexto grado de todo el país

Cómo son y para qué sirven las pruebas que el jueves les toman a los alumnos de sexto grado de todo el país

Deberán contestar preguntas y resolver ejercicios de Matemática y Lengua. También responderán preguntas sobre el contexto en el que se educan. Se trata de las pruebas Aprender, que sirven para evaluar cómo evoluciona el aprendizaje en el país y qué políticas educativas se deben cambiar.

Por Javier Drovetto

16 de octubre de 2018

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El jueves se tomarán en todas las escuelas primarias del país las pruebas Aprender, una evaluación nacional de aprendizajes que se hace desde 2016.

  • Serán los estudiantes de 6° grado de la primaria quienes deberán hacer la evaluación, que contestarán de forma anónima.
  • Para los alumnos con disminución visual habrá cuadernillos con tipografía ampliada.
  • Este año la prueba será de Lengua y Matemática, ya que en 2017 fue de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.
  • El examen alcanzará a unos 725.000 chicos y chicas de 20.800 escuelas.
  • Unos 60.000 docentes se movilizarán de una escuela a otra para tomar las pruebas.

Cómo son las pruebas. Llegan en cajas cerradas a cada escuela. Completar toda la evaluación llevará como máximo tres horas y 45 minutos.

  • Hay un cuadernillo por cada área temática: Lengua y Matemática.
  • Para contestar las preguntas o resolver las consignas de cada cuadernillo, los chicos tendrán 60 minutos, con 10 minutos de tolerancia.
  • Entre cada prueba, les darán un recreo de 15 minutos.
  • Y habrá un tercer cuadernillo con preguntas vinculadas al entorno en el que estudian en la escuela y en sus casas, con consultas que permiten contextualizar el ambiente socioeconómico de cada chico y la escuela. Para ese cuestionario tendrán 40 minutos.

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Simulador de evaluación. El Ministerio de Educación de la Nación creó un sitio específico para que los alumnos puedan familiarizarse con el tipo de preguntas que podrían hacerles. Ese sitio está online y permite ejercitar pruebas de Lengua y Matemáticas.


SIMULÁ UNA EVALUACIÓN

Qué objetivo persigue. La evaluación busca obtener un diagnóstico del aprendizaje alcanzado por los alumnos y de las condiciones en las que aprenden.

  • Permite detectar qué contenidos y habilidades no fueron aprendidas y en consecuencia deben intentar resolver con nuevas políticas educativas.
  • La evaluación se basa en la premisa de que todos pueden aprender y tienen derecho a una educación de calidad.
  • “También ayuda a generar conciencia de la responsabilidad que tienen los docentes y las instituciones respecto a lograr una buena enseñanza. Es decir, muestra que hay alguien que supervisa esa responsabilidad”, opinó Guillermina Tiramonti, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y profesora de la Universidad Nacional de La Plata

Quién accede a los resultados. Desde marzo de 2019, el acceso a los datos nacionales, provinciales y municipales estará disponible en el sistema abierto de consultas, donde ya se pueden consultar las conclusiones de las pruebas 2016 y 2017.

  • En esa plataforma se podrá acceder al procesamiento de los datos surgidos de la evaluación. Esta herramienta posibilita elaborar tablas y gráficos a nivel nacional, provincial y municipal.
  • Cada escuela podrá ver un reporte individual confidencial que servirá para promover mejoras en los aprendizajes. Esa ficha, de acceso restringido, se publicará en un sitio específico.

Cómo se usaron algunos resultados anteriores. Ya hay  experiencias puntuales que se iniciaron sobre la base del diagnóstico que ofrecieron las ediciones pasadas.

“Hemos consensuando cambios en la forma de enseñar Matemática justamente a partir de que las anteriores dos pruebas mostraron deficiencias en el aprendizaje de esa materia”, señaló Elena Duro, secretaria de Evaluación Educativa de la Nación.

Y agregó un ejemplo más específico: “También hemos elaborado capacitaciones puntuales para determinadas escuelas a partir de los resultados”.

Cuándo evalúan a los alumnos de secundaria. Lo harán el año que viene. Desde ahora y a diferencia de lo que ocurrió en 2016 y 2017, cada año le tomará la evaluación solo a uno de los dos niveles. Por eso, los estudiantes del último año de la secundaria serán examinados en 2019.

Las razones, según le dijo Elena Duro a Clarín, son de política educativa y no presupuestaria:  “El cambio se debe a que decidimos darles más tiempo a las escuelas y las jurisdicciones para que trabajen con los resultados, con la información que provee la evaluación. Por otro lado, queremos evitar que los estudiantes se preparen para la prueba y de este modo el instrumento no refleje exactamente la calidad educativa. Además, la mayoría de los países hacen pruebas cada dos años”.

Foto: Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. 

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Por qué la cantidad de presos creció 12 veces más rápido que la población argentina

Por qué la cantidad de presos creció 12 veces más rápido que la población argentina

En el último año las cárceles sumaron un 12% de detenidos mientras que la población aumentó sólo un 1%. Con esta suba inédita desde 2003, se llegó a los 85 mil presos. Los especialistas le apuntan al aumento de policías en la calle, el endurecimiento de penas y nuevas leyes que simplifican el encarcelamiento. Durante el encierro, la mayoría de las personas no recibe capacitación ni educación.

Por Javier Drovetto

16 de octubre de 2018

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En las cárceles argentinas hay cada vez más presos y hacinamiento. La noticia parece repetida y en parte lo es: hace 10 años que crece la cantidad de personas encerradas y hace 10 años que las celdas que construyen los gobiernos son menos que las personas que se suman a los penales.

El informe que la semana pasada presentó el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos sobre el sistema penitenciario confirma la tendencia pero también expone que la población carcelaria subió como no lo había hecho desde 2002 y 2003, años posteriores a la última gran crisis económica.

Las personas encarceladas llegaron a ser 85.283 a fines de 2017, un 11,83 % más que en 2016. Ese crecimiento duplica el promedio que registra el país desde 1996, período durante el que solo bajó en 2006 y 2007.

Consultar el informe completo

La tasa de presos cada 100 mil habitantes también subió de manera excepcional en el último año: 10,86%. Ese incremento duplica el promedio que venía registrando desde hace dos décadas, aunque todavía mantiene al país con una de las tasas más baja de América.

Una suba récord que recae sobre una población vulnerable

Antes de explicar qué nos dicen estos números, sirve tener presentes estas dos referencias que muestran lo excepcional de la suba:

  • El Indec calculó que la población argentina creció un 1% entre 2016 y 2017. En ese mismo año, la población de las cárceles del país subió 12 veces más rápido.
  • La tasa de delitos cada 100 mil habitantes bajó un 2% en 2017. Pero la tasa de encarcelamientos cada 100 mil personas subió un 10,86%.

Un segundo punto a visualizar es entender quién, por qué y desde cuándo está preso la mayoría de los detenidos.

  • El preso “promedio” es argentino, joven, no tiene estudios ni oficio y es pobre: el 94% es de nacionalidad argentina, el 96% es varón, el 60% tiene menos de 34 años, el 69% tiene como máximo la primaria completa, el 42% estaba desocupado cuando fue detenido y el 51% no tiene oficio.
  • El 73% es preso primario: cometió un delito por primera vez.
  • Cuatro de cada 10 presos están acusados o condenados por robo o intento de robo.
  • El 45% fue detenido durante 2017 o 2016.

¿Qué hizo crecer la cantidad de presos?

Contestar esta pregunta implica entrar en un terreno menos firme, de debate, apoyado en estadísticas y también en hipótesis.

“La gran mayoría de los arrestos son en flagrancia (in fraganti). Y eso podría explicarse principalmente porque la presencia policial en la Argentina ya había escalado a 803 policías cada 100 mil habitantes en 2015 y es la relación más alta de América Latina”, señaló Fernando Cafferata, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia de la Universidad de Tres de Febrero (CELIV).

El dato es de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas y muestra que la Argentina sumó un 18% de efectivos en los últimos cuatro años y tiene proporcionalmente entre dos y cuatro veces más policías que la mayoría de los países del mundo. En América Latina le sigue Uruguay, que suma 676 efectivos cada 100 mil personas.

El problema que plantean varios especialistas es que esa presencia policial lleva tranquilidad a parte de la sociedad pero ataca delitos menores que cometen personas en situaciones vulnerables.

“Lo que hay que preguntarse es por qué hay un mercado para los celulares y autos robados y para lo que se roba en una casa. Hoy, las detenciones sacan de la calle a las personas consideradas peligrosas pero no atacan el problema de fondo, que es el mercado criminal, más allá de lo social”, consideró Paula Litvachky, directora del Área de Justicia y Seguridad del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Los números marcan que si bien en 2017 hubo una leve baja del 2% en la tasa de delitos, si se lo compara con las cifras de diez años atrás, hay que hablar de un incremento del 9,5%. Es decir, se está muy lejos de resolver el problema de la criminalidad.

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Procesos más rápidos que llevan más gente a la cárcel

Otro aspecto que explica el aumento de presos está relacionado con leyes aprobadas en los últimos años que simplificaron procesos judiciales y limitaron beneficios para que los detenidos consigan la libertad anticipada o condicional.

Por un lado, se usa cada vez más el juicio abreviado, una figura instaurada en 1997 que le permite al fiscal hacer un pacto con el imputado a cambio de una pena menor si el acusado admite su culpabilidad.

En 2016, en tanto, se votó la ley de flagrancia, que acelera el juzgamiento de las personas que son vistas y detenidas cuando cometen un delito. Con esa ley, se llegan a condenas apenas 36 horas después de cometido el delito.

“Los juicios unipersonales y la ley que instaura técnicas especiales de investigación, como la figura del arrepentido o los agentes encubiertos informantes, también pueden estar incidiendo en la cantidad de condenados”, consideró Carlos González Guerra, director nacional de Política Criminal.

Finalmente, desde mediados del año pasado, rige una ley que limita las excarcelaciones en casos de delitos graves, entre los que figura desde homicidio y secuestro hasta producción y comercialización de drogas, que son delitos más comunes o expandidos.

Según los registros del Sistema Nacional de Ejecución de la Pena, en 2017 y en comparación con 2016, se redujeron a la mitad o menos las salidas transitorias, los regímenes de semilibertad, de prelibertad o de prisión discontinua, por ejemplo.

Algunas de estas reformas y otras provinciales hicieron que se revirtiera una tendencia histórica: ahora son más los presos que tienen una condena que los que simplemente están procesados y a la espera del juicio. En 2017, los condenados pasaron a ser el 54,4% de la población carcelaria.

En gran medida, ese giro histórico se explica porque las cárceles bonaerenses, que albergan al 44% de los presos del país, pasaron a tener al 53,5% de sus presos con condena.

“Desde el punto de vista de la política penitenciaria, ese cambio es importante porque estando condenado, el preso está obligado a trabajar, estudiar y hacer deporte. Si no lo hace, pierde beneficios, como reducción de penas, acceso a visitas o más tiempo de patio. Es un aspecto importante para trabajar en la resociabilización”, explicó Juan Baric, subsecretario de Política Penitenciaria bonaerense.

Más allá de ese punto, la estadística oficial marca que en todo el país aún son mayoría los presos que no reciben ni capacitación laboral ni educación:

Fuente: Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena
Fuente: Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena

Endurecimiento de penas y de la política criminal

El crecimiento de la población carcelaria también se explica por las reformas penales de las últimas dos décadas.

“Desde la reforma del código penal iniciada con la ley Blumberg, en 2004, los cambios se orientaron a penas más altas, de cumplimiento efectivo y con menos posibilidades de obtener libertades condicionales. Entran muchos y salen pocos”, aseguró Litvachky, del CELS.

Ariel Cejas Meliare, director General de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación, lo ejemplifica: “La mayoría de los detenidos por droga no son traficantes sino mulos. Pero llegan a las cárceles federales con prisión preventiva porque piden al menos 4 años de cárcel, por lo que no pueden llegar libres al juicio. Habría que preguntarse si trafican para enriquecerse o lo hacen por necesidad y falta de instrucción, y por lo tanto deberían darle una excarcelación”.

Justamente, el actual Gobierno asegura haber endurecido su política contra las drogas y orientó recursos en ese sentido. El informe presentado la semana pasada confirma tanto el análisis de Meliare como la promesa del Gobierno: por primera vez los presos por infracción a ley de estupefaciente son más que los encarcelados por homicidio doloso. Mientras que casi cuatro de cada 10 detenidos por la ley de drogas está preso por tenencia o tenencia para comercialización (mulos).

La simplificación de los procesos judiciales y la gran presencia policial en las calles también son vistas por algunos especialistas como un endurecimiento de la política criminal.

Con la creación de la Policía Metropolitana y el traspaso de la Federal a la Ciudad de Buenos Aires, la relación de policías por habitantes trepó a 881 policías cada 100 mil porteños, la más alta del país. Eso podría ayudar a explicar en parte que los detenidos con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires se hayan duplicado en un año, al pasar de 2.585 a 5.265 en 2017.

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La sobrepoblación agrava el futuro

El impacto más visible del crecimiento de la población carcelaria es el aumento del hacinamiento. Las cárceles registran una sobrepoblación del 15,2%: hay 11.223 presos más que las plazas disponibles. En 2015 esa relación era del 6,2%.

La situación más crítica se vive en la provincia de Buenos Aires, que llegó a un 24% de sobrepoblación en 2017 y este año cerrará con un nuevo incremento.

“Hay que advertir en este sentido que la mayoría de los presos queda en libertad entre 3 y 5 años después de ser encarcelado. Por eso, cuando hay niveles altos de encarcelamiento, como los que estamos viendo ahora, hay que contar con dispositivos para trabajar con esas personas y que puedan reinsertarse en la sociedad una vez en libertad. De lo contrario, lo que puede ocurrir es que haya un incremento importante del delito de aquí a cinco años”, señaló Cafferata, del CELIV, donde justamente están investigando esos fenómenos en toda América Latina.

Sin embargo, los primeros indicios respecto a la inversión en rehabilitación de los presos no es buena: el proyecto de presupuesto que el Gobierno nacional envió al Congreso prevé un aumento de apenas el 11% de la partida destinada a alojamiento y tratamiento en las cárceles del Servicio Penitenciario Federal. Esa cifra representa un ajuste importante, sobre todo si se tiene en cuenta que la inflación de este año superará el 40% y que las cárceles federales tienen actualmente un 15% más de detenidos que en 2016.

En la provincia de Buenos Aires, en tanto, la radiografía oficial marca un desafío enorme: en 2017 el 74% de los presos no recibió capacitación laboral y el 53% no participó de ningún programa educativo.

Fotos: Cuenteros Verseros y Poetas y Servicio Penitenciario Federal.

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Claudio Zuchovicki y el origen de la crisis: “Fue más una crisis política que una crisis económica”

Claudio Zuchovicki: “Fue más una crisis política que una económica”

Entrevista por WhatsApp – El economista dice que el problema de la Argentina es que nunca hemos tenido la madurez política para hacer las reformas estructurales que se necesitan, critica la soberbia del Gobierno y da su visión de cómo se sale de la pesadilla que estamos viviendo.

Por Iván Weissman

16 de octubre de 2018

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Joan Melé: “El mundo no necesita a Amazon ni a Google, lo que necesita es una banca más ética y transparente”

Joan Melé: “El mundo no necesita a Amazon ni a Google, lo que necesita es una banca más ética y transparente”

El referente de la banca ética alerta sobre la falta de conciencia del mundo financiero y los consumidores. Y sostiene que no se necesita más tecnología en un mundo donde sobran los recursos. También afirma que es posible combinar la rentabilidad de un banco con un comportamiento ético y transparente. El banquero catalán será uno de los expositores en el Coloquio de IDEA que arranca este miércoles en Mar del Plata.

Por Iván Weissman

15 de octubre de 2018

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Joan Melé es directo y contundente: “haré, hasta que me muera, todo lo posible por cambiar el mundo”.

La cruzada de este banquero catalán es convencernos a todos de que es posible combinar la conciencia, la ética y la sostenibilidad con la banca y la industria. Dice que el modelo económico mundial está basado en el egoísmo y hay que cambiarlo. Melé será uno de los expositores en el 54° Coloquio de IDEA que arranca este miércoles en Mar del Plata, donde el eje temático de este año será “Cambio Cultural: soy yo y es ahora”.

-¿Que es una banca ética?
-Una banca ética es, primero, una que tiene conciencia de que no es la propietaria del dinero sino que solo gestiona el dinero de sus clientes. Por lo tanto, lo único que hace es definir de una manera muy clara en qué tipo de empresas va a invertir y en cuáles no. Y explica los motivos. Y son motivos éticos, No solo hace inversiones para ganar dinero sino que también mira la ética de las empresas. La ética significa cómo trata a sus trabajadores, a sus proveedores, a sus clientes, al medio ambiente. El primer punto a definir son los criterios con los que voy a invertir, en qué sí y en qué no. Segundo, transparencia total. Explícame hasta el último céntimo cuáles son las empresas las que has hecho la inversión, para que la gente sepa si estás haciendo algo correcto o incorrecto. Hay un tercer punto: que también haya muy poca diferencia de salarios entre los directivos y los empleados. En un banco convencional esta diferencia pueden ir desde 100 hasta 1000. Aquí, en la banca ética, no llega a 10 veces.

-La banca y los gestores de fondos tienen una responsabilidad fiduciaria de rentabilizar lo que invierten sus aportantes, ¿no?
-En primer lugar, hay que mirar si el modelo de los fondos de inversión que buscan la máxima rentabilidad del mundo es el correcto. Este modelo económico provoca la destrucción del planeta. Pero ese no es el peor problema: más grave es que la mayor parte del dinero que se mueve en el mundo es pura especulación: mercado de futuros, de derivados, de divisas. O sea: ‘ya no invierto en nada para producir. Estoy especulando’.

-¿Pero eso no hace más eficiente el uso del capital? Es lo que hizo posible empresas como Amazon, Google o Mercado Libre.
-Dormiría igual. No me preocupa. El mundo no necesita a Amazon ni a Google. A lo mejor hay otras cosas. Pero si miramos como un éxito ganar dinero, entonces pongamos como empresario de éxito a Pablo Escobar. Un hombre que ganó millones. ¿Dónde ponemos el límite? El límite está en que el cliente pueda decir si busca la máxima rentabilidad, o que se empiece a preguntar – como está pasando ahora,– ‘no, yo quiero empresas que respeten los derechos humanos, que respeten el medio ambiente’. Ahí está el límite. Y además, el hecho de buscar siempre la máxima rentabilidad en todo el mundo, dando vueltas, provoca problemas. Y de allí que tiene que haber límites a la especulación financiera. Esta especulación provoca altibajos, burbujas que revientan y acaban pagando los más pobres. Este modelo de maximizar beneficios para mí es nefasto. Hay que acabar con esto. O por lo menos que la gente pueda decidir.

-¿Entonces cuál es su alternativa?
-¿El mandato es que tengo que ganar lo máximo? Es que este no es un mandato. Sí, ganar un máximo que sea compatible con los derechos humanos. Y esto es lo que hay que introducir. Y nosotros lo hemos hecho en Europa con la banca ética y gente con muchos millones ha decidido cambiar y prefieren una rentabilidad social y medioambiental a una rentabilidad económica –que también la tienen-. No se trata de perder, se trata de ganar, pero que ganemos todos.

-Hay fondos de inversión como el de Noruega y Blackrock, en Wall Street, que están poniendo en práctica el concepto de la inversión sustentable, pero son los menos. ¿Cómo hacer para que esto funcione a nivel masivo y no se quede a nivel de nicho?
-El primero que hace algo nuevo es un loco, el segundo convierte al loco en líder y después vienen los demás. Cuando empezamos la banca ética éramos una pandilla de locos. Hoy hay más de 50 bancos en el mundo con más de 40 millones de clientes. Es poco, pero es un movimiento imparable. Ya lo estamos extendiendo por toda Latinoamérica y está movilizando a miles de personas. El sistema financiero se encargó de que la gente no se entere de nada. Pero eso se va a acabar porque vamos a difundir conciencia para que la gente no permita que con su dinero se hagan cosas en el mundo en contra de sus valores. ¿Va a ser rápido? No, lo que tardemos en difundir esa conciencia. Este es un movimiento imparable.

-¿Por qué es tan optimista?
-Habrá gente que va a luchar para que se mantenga el antiguo sistema porque a ellos les va bien y porque no tienen ningún tipo de escrúpulos. Ya sabemos que hay gente sin escrúpulos, incluso diría ‘enferma’, que sólo piensan en ganar millones y cuando le pregunto ‘para qué quieres más millones’ –llevo 42 años en el mundo financiero– jamás me han sabido contestar, ¡jamás! Se sienten incómodos. Se ponen nerviosos. La incomodidad es total. Pero hay que hablar de esto porque hemos perdido el norte: ganar dinero o ganar dinero. Y crecer y crecer. La economía mundial tiene que madrugar.

– ¿No es más fácil sostener el argumento de la banca ética en países donde las necesidades básicas ya están cubiertas? Mal que mal en la Argentina y otros países de la región aún estamos tratando de resolver cuestiones básicas, donde hay colegios sin techo y mucha gente que no gana suficiente para lo más básico para poder alimentar a su familia.
-Es que la banca ética está diseñada para que la gente que está acomodada, y que en Argentina hay muchos –clase media y clase alta–, traigan su dinero para poder financiar empresas y proyectos que creen riqueza y que creen empresas en lugares donde hay sólo subsistencia. Yo me estoy encontrando muchos proyectos económicos de empresas, no microfinanzas. Proyectos desde US$ 30.000 a US$ 300.000, que generarían miles de puestos de trabajo pero que no se pueden hacer porque ningún banco quiere financiarlos. Porque no entienden al sector, o les da miedo o no les interesa, o simplemente porque ganan más especulando. No estoy hablando de hacer caridad. Estoy diciendo que vamos a hacer una economía en la que el dinero circule y acabe con la pobreza. Por eso debemos hacer una banca ética, para que el dinero –a la gente a la que le sobra dinero, que no saben qué hacer con él–, en vez de que vaya especulando por el mundo, ayude a su propio país a financiar empresas que no tienen más riesgo que otros proyectos. Y estas empresas van a crear miles de puestos de trabajo.

-Hay ciertas condiciones básicas en la institucionalidad de los países que tiene que existir para que funcione la banca ética? ¿Requisitos de capital?
-No, yo creo que se puede hacer en cualquier país y tenemos ejemplos que van desde una banca ética en Afganistán o en Mongolia. Hay legislaciones de países que complican más el funcionamiento. Pero nosotros en Europa, en el Triodos Bank, tenemos nuestra propia autorregulación que es mucho más exigente. Para nosotros, la primera norma ética es regularnos bien para no arriesgar el dinero de la gente. Por lo tanto, un banco ético tiene que cumplir con la legislación como todos los demás, con los ratios de solvencia y de morosidad. La banca ética no presenta mayores riesgos.

-¿Y cómo es posible que funcione y sea rentable?
-Uno de ‘los trucos’ es que los equipos directivos no ganan millones. O sea, los costos salariales comparados con otros bancos son mucho menores. Lo mismo con gastos en oficinas y lujo de despachos. El gasto está controlado y eso nos permite dar préstamos – según en qué sectores– con tasas de interés mucho más competitivas, para que puedan salir adelante. Y espero poder hacer lo mismo en Argentina, donde he visto bancos que ofrecen préstamos a 50% o endeudando a la gente con tarjetas de crédito y préstamos de consumo. Este es el tipo de productos que van a hacer endeudar más a las familias que no pueden. El préstamo es para crear empresas, para producir no para consumir aquello que no necesitas.

-¿Cuáles son los obstáculos que impiden que este concepto se masifique?
-Uno es la tendencia a la comodidad, que está instalada en nuestras sociedades desde hace demasiado tiempo. Todo debe ser fácil, cómodo, rápido. ‘No me compliques la vida. El mundo lo tiene que cambiar otro’. También hay una falta de confianza. Que es la que nos estamos ganando ahora. En España la palabra banquero es casi un insulto. El peor sector, el que menos confianza genera. Y hemos despertado la confianza de cientos de miles de personas. Porque cuando tú hablas directamente y la gente te ve bien, se da cuenta si estás vendiendo algo o si eres auténtico. En España hemos conseguido ganar la confianza de la gente en el banco y esto para mí ha sido un éxito. Y lo vamos a hacer en Argentina a pesar de sus pesares. Ya lo estamos consiguiendo en Chile, Colombia y Brasil. Pero hay que vencer la resistencia a la comodidad. Para mí es el cambio cultural más difícil. El decir ‘el mundo tiene que cambiar y yo soy el que tienen que cambiarlo’.
Lo demás son dificultades normales que te encuentras cuando creas una empresa. No es más difícil que otra cosa.

-Da la impresión que el cambio no pasa entonces sólo por tener una banca ética.
-También estamos fomentando un cambio en el consumo. Cuando me voy a comprar una camisa quero saber quién la ha hecho, en qué país y en qué condiciones. No me interesa que sea una marca de moda y es muy barata, porque si a cambio ha sido hecha en Tailandia o en Bangladesh y mueren mujeres que trabajan en condiciones inhumanas. Yo no puedo comprar esa marca. O estoy comiendo un producto que no sé si están envenenado de pesticidas y fertilizantes, o es un producto orgánico de proximidad. Este cambio de conciencia es lo que viene ahora y cuesta porque tenemos que difundirlo no solo en los medios de prensa, sino las propias personas, a nuestros amigos, nuestros familiares. Tenemos que cambiar. Este es el cambio más difícil. El cambio de pasar de la rutina, de la comodidad y el precio. Nada barato es barato. Cuando algo es muy barato alguien lo va a pagar por ti.

-¿Hay espacio para la banca ética y Wall Street? Mal que mal estamos viviendo en un mundo que es extraordinariamente mejor que el de hace 50 años. El sistema, con todos sus bemoles, ha logrado bajar radicalmente la pobreza en el mundo.
-No se si estoy muy de acuerdo con que hay menos pobres que antes. A mi esas cifras del Banco Mundial me parecen una farsa. No podemos hablar de números y de pobres en un mundo en el que sobran recursos y sobra dinero. No podemos decir que estamos mejor, porque se despilfarran recursos en el mundo. Y el problema es el modelo económico. Eso es lo que hay que cambiar. ¡La cantidad de comida que se tira! Podríamos alimentar a la población que pasa hambre durante 3 años. ¡Y esto se permite! Y hablamos de Google y de Amazon. Porque la tecnología no se pone para estas cosas. Me refiero a que el problema del mundo no es que nos falte más tecnología. No nos faltan recursos, falta conciencia.
Entonces, sí que hay espacio para la banca ética. Espero que no haya espacio para la que no lo es. Esto es lo que tenemos que provocar. Y no es una utopía, es una necesidad. Vamos a seguir luchando, convenciendo a la gente y diciendo, ‘espero que no duermas y que te sientas mal haciendo lo que estás haciendo’. Vivíamos sin Amazon. Yo no digo que esté mal o bien, me da igual. Con la inteligencia que tenemos, con los recursos científicos tecnológicos y económicos que tenemos, los problemas del mundo se acabarían en un año, o en seis meses. Somos indiferentes al dolor ajeno. Tenemos un problema moral grave.

-¿No cree que la sociedad está tomando conciencia y los gobiernos y empresas cambiando sus formas?
-No. Y siempre voy a ser muy contundente con esto. Existe el hambre y la pobreza porque no nos hemos propuesto acabar con ello. Los objetivos del Milenio de ‘reduciremos a la mitad el hambre’. ¡Cómo que a la mitad! Debería haber sido ‘acabaremos con el hambre en el mundo’. No quiero decir que no se están haciendo cosas. Los objetivos de desarrollo sustentable de las Naciones Unidas se están cumpliendo, pero las empresas no los tienen como prioridad. Siguen en esa enfermedad de que hay que ganar el máximo de dinero posible. Esto es una enfermedad social. Hemos creado el ‘homus economicus’. Ganar dinero tiene que ser un resultado de todo lo demás, no el objetivo en sí mismo.

-¿Optimista o pesimista sobre lo que se viene?
-Totalmente optimista porque siempre me planteo que el mundo depende de mí, por lo tanto yo estoy haciendo, y haré hasta que me muera, todo lo posible por cambiar el mundo. E intentaré contagiar a todo el mundo.

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Tres unicornios globales redoblan su apuesta en la Argentina a pesar de la crisis

Tres unicornios globales redoblan su apuesta en la Argentina a pesar de la crisis

Son Rappi, WeWork y la exitosa startup agrodigital de Estados Unidos Indigo. Tienen en común que todas valen ya más de US$ 1.000 millones y no le temen a la incertidumbre por la que está atravesando la economía.

Por Ivan Weissman

11 de octubre de 2018

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Rappi, WeWork e Indigo son de las startups globales más exitosas de los últimos tiempos. Le tienen fe a la Argentina y planean inversiones millonarias para crecer en el país y expandirse en la región, a pesar de la crisis.

Sus CEOs participaron hoy en un panel donde compartieron sus planes para la Argentina y donde revelaron no temerle a la actual incertidumbre.

WeWork: 10 proyectos en construcción
WeWork, la empresa fundada en Nueva York que ofrece espacios de trabajo compartidos, planea abrir al menos 4 edificios en los próximos 6 meses y 10 en los próximos 2 años. Ya cuenta con dos edificios abiertos en Buenos Aires y está pronto a abrir otro en el emblemático edificio Enrique Butti de Retiro, la torre donde estuvo por muchos años las oficinas de IBM en Argentina. En febrero debería abrir uno en el barrio Las Cañitas de Buenos Aires y está construyendo o negociando sumar al menos 6 proyectos más.

Pato Fuks, el argentino que es CEO de WeWork Latam, reveló que Adam Neuman, el co-fundador de la empresa, le dio la luz verde para seguir la expansión. Esta semana la empresa recaudó alrededor de US$ 15.000 millones para financiar sus planes de expansión

Rappi: expansión a Córdoba y Rosario
Rappi es la aplicación colombiana de delivery que copó las calles de Buenos Aires y ganó miles de clientes en pocos meses. Los planes de la startup son igual de agresivos. Matías Casoy, General Manager que Rappi Argentina, dijo que están abriendo un HUB tecnológico en Buenos Aires y se están expandiendo a Córdoba y Rosario. Casoy se refirió a la polémica que ha generado su modelo de negocios y las críticas acerca de las condiciones laborales precarias de los repartidores. “Sabemos que estamos planteando un desafío a la forma tradicional a la que están acostumbrados a hacer las cosas. Queremos encontrar una forma y una regulación que se adapte a esta nueva forma de hacer negocios y trabajar”.

Y reveló que están en conversaciones “con todos los actores y stakeholders, en especial los gubernamentales, para encontrar un nuevo marco” para desarrollar la empresa.

Indigo: expandirse a latinoamerica desde Argentina
Indigo, es la startup agroindustrial más exitosa de EE.UU., llegó hace un años a la Argentina y tiene grandes planes. Indigo eligió a Buenos Aires como su base para expandirse en la región. Ya han levantado más de US$ 650 millones en financiamiento y tienen un valor de más de 1.500 millones de dólares.

Ellos apuesta a transformar la industria agrícola del mundo y han desarrollado una tecnología para tratar al poroto de soja que lo hace más tolerante a las diferentes condiciones climáticas. Carlos Becco, CEO de Indigo Argentina dice que el equipo local es el mejor de la empresa y es de donde se van a expandir hacia la región.

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Se aprobó una modificación a ley de donación de alimentos

Se aprobó una modificación fundamental a la ley de donación de alimentos

El Congreso votó por la reincorporación del artículo 9 a la ley 25.989. La nueva reglamentación busca abrir las puertas a más donantes de alimentos.

Por Javier Sinay

11 de octubre de 2018

Con la modificación de la ley se espera que aumenten las donaciones de alimentos.







Qué pasó. Ayer el Congreso modificó la ley 25.989, conocida como Ley Donal, cuyo objetivo es incentivar las donaciones de alimentos y contribuir a satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Luego de que el proyecto fuera aprobado en la cámara de Diputados en julio, ahora la cámara de Senadores lo confirmó: la modificación consiste en la reincorporación a esta ley de su artículo 9, un artículo que en la versión original del texto (del año 2004) establecía que, en caso de haberse entregado los alimentos en buena fe, cumpliendo con las exigencias bromatológicas, el donante quedaba liberado de responsabilidad por los daños y perjuicios que pudieran producirse (salvo que se tratase de hechos u omisiones dolosas).

Qué puede pasar. Con esta modificación, la Red Argentina de Bancos de Alimentos (una organización que logró el consenso de la industria y de los Ministerios de Agroindustria y Desarrollo Social de la Nación para que el tema se tratara en el Congreso) evalúa que se podría pasar de rescatar 9 millones de toneladas de alimentos a 30 millones de toneladas; aumentar de 2.100 a 5.000 el número de organizaciones comunitarias que reciban las donaciones; y extender las personas beneficiarias de 300.000 a 800.000.

¡Con mucha alegría y orgullo les contamos que se acaba de APROBAR LA #LEYDONAL!
Significa: + donaciones – menos desperdicios + alimentos para los que + necesitan. Los Bancos de Alimentos celebramos juntos esta gran noticia en el Mes de la Alimentación. GRACIAS a todos x el apoyo! pic.twitter.com/K2CUJp4Wby

— RedBancosdeAlimentos (@RedBdeA) 11 de octubre de 2018

En 2017, los bancos de alimentos argentinos rescataron el equivalente a 28 millones de platos servidos. Pero según un estudio del Ministerio de Agroindustria, de 2015, en Argentina se pierde cerca del 45% de la producción frutihortícola en la cadena de producción y aproximadamente el 12,5% de la producción total de alimentos. “Tenemos que entender cómo prevenir y evitar que la comida se siga desperdiciando”, sostiene Natascha Hinsch, la directora ejecutiva de la Red Argentina de Bancos de Alimentos.

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El Senado sancionó la ley que permitirá urbanizar a más de 4.000 villas

El Senado sancionó la ley que permitirá urbanizar a más de 4.000 villas

La legislación le dará a las familias de 4.416 villas en todo el país títulos sobre la tierra de sus viviendas. Será el primer paso para lograr la integración socio-urbana de estos barrios.

Por Lucía Wei He

11 de octubre de 2018

Aerial view of Villa Zavaleta shantytown in Buenos Aires, on September 24, 2018. - The 1,200 families living in Villa Zavaleta, a poor slum of Buenos Aires, were already struggling to cope with their daily needs, but the economic crisis of recent months has put them on their knees. (Photo by IVAN PISARENKO / AFP)







Con 60 votos a favor, el Senado de la Nación aprobó ayer la ley que busca otorgarle a las familias de 4.416 villas en todo el país títulos sobre la tierra de sus viviendas.  El proyecto de “régimen de regularización dominial para la integración socio-urbana” había sido aprobado con unanimidad por la Cámara de Diputados el pasado 5 de julio.

La ley es la primera en promover la urbanización de las villas a nivel nacional y se enfoca en un mecanismo en particular: el de la expropiación de la tierra y la entrega de títulos a los vecinos de los barrios.

[URGENTE E HISTÓRICO] Se aprobó por unanimidad la ley de regularización dominial e integración socio urbana en @SenadoArgentina

Un gran paso en la lucha q vienen llevando los compañerxs de barrios populares en todo el pais! 👏👏#LeydeBarriosPopulares pic.twitter.com/7QkSX7QRHT

— Pedro Passerini (@ppasserini) October 10, 2018

"La ley es un reconocimiento histórico. Hay barrios populares de más de 100 años, todo ese tiempo sin servicios básicos" @VGregorini @radioconvos899

— TECHO Argentina (@TECHOarg) October 11, 2018

Del total de las tierras en las que se ubican los barrios populares del país, el 61% pertenecen a particulares, el 7% a las provincias, y el 13% a los municipios. La ley declara de “utilidad pública” a estas tierras, permitiendo al gobierno expropiarlas, para luego entregar títulos de propiedad a las familias que viven allí.

“Reconocer que la tierra cumple su fin social cuando está en manos de quiénes la habitan implica enraizar una dimensión más en nuestra cultura de derechos humanos; iniciar un camino para que cientos de miles de familias dejen de vivir con necesidades extremas y con el peso de la constante amenaza de expulsión; y repensar las reglas de concentración de la tierra y establecer los cimientos para una profunda Reforma Urbana”, declaró Jonatan Emanuel Baldiviezo, Presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, luego de la aprobación de la ley.

Para entender más en profundidad el impacto que tendrá la ley, leé nuestra nota sobre los detalles de la ley.

FOTO: IVAN PISARENKO / AFP

Consultar el proyecto de ley aprobado
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