La historia de la primera selección de fútbol de talla baja del mundo: la Argentina

La historia de la primera selección de fútbol de talla baja del mundo: la Argentina

Por Lucía Wei He
26 de octubre de 2018








Miden todos menos de 1.40 metros. Motivaron a que jugadores en otros países formen sus propios equipos y organizaron la primera Copa América de Talla Baja, que se juega esta semana en Buenos Aires. Cuáles son sus logros y mayores desafíos.
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Como muchos argentinos, la pasión de Diego Serpentini siempre fue el fútbol. Desde que tiene memoria juega a la pelota con sus dos hermanos, y a los 5 años empezó a entrenar en el Club Everton de La Plata.

“Al principio mi papá tenía miedo de llevarme a un club por si me lastimaban o algo”, dice Diego –o Dieguito— entre risas. “Pero en el club me trataban como a un par, no me veían de otra forma. Terminé jugando con gente de 20 o 30 años, siempre de la mañana a la noche, sin parar”.

Diego mide 1.05 metros, tiene 16 años, y es una de las millones de personas con talla baja alrededor del mundo, una condición genética que afecta el crecimiento de los huesos y limita la altura de las personas a un promedio de 1.40 metros.

Pero a Diego no lo define su discapacidad. Lo definen su gambeta, sus goles, y su habilidad para jugar en equipo. En la cancha, y por fuera, Diego es una de las estrellas de la Selección Argentina de Talla Baja.

Diego Talla Baja

La Selección Argentina de Talla Baja es la primera de su tipo en el mundo y comenzó a las orillas del Río Paraná, en Corrientes.

“Un día empecé a practicar en canchas de fútbol 5 con mis amigos y me dí cuenta de que, al ser canchas reducidas, no habían tantas desventajas con los jugadores de talla convencional”, cuenta Facundo Rojas, capitán de la selección. “Fue ahí que con un grupo de amigos de talla baja tuvimos la idea de juntar chicos de nuestra misma condición para jugar al fútbol”.

Rojas, quien anteriormente había debutado y jugado en la primera división de fútbol convencional de su Corrientes natal, organizó el primer partido de fútbol de talla baja en el país en el 2012.

“Empezamos a invitar a chicos a que vengan a entrenar y a organizar partidos. En el primero éramos solo 8 jugadores. Quizás no tenían buen juego todos, pero tenían toda la garra, todo el entusiasmo, y eso hacía que sea muy lindo”, cuenta Rojas.

Ver el sitio de la selección

Hoy, seis años más tarde, la Asociación Civil Talla Baja de Argentina (la organización que representa a la selección) cuenta con más de 60 miembros en todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. En 2017, la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) les entregó al equipo camisetas y uniformes oficiales. Y este 25 de octubre, en el Día Mundial de las Personas con Talla Baja, la selección argentina recibió en Buenos Aires a 9 equipos latinoamericanos y una selección invitada -la de Marruecos- para un evento histórico: la primera Copa América Talla Baja.

“De chico pensás que algún día va a llegar, que vas a poder jugar en la Copa América, pero después van pasando los años y te empezás a dar cuenta de que no lo vas a lograr por tu estatura y por el estigma de la sociedad”, dice Ángel Lelpo, uno de los jugadores de la selección. “Jugar en esta copa es un sueño hecho realidad”, concluye.

Seguí los partidos de la Copa América Talla Baja
Facundo Rojas, capitan de la Selección Argentina de Talla Baja.
Facundo Rojas, capitan de la Selección Argentina de Talla Baja.

Más allá del fútbol

Es jueves a la mañana y Luis, de 7 años, espera ansioso en las gradas del Estadio Multideportivo Ferro, en el barrio porteño de Caballito. Luis nació con acondroplasia, una condición genética que es la principal causante de talla baja. Es la primera vez que va a ver jugar en vivo a esta Selección. Su ídolo, como el de muchos otros en las gradas, es Dieguito.

“Desde que nos enteramos por Facebook que existía el equipo, siempre quisimos venir a ver un partido”, cuenta Hernán, el padre de Luis. “En el barrio él es el único con acondroplasia, y me parece importante que venga acá, que vea que hay otros chicos con su misma talla, que es algo normal. Y que si el día de mañana le interesa, puede hasta llegar a ser parte de la selección de fútbol”.

Más allá de poder jugar entre pares, llegar a chicos como Luis es el principal objetivo de la Selección Argentina de Talla Baja.

“Nuestro puntapié inicial para entrar en la sociedad es el fútbol, pero lo que buscamos es generar respeto, conciencia, y un ámbito de fraternidad entre todas las personas de talla baja”, dice Rojas. “Somos de las personas con discapacidad más discriminadas a nivel mundial, y para luchar contra eso usamos el fútbol, este deporte que une pasiones, en el que pasan muchas cosas lindas”.

Según Rojas y sus compañeros, la discriminación hacia personas de talla baja ha disminuido en los últimos años. “Ya no nos dicen más enanos, no nos dicen que somos el cantante de Los Grosos”, dice Martín Bagorria, otro de los jugadores.

Sin embargo, todavía existen importantes desafíos a nivel estructural. La mayoría de los miembros de la selección no tienen trabajo. Y los que sí tienen, generalmente consiguen solo contratos temporarios. Bagorria, por ejemplo, actúa en una obra de teatro en Carlos Paz en temporada alta, y se mantiene el resto del año con lo que gana en esos tres meses.

“Es muy difícil conseguir trabajo por nuestra estatura, entregamos curriculums y nos los cajonean”, dice Bagorria. “Vemos que en otros países generalmente hay más oportunidades, que la gente de talla baja puede ser policía, o hasta trabajar en el gobierno. Es por eso que para nosotros es tan importante esta selección. Es como una vidriera, que ojalá nos permita generar otros cambios”.

Talla baja 3

“Me parece importante que venga acá, que vea que hay otros chicos con su misma talla, que es algo normal. Y que si el día de mañana le interesa, puede hasta llegar a ser parte de la selección de fútbol”.

– Hernán, padre de Luis –

Otros de los desafíos más grandes para la selección es el financiamiento. A pesar de contar con el reciente apoyo de la AFA, son los mismos jugadores los que cubren la mayoría de los costos operativos de la selección (los viajes, el alojamiento, la indumentaria).

“Invertimos mucho dinero y tiempo para lograr esto, con poco apoyo de las instituciones”, dice Rojas. El año pasado, para viajar a Brasil y jugar un partido contra el equipo carioca de talla baja, los jugadores vendieron rifas y organizaron varios eventos.

Sin embargo, el interés que ha generado la Copa América Talla Baja les da esperanzas de que esto solo sea el comienzo en la Argentina y en el mundo.

“Hay muchos países que quieren venir a jugar un mundial, y si esto sale bien, creemos que vamos a poder lograr un poco más de reconocimiento de algunas instituciones, de algunas empresas, para poder hacerlo de una mejor forma”, dice Rojas.

Mientras tanto, la esperanza de poder inspirar a chicos como Luis motiva al equipo a seguir en la cancha.

“Cada uno de nosotros es un ejemplo de superación”, dice Diego mientras hace jueguitos con la pelota. “Con este equipo demostramos que todos podemos, que a pesar de tener diferentes capacidades, no tenemos límites”.

La Copa América Talla Baja se llevará a cabo entre el 25 y 28 de Octubre de 2018, con entradas gratuitas. Para ver los horarios y lugares de los partidos, hacé click acá

Fotografía: Lucía Wei He

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La sorpresa de Milo Lockett a un grupo de niños y niñas que durante dos meses se sumergieron en sus obras

La sorpresa de Milo Lockett a un grupo de niños y niñas que durante dos meses se sumergieron en sus obras

El artista chaqueño visitó el jardín de infantes del Centro de Atención Integral San Cayetano y pintó junto a los chicos. “Cuando nos involucramos los grandes con los más chicos, les estamos enseñando otro camino”, dijo.

Por Lucía Wei He

22 de octubre de 2018

Milo Lockett







Es una mañana soleada de primavera y Milo Lockett se encuentra en camino hacia el barrio Santa Rosa, en el conurbano bonaerense. Allí, el pintor chaqueño espera sorprender a un grupo de 60 niños y niñas que por dos meses se sumergieron en el mundo de sus obras de colores explosivos y características figuras.

Elefantes azules, corazones violetas, caras cuadradas rojas, caras redondas verdes, y otras figuras fueron de a poco copando las paredes del jardín de infantes del Centro de Atención Integral San Cayetano.

“Es buenísima la obra de Milo para nivel inicial”, cuenta Matilde Nemi, directora del jardín. “Su obra tiene los trazos bien marcados, usa colores definidos, sirve un montón para trabajar distintas técnicas con los chicos”.

Fue tal la fascinación de los niños de 4 y 5 años con la obra de Lockett que, a finales de septiembre de este año, Nemi decidió escribirle una carta al artista invitándolo al jardín para sorprenderlos. Y gracias a un contacto en común, la sorpresa se pudo concretar el pasado 17 de octubre.

Con un grito de “¡¡Milo!!”, los niños recibieron al artista, que también es conocido por su compromiso social y su involucramiento con distintas comunidades del país.

Para los niños, lo que siguió fue una jornada de creatividad, pintando mano a mano con uno de los artistas más reconocidos del país. Pero para Milo, la actividad se trató de mucho más que eso.

“Lo que produce el arte es algo maravilloso porque permite que las personas se miren y compartan el espacio”, dice Milo. “Acá lo que estamos haciendo es construir comunidad. Cuando nos involucramos los grandes con los más chicos, les estamos enseñando otro camino, los estamos reconociendo y ayudando con su autoestima. Todo lo que nos sucede cuando somos chicos es lo que va a determinar lo que vamos a ser cuando seamos grandes, y eso es algo que los adultos tenemos que entender.”

Fotografía: Rodrigo Mendoza

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Entrega de títulos de propiedad en villas: casos de éxitos y fracasos

Entrega de títulos de propiedad en villas: casos de éxitos y fracasos

La Ley de Regularización Dominial puede cambiar la vida de millones de familias que viven en villas. Distintos estudios revelan que acompañada de otras políticas públicas genera una transformación social profunda, deriva en más inversión en la vivienda y en hijos con más educación.

Por Lucía Wei He

19 de octubre de 2018

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En 2011, Mónica llegó al barrio La Comercial en busca de un futuro mejor. En un pequeño terreno del barrio, ubicado entre dos vías de tren en el partido bonaerense de Pilar, construiría una nueva casa para su familia.

“Por muchos años vivimos en una villa al lado de un arroyo, que cada dos por tres se inundaba y nos dejaba con agua hasta el cuello. Era insalubre para mis hijos”, cuenta Mónica. “No queríamos vivir más en esa situación. No era una vida digna”.

Cuando Mónica y su marido se enteraron que en La Comercial había terrenos en venta a un precio accesible, decidieron vender su pequeña casa al lado del arroyo para invertir en una nueva vida.

“Ahora miro para atrás y me doy cuenta que me equivoqué por ingenua, por la urgencia y la necesidad de querer salir de ese lugar donde se estaban enfermando mis hijos”, dice Mónica.

En febrero de este año, la municipalidad les anunció a Mónica y a las otras 200 familias del barrio que se estarían rematando los terrenos y desalojando a las familias que estaban ocupando las tierras. El hombre que les había vendido los terrenos no era verdaderamente el dueño de esas tierras.

“Fue como si nos hubiésen tirado un balde de agua fría. Pensar que iba a venir una topadora, y sacarnos todo lo que teníamos y habíamos logrado construir… es una imagen que duele”.

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La historia de Mónica se repite una y otra vez entre las más de 3.5 millones de familias que hoy en día viven en las distintas villas y barrios populares del país. Muchas de ellas tienen sus casas en estos barrios hace décadas, pero pocas tienen un certificado de propiedad que les garantice el derecho de vivir en esas tierras.

Pero gracias a la movilización de los vecinos y a una nueva ley nacional, Mónica y las demás familias de La Comercial podrán tener finalmente asegurada la tenencia de su tierra.

El pasado 11 de octubre, el Senado de la Nación sancionó la ley de “régimen de regularización dominial para la integración socio-urbana” que permitirá otorgarle a los habitantes de los más de 4 mil barrios populares del país títulos de propiedad sobre las tierras en las que están construidas sus viviendas.

“Cuando se sancionó la ley, lloré de emoción”, dice Araceli Ledesma, referente del barrio Lagomarsino, en el partido de Pilar. “Una vez que empiecen a dar los títulos, las personas no solo van a sentir que finalmente son dueñas de su tierra. Van a tener acceso justo a la electricidad, a las cloacas, al agua de red. Creo que va a cambiar el sentido de vivir en un barrio popular. Va a cambiar nuestro futuro”.

A pesar de que la ley es la primera en promover la titularidad de tierras en villas a nivel nacional, algunas ciudades y municipios han impulsado iniciativas similares a nivel local, permitiendo analizar el impacto que esta nueva ley tendrá a partir de ahora a nivel nacional.

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El caso San Francisco Solano

Fue uno de los primeros asentamientos urbanizados de la Argentina. Todo comenzó cuando en 1981, alrededor de 1.800 familias ocuparon un terreno en San Francisco Solano, en el partido bonaerense de Quilmes. Luego de varios intentos de desalojo durante la dictadura militar, en 1984 el congreso de la Provincia de Buenos Aires sancionó una ley expropiando las tierras a sus dueños originales para adjudicárselas a las familias que habían ocupado el terreno.

La legislación, al igual que la reciente ley nacional, establecía que el gobierno le pagaría una compensación monetaria a los dueños de las tierras y luego le otorgaría títulos de propiedad a las familias.

A través de dos encuestas realizadas en 2003 y 2007, los economistas Sebastián Galiani y Ernesto Schargrodsky analizaron el impacto de la titularidad de tierra en Solano, comparando las familias que recibieron títulos de propiedad y las que no (debido a que algunos dueños originales de la tierra no accedieron a venderlas).

Los resultados que los economistas mostraron en el estudio publicado en 2010 fueron contundentes. El informe reveló que las familias que recibieron títulos de propiedad realizaron más inversiones en sus viviendas –mejorando techos, paredes y agrandando las casas–, disminuyeron el número de familiares viviendo en una misma casa, y mejoraron el desempeño académico de sus hijos.

Según el mismo estudio, los hijos de las familias que recibieron títulos de propiedad tienen el doble de probabilidad de terminar el secundario que los de familias que no recibieron la titularidad.

“Darle títulos de propiedad a familias pobres incrementa la inversión en sus viviendas y en el capital humano de sus hijos, que a su vez debería contribuir a una reducción de la pobreza en futuras generaciones”, concluyen los economistas.

Conocé los detalles del ambicioso proyecto de ley

En la misma línea un análisis del investigador del CONICET, Pablo Vommaro, resalta a la organización de lo vecinos como una de las razones por las cuales la urbanización de Solano fue exitosa. El involucramiento de los vecinos en todo el proceso de urbanización, desde la toma de tierras hasta la formalización del asentamiento, es el mismo que hizo posible la urbanización de otros barrios populares, como Villa Palito.

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Lecciones de otros países latinoamericanos

Más allá de los beneficios que la regularización dominial podría brindar a los vecinos de villas y barrios populares, expertos en el tema advierten que para verdaderamente lograr una integración socio-urbana de estos barrios, la regularización debe estar acompañada por otras políticas públicas.

“La propiedad de tierra es uno de los puntos de la integración social-urbana, pero no es el más relevante. Los servicios básicos son la prioridad para los vecinos. En las villas se vive una pobreza multidimensional que también incluye la falta de acceso al trabajo, al transporte, y a los servicios básicos. No es que mágicamente, con ese papel, las familias tienen acceso a estos otros derechos”, dice Virgilio Gregorini, director ejecutivo de TECHO Argentina.

Algunos países de la región son ejemplos de la importancia que tiene acompañar la regularización dominial en villas con la promoción de otros derechos.

“Perú, por caso, es un ejemplo de todo lo que salió mal. En la década del 90 hubo una política de titulación masiva, suponiendo que eso iba a motivar a los habitantes de esos lotes a mejorar sus casas y acceder a servicios públicos. Pero nunca se llegó a eso”, explica Rosario Fassina, integrante del área de Derecho a la Ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).

Según una reciente investigación realizada por Ojo Público, a pesar de que Perú lleva tres décadas implementando políticas públicas para entregar títulos de tierra a poblaciones informales, el proceso de titulación no ha sido total y tampoco produjo mayor acceso a servicios o mejoras en las viviendas.

En cambio, algunos expertos destacan el caso de Brasil como un ejemplo de política de titulación más efectiva.

“En Brasil se planteó una ley muy similar a la de Argentina, pero comenzando al revés. Empezaron con procesos de mejoramiento de infraestructura y servicios, y recién al final se entregaba el título de propiedad. Es un proceso similar al que se está dando en algunas villas en la Ciudad de Buenos Aires”, explica Fassina.

Conocé el caso de Villa Palito
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Día mundial de la alimentación: cuatro acciones para lograr un mundo con #HambreCero

Día mundial de la alimentación: cuatro acciones para lograr un mundo con #HambreCero

Se celebra cada 16 de octubre para concientizar sobre el futuro de la alimentación y promover acciones para erradicar el hambre.

Por Lucía Wei He

16 de octubre de 2018

Alimentacion







Cada día, millones de niñas, niños, adolescentes y adultos alrededor del mundo sufren de hambre. En el 2017, 821 millones de personas no contaban con suficientes alimentos para comer, un número que ha aumentado sostenidamente desde 2014.

Pero el hambre no es el único desafío alimentario que enfrentamos como sociedad. El sobrepeso y la obesidad, el desperdicio de comida, el impacto ambiental de la industria alimentaria, y el subdesarrollo de comunidades rurales, son algunos de los desafíos más grandes para lograr un mundo con #HambreCero.

Es por eso que gobiernos alrededor del mundo se han comprometido a erradicar el hambre a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015. Pero como consumidores, productores y chefs también podemos hacer nuestra parte. Aquí, cuatro acciones recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para lograr un futuro alimentario más sostenible y equitativo.

1. No tirar comida

En Argentina se desperdician más de 16 millones de toneladas de comida cada año, y a nivel mundial, se tira casi el 40% de toda la comida que producimos. La gran mayoría de esta comida se encuentra en buen estado, pero se echa a perder por falta de recursos, tiempo o información.

A nivel personal, podemos tratar de desperdiciar lo menos posible congelando sobras o utilizandolas para otras comidas. También podemos promover que se rescate la comida que se tira. En 2017, los bancos de alimentos del país rescataron más de 9 millones de kilos de comida que, en lugar de terminar en la basura, se sirvieron en 28 millones de platos en 2.500 comedores y hogares de ancianos o niños.

Para promover más donaciones de alimentos, el pasado 11 de octubre, el Congreso aprobó una modificación fundamental a la ley de donación de alimentos.

2. Adoptar una dieta más saludable y sostenible

Mejorar la seguridad alimentaria significa abordar tanto la desnutrición como la obesidad y el sobrepeso. En Argentina, 350.000 niños y niñas sufren de sobrepeso u obesidad, una de las tasas más altas de toda América Latina. Según datos del gobierno, 44% de los casos de diabetes en el país son consecuencia del sobrepeso o la obesidad.  

La preparación de comidas saludables y nutritivas puede ser un desafío, especialmente para las comunidades más vulnerables. Pero iniciativas como el Programa Nacional de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad buscan que las comidas saludables sean más accesibles a través de, por ejemplo, kioscos saludables en los colegios públicos.

3. Empoderar a las comunidades rurales, especialmente a las mujeres

El 80% de las familias pobres en el mundo viven en zonas rurales y dependen de la agricultura, la pesca o la silvicultura.

“Proteger y promover su bienestar es fundamental para reducir la malnutrición en todas sus formas, mejorar los sistemas de producción alimentaria para todos y preservar la salud de los recursos naturales de la tierra a largo plazo”, indican desde la organización.

Un grupo clave dentro de las comunidades rurales son las mujeres. Ellas representan un cuarto de la población mundial y producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en el mundo. Si las mujeres rurales tuvieran igual acceso que los hombres a la titularidad de tierras, financiación y capacitaciones, podrían producir entre un 20% y un 30% más de alimentos en el mundo, según la FAO.

4. Ayudar a los refugiados y a las comunidades desplazadas

Una de causas principales de la creciente inseguridad alimentaria son los conflictos violentos que han aumentado en los últimos años y han llevado, a su vez, a masivas migraciones forzadas.

Además, según la FAO, la variabilidad climática y otros fenómenos meteorológicos han afectado negativamente los suministros de alimentos y los ingresos y han provocado mayores desplazamientos. En los países con elevada exposición a impactos climáticos, “se han más que duplicado el número de personas subalimentadas que aquellos sin una exposición elevada”.

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Cómo un escándalo de corrupción despertó a los jóvenes haitianos (son el 70% de la población y se movilizan por su futuro)

 Cómo un escándalo de corrupción despertó a los jóvenes haitianos (son el 70% de la población y se movilizan por su futuro)

Por Lucía Wei He
10 de octubre de 2018








Tras años de una profunda desilusión con el sistema político haitiano, los jóvenes están saliendo a las calles a reclamar por sus derechos.

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DESDE PUERTO PRÍNCIPE – Cuando Stevenson Moïse tenía 19 años, su sueño por estudiar y jugar al básquet profesional lo llevó a mudarse de su Haití natal a un país hasta entonces para él desconocido: Argentina.

“No sabía nada del país, solo conocía algunas cosas de fútbol, como Maradona, Boca y River”, dice Moïse con una sonrisa y un castellano completamente argentino.

Aunque su sueño de jugar profesionalmente al básquet nunca se concretó, en sus 12 años en Argentina Moïse completó una carrera en comercio y una maestría en marketing, se enamoró de una argentina, se casó y tuvo dos hijos.

“Vivíamos muy bien, teníamos todo lo que necesitábamos”, cuenta Moïse, que a pesar de la vida que logró construir en Argentina, decidió volver a Haití a principios de este año.

“Dentro mío había algo que me angustiaba. En las noticias veía imágenes de Haití, de los niños que no tenían para comer, de los escándalos de corrupción. Y me pregunté para qué vivía: si era para tener cosas o para ayudar”.

Junto con otros jóvenes profesionales, Moïse fundó el grupo Nuevo Haití, un espacio que milita por un cambio político en Haití.
Junto con otros jóvenes profesionales, Moïse fundó el grupo Nuevo Haití, un espacio que milita por un cambio político en Haití.

Hoy Moïse es parte de un creciente grupo de jóvenes haitianos que en los últimos años, y en particular los últimos meses, se ha empezado a movilizar e involucrar en distintos movimientos sociales para demandar un cambio en el sistema político del país.

Entre sus demandas más urgentes se encuentran el fin a la impunidad de los corruptos, un sistema democrático más transparente y justo, y mayor igualdad de género.

“Haití es un país difícil, estamos haciendo un experimento con la democracia desde 1986,” dice Yvenique Bathard, coordinadora de Jóvenes para la Participación Ciudadana, un grupo que organiza talleres y charlas sobre temas de democracia. “Siempre se habla de democracia. Pero si uno ve nuestro país todavía no puede hablar de una democracia verdadera, porque no se respetan los derechos humanos, no hay libertad de expresión y no tenemos elecciones justas ni transparentes”.

En julio de este año, Bathard participó por primera vez de una marcha, en el marco de las protestas ocurrieron por el “PetroCaribe Challenge”, un escándalo de corrupción en el que se acusa al gobierno haitiano de malversar miles de millones de dólares provenientes del programa venezolano de petróleo PetroCaribe. Las protestas, que fueron lideradas principalmente por jóvenes, culminaron con la renuncia del primer ministro Jack Guy Lafontant.

“Fue una experiencia única. Éramos todos jóvenes, compañeros de universidad, vecinos, que salimos a la calle por una misma razón: demandar que el gobierno rinda cuentas, que nos diga qué hizo con los fondos que deberían haber ido a la gente”.

“Todavía no puede hablar de una democracia verdadera, porque no se respetan los derechos humanos, no hay libertad de expresión y no tenemos elecciones justas ni transparentes”

– Yvenique Bathard –

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La reciente activación de la juventud haitiana representa un cambio en un grupo históricamente ajeno a los temas políticos.

“La mayoría de los jóvenes en Haití no votan ni se involucran en la política porque no hay confianza en el sistema democrático del país. Hay un sentimiento generalizado de que la política es un lugar para corruptos, para gente a la que solo le interesa enriquecerse”, explica Hans Tippenhauer, director de Fondation Espoir, una organización haitiana que desde 1995 trabaja para promover la participación ciudadana de los jóvenes haitianos.

“Pero si uno ve las movilizaciones que han surgido contra la corrupción en los últimos meses, la mayoría de los participantes son jóvenes. Eso es muy importante, porque Haití es un país extremadamente joven y son los jóvenes quienes tienen el poder de generar un cambio transformador”, dice Tippenhauer.

Según los últimos datos poblacionales, hoy casi el 70% de la población haitiana tiene menos de 35 años (mientras que en Argentina este grupo etáreo representa el 55% de la población). En paralelo, en las últimas elecciones presidenciales de 2016, sólo el 17% de la población se presentó a votar, lo que representa la tasa de participación más baja en la historia haitiana.

“En los últimos años, la violencia electoral, la manipulación de votos, la impunidad, el desapoderamiento y la repetida intervención extranjera en las elecciones han cultivado una profunda desilusión política”, explican desde la National Lawyers Guild, una asociación de abogados estadounidense que auditó las últimas elecciones.

Para muchos jóvenes haitianos, el escándalo de PetroCaribe fue el punto de inflexión que los llevó a salir de manera masiva a las calles para reclamar por sus derechos. Pero desde hace unos años, un grupo más pequeño de jóvenes ya estaba saliendo a las calles para reclamar por un derecho en particular: el de la igualdad de género.

“Las mujeres representamos el 60% de la economía haitiana, pero sufrimos de constante violencia de género y falta de representación en el gobierno y en roles de liderazgo”, dice Pascale Solages, que a sus 20 años es la coordinadora general de Neges Mawon, una organización feminista que reúne a estudiantes y jóvenes profesionales de todo el país.

Desde el 2016, Neges Mawon organiza un festival feminista anual en el que jóvenes se juntan a tratar temas de igualdad de género a través de talleres y demostraciones en las calles. Además, la organización trabaja en escuelas y universidades para sensibilizar sobre los derechos de las mujeres y discutir potenciales soluciones a las distintas problemáticas de género en el país.

“Es muy difícil porque la sociedad haitiana es muy conservadora. Acá, si decimos que somos feministas, piensan que somos lesbianas, o que queremos deshacer familias”, sostiene Solages. “Pero desde que empezamos el festival, veo que las cosas están cambiando de a poco. Hay una llama en los jóvenes que quieren lograr un cambio, y creo que vamos a poder lograrlo, poco a poco, ya sea en cinco años o en diez”.

“Hay una llama en los jóvenes que quieren lograr un cambio, y creo que vamos a poder lograrlo, poco a poco, ya sea en cinco años o en diez”

– Pascale Solages –

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Sentado en una mesa bajo densos árboles, en una calurosa mañana en Puerto Príncipe, Stevenson reflexiona sobre el futuro del movimiento que iniciaron los jóvenes haitianos este año en el marco del caso PetroCaribe.

“Los políticos han hecho mucho daño a nuestro país. Somos un país muy rico en recursos, pero seguimos siendo el más pobre de la región. Es por eso que tantos jóvenes deciden irse de Haití. Generalmente los que se van son los que pueden trabajar, los que terminaron la escuela. Pero para que verdaderamente haya un cambio, necesitamos que vuelvan. Que los jóvenes haitianos que estén en Argentina o en Chile crean de vuelta en su país. Solamente ahí podremos avanzar”.

Fotografía: Lucia Wei He / Hector Retamal (AFP)

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Consejos para el próximo presidente de Brasil para arreglar la economía

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El futuro de Brasil depende de la implementación de reformas económicas inteligentes, graduales y coherentes que faciliten el crecimiento de la productividad y pongan al país en la senda hacia la sostenibilidad fiscal. Quien sea que gane la inminente elección tiene una responsabilidad de encarar este imperativo.

Por Otaviano Canuto

4 de octubre de 2018

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Brasil está cerca de la elección más trascendental desde el final del régimen militar, hace más de tres décadas. La política local muestra una disfuncionalidad preocupante, pero el resultado de la elección dependerá de la agenda de reforma económica del próximo gobierno.

Uno de los desafíos económicos más importantes que enfrenta Brasil es el anémico crecimiento de la productividad, que limitó el potencial de crecimiento del país. Como la producción por empleado viene aumentando apenas un 0,7% anual en promedio desde mediados de los noventa, más de la mitad del crecimiento del ingreso per cápita durante las últimas dos décadas se debe al incremento del porcentaje de población económicamente activa. Pero el veloz envejecimiento de la población pronto detendrá ese motor de crecimiento.

El desafío de crecer

El débil incremento de la productividad se debe en parte a la falta de apertura comercial, que limita el acceso de las empresas brasileñas a insumos y tecnologías extranjeros, sumada a dificultades para una competencia efectiva en el plano interno. Además, una infraestructura logística deficiente, divergencias en los regímenes tributarios de los estados y la concesión de subsidios a determinadas empresas permiten a firmas menos eficientes sobrevivir y retener recursos, lo que reduce la media de productividad.

Para resolverlo, las autoridades deben dar apoyo al sector privado, fortaleciendo la adopción y difusión de tecnologías avanzadas, en vez de compensar los altos costos internos. Además, hay que dar a los emprendedores un entorno de negocios más favorable, lo que incluye la reforma del complejo y desequilibrado sistema tributario.

Hay que invertir en obra pública

También se necesita un aumento de la inversión en infraestructura, y una reforma de la intermediación financiera, para que las condiciones de financiación estén mejor alineadas con los proyectos de inversión. Y es posible mejorar la calidad educativa y la formación de capital humano con una asignación más flexible de los recursos públicos y más intercambio de experiencias entre estados y municipalidades, algunos de los cuales han hecho avances con medidas que podrían aplicarse en otras partes.

La importancia de ordenar las cuentas fiscales

Brasil también necesita un importante ajuste fiscal. Mientras la productividad y el potencial de crecimiento económico crecían a paso de tortuga, hubo un marcado aumento del gasto público real (ajustado por inflación), que creció de menos del 30% del PIB en los ochenta a alrededor de 40% en 2017 (esto incluye un incremento del 68% entre 2006 y 2017). Y sin embargo, la inversión pública (incluida la inversión en infraestructura) se redujo: el año pasado no llegó al 0,7% del PIB.

Como la recaudación impositiva se vio afectada por la reducción del PIB en 2015‑2016 y por la frágil recuperación macroeconómica posterior, el resultado fiscal primario como proporción del PIB empeoró más de cuatro puntos porcentuales. Esto provocó un aumento de la deuda pública de 54% del PIB en 2012 a 74% en 2017.

Para frenar el veloz aumento de la deuda, en 2016 Brasil aprobó una enmienda constitucional que puso un techo al gasto público por los próximos veinte años. Si las autoridades consiguen respetar esta norma –o logran combinar recortes de gasto con ingresos tributarios para mejorar el resultado fiscal primario un 0,6% del PIB por año– la deuda pública podría volver a una trayectoria sostenible en un decenio. Pero la clave del éxito es aplicar recortes de gasto inteligentes.

El Banco Mundial, donde soy director ejecutivo, ya identificó áreas que admitirían recortes: seguridad social, nóminas de empleados públicos, subsidios y exenciones fiscales. Reducir el gasto en estas áreas aliviará la presión sobre el presupuesto público y puede crear margen para otros tipos de gasto público más productivos.

Lo más importante es que esos recortes tendrán consecuencias mínimas para los brasileños más pobres. De hecho, en materia de reforma impositiva, hay medidas que no sólo pueden contribuir a mejorar el ambiente de negocios, sino que también ayudarán a reducir las desigualdades sociales inherentes al sistema actual.

Cómo mejorar la productividad

En pos de mejorar la productividad y reequilibrar el presupuesto, la dirigencia brasileña también debe encarar una reforma de la gobernanza del sector público. En la actualidad, la provisión de servicios públicos en numerosas áreas –que incluyen salud, educación, combate a la violencia, infraestructura, transporte y logística, y gestión de recursos hídricos– es sumamente ineficiente.

Las razones son muy variadas, e incluyen: exceso de reglas, que contribuye a la rigidez presupuestaria; fragmentación del suministro de servicios; deficiencias en planificación, seguimiento y evaluación de proyectos y políticas; falta de incentivos por buen desempeño para los empleados públicos; judicialización de la formulación de políticas; y una burocracia cada vez más contraria a asumir riesgos.

De modo que Brasil necesita mejorar la coherencia de las políticas, desde la planificación hasta la ejecución de programas y proyectos, y prestar más atención al seguimiento y la evaluación de los resultados. Una mejor coordinación entre los sectores público y privado también aumentará la capacidad del gasto público para contribuir a una mejora de los resultados socioeconómicos.

El futuro de Brasil depende de la implementación de reformas económicas inteligentes, graduales y coherentes que faciliten el crecimiento de la productividad y pongan al país en la senda hacia la sostenibilidad fiscal. Quien sea que gane la inminente elección tiene una responsabilidad de encarar este imperativo.

 

Traducción: Esteban Flamini

Otaviano Canuto es director ejecutivo en el Banco Mundial.

© Project Syndicate 1995–2018

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El legado que quieren dejar 10 cascos azules argentinos en Haití

El legado que quieren dejar 10 Cascos Azules argentinos en Haití

Por Lucía Wei He
3 de octubre de 2018








Son parte de la Misión de las Naciones Unidas para el Apoyo de la Justicia en Haití (MINUJUSTH), que busca desarrollar y reforzar las instituciones de seguridad. Esperan poder mejorar las prácticas de la policía haitiana desde la experiencia adquirida en la Gendarmería Nacional Argentina.

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DESDE PUERTO PRÍNCIPE – Cuando Abel Raúl Velázquez llegó a Haití en diciembre de 2017, se encontró con un país desconocido. Velázquez, un comandante de la Gendarmería Nacional Argentina, había estado por primera vez en el país en 2011, un año después de que un terremoto de magnitud 7 haya destrozado la ciudad de Puerto Príncipe, dejando más de 300 mil personas fallecidas y 1 millón y medio de personas sin hogar.

“En ese entonces, había campos de desplazados por todos lados, era un caos”, recuerda Velázquez, quien había sido asignado para participar de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH) para asistir con la recuperación del fatal terremoto.

Seis años más tarde, algunas calles de Puerto Príncipe están asfaltadas y las familias que habían sido desplazadas ahora están reubicadas en nuevas viviendas, aunque muchos problemas de infraestructura persisten. La MINUSTAH (que llegó a contar con más de 5.000 oficiales y militares de todo el mundo entre 2004 y 2017) fue reemplazada por una misión más chica (de 1.200 oficiales), la Misión de las Naciones Unidas para el Apoyo de la Justicia en Haití (MINUJUSTH).

Pero ahora el desafío es otro. El trabajo que lo trae a Velázquez a Haití por segunda vez ya no es uno operativo, de patrullaje en las calles como lo había sido en 2011, sino uno de alguna manera más desafiante: el de lograr un cambio institucional en la seguridad haitiana.

“Es un desafío muy grande porque hay cosas básicas que no se hacen, como por ejemplo tener un plan de evacuación en las cárceles, o asegurarse de que las personas detenidas reciban cuidados básicos”, cuenta Velázquez a RED/ACCIÓN desde su oficina en Jacmel, un pequeño pueblo en la costa sur de Haití. “Pero los gendarmes argentinos, gracias a nuestro entrenamiento, estamos particularmente capacitados para afrontar este desafío”.

Velázquez es uno de los 9 gendarmes argentinos (más un oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria) que hoy en día se encuentran trabajando en Haití como cascos azules (como se conocen las fuerzas de paz de la ONU) de la MINUJUSTH, una misión que tiene mandato hasta abril de 2019. Están desplegados por todo el país y cumplen variadas funciones, desde jefes de distintas áreas de la misión, hasta consejeros de diversos grupos dentro de la Policía Nacional Haitiana. Además, hay 12 gendarmes argentinos que forman parte de la fuerza de seguridad del embajador argentino en el país, Pedro Von Eyken.

A diferencia de los cascos azules desplegados durante la MINUSTAH, los oficiales de esta nueva misión no trabajan directamente en las comunidades, sino que tienen un rol administrativo en el cual el objetivo es “reforzar el estado de derecho, desarrollar la Policía Nacional Haitiana, y proteger y promover los derechos humanos”.

“En el terremoto del 2010 murieron más de 2.500 policías haitianos. Prácticamente quedó desmembrada la fuerza de seguridad”, explica el comandante Francisco Montero, jefe de misión del departamento de Nippes, en la región sur de Haití. “Nuestro objetivo es darles asesoramiento en distintos temas, para que eventualmente ya no se necesite más la presencia de los cascos azules en el país”.


Leé nuestra entrevista con el embajador

Para lograr este objetivo, Montero y sus demás colegas argentinos desplegados en el país se juntan todos los días con un contraparte asignado de la Policía Nacional Haitiana para asesorar y aconsejar en distintas situaciones de seguridad y derechos humanos.

“La idea es controlar que no haya violaciones de derechos humanos, que no haya detenciones arbitrarias ni uso de armas letales en situaciones como cortes de ruta, que acá es muy común”, explica Montero. De hecho, un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo reveló que el 79% de las personas encarceladas en Haití entre 1999 y 2017 fueron detenidas sin una sentencia de un juez.

Además de asesorar situaciones de seguridad cotidianas, parte del objetivo de los cascos azules es brindar mecanismos de trabajo a la Policía Nacional Haitiana para reforzar su calidad institucional.

Este es el trabajo al que se avoca Denise Amarillo, la única mujer del grupo de gendarmes. Como consejera en temas de logística, logró que el departamento donde trabaja cree una base de datos del personal de seguridad, una iniciativa que ahora se está replicando a nivel nacional.

“Fue difícil al principio, hubo muchas barreras, especialmente lingüísticas”, dice Amarillo. “Pero de a poco nos fuimos entendiendo y viendo que los gendarmes acá podemos hacer mucho. Venimos con una formación de derechos humanos muy fuerte y acá hay muchas violaciones de los derechos de las personas”.

El comandante Francisco Montero está en Haití desde diciembre de 2017.
El comandante Francisco Montero está en Haití desde diciembre de 2017.

La herencia de la MINUSTAH

Uno de los desafíos más grandes para los oficiales que forman parte de esta nueva misión de las Naciones Unidas es lidiar con el legado controversial de la MINUSTAH. A pesar de que a la misión se le reconoce el haber restablecido cierto orden político en Haití, algunos oficiales de la MINUSTAH también han sido acusados de traer la enfermedad del cólera en el 2010 (causando un brote que dejó más de 9.000 muertes), y otros de estar involucrados en cientos de casos de abuso sexual.

“La gente está muy enojada, quieren que las Naciones Unidas se vayan del país”, dice Mario Joseph, un abogado de derechos humanos que representa a las víctimas del cólera y abuso sexual. “La ONU dice que viene a promover los derechos humanos, pero ni sus propios cascos azules respetan los derechos de nuestra gente”.

Esta desconfianza se ve reflejada en las dinámicas de trabajo entre los gendarmes argentinos y sus respectivos contrapartes.

“Ganar la confianza de los policías haitianos ha sido uno de los más grandes desafíos”, dice Velázquez. “Es difícil que entiendan que no vinimos a imponer, que no estamos acá para darles órdenes, sino para acompañar”.

En relación a los casos de abuso sexual, Montero reconoce que uno de los cambios más importantes que se implementaron con la nueva misión fue el de tener una política mucho más estricta en la no tolerancia e investigación de casos de abuso sexual.

“Durante los ocho días de entrenamiento que recibimos al llegar al país, hubo mucho hincapié en el abuso sexual, en no utilizar el cargo que uno tiene, su inmunidad y sueldo para aprovecharse”, dice Montero. “Ahora hay una política de repatriación inmediata para el oficial que esté involucrado en un caso de este tipo. Además, se le prohíbe participar de otras misiones de la ONU en el futuro, y se hace un seguimiento de la investigación”.

A partir de los escándalos de abuso sexual, los Cascos Azules ahora deben llevar consigo esta tarjeta a todo momento.
A partir de los escándalos de abuso sexual, los Cascos Azules ahora deben llevar consigo esta tarjeta a todo momento.

Cuando uno maneja por las calles de Puerto Príncipe, es común ver banderas de Argentina colgadas en edificios, o las caras de Messi y Maradona pintadas en tap taps, el transporte público local.

“Nos reconocen por Argentina, por nuestro equipo de fútbol”, cuenta Montero con una sonrisa. “Y gracias a eso, es mucho más fácil crear un vínculo con la gente, y evitar que haya problemas si la gente reacciona mal hacia los cascos azules”.

Además del impacto que este reconocimiento tiene en su trabajo día a día, Montero y sus colegas reconocen que su entrenamiento como oficiales de la Gendarmería Nacional Argentina les otorga una particular ventaja en la MINUJUSTH.

“El gendarme, a comparación de otros policías internacionales, está en capacidad de hacer lo que sea. La gendarmería te enseña un poco de todo, y acá en las Naciones Unidas eso es mucho”, dice Velázquez. “De a poco, estamos viendo que se genera una confianza y que los consejos que damos se empiezan a aplicar. Para mi, eso es lo importante de esta misión: irnos sabiendo que dejamos nuestro pequeño grano de arena para que este país salga a flote”.

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Salud mental en las villas: el novedoso método de La Palito

Salud mental en las villas: el novedoso método de La Palito

Por Lucía Wei He
30 de agosto de 2018








Es uno de los barrios populares más grandes de La Matanza. Un equipo interdisciplinario de profesionales, vecinos y trabajadores del municipio crearon una red de salud mental comunitaria que busca promover un tratamiento enfocado en la inclusión.

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Cada martes a la mañana, desde hace 3 años, un grupo de adultos y jóvenes se reúne en el Centro Integrador Comunitario (CIC) de Villa Palito, también conocida como Barrio Almafuerte. Por una hora y media charlan, bailan, y hacen distintos ejercicios de respiración.

Algunos vienen porque les gusta bailar; otros, porque les gusta la compañía. Pero la mayoría también viene por otro motivo: para tratar su salud mental.

“A través de la danza, el movimiento, el arte, se reduce significativamente la necesidad de una medicación psiquiátrica”, dice Carolina Wajnerman, la psicóloga que lidera el taller de Movimiento, Danza y Respiración. “Hay personas que a partir de las actividades empiezan a recuperar la vitalidad, la salud, y eso repercute en otros planos”.

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Wajnerman es una de las profesionales que forman parte del equipo de salud mental del CIC de Villa Palito creado en el 2015. El equipo, conformado por psicopedagogas, psicólogas y psiquiatras, tiene como objetivo implementar y promover en el barrio un sistema de salud mental comunitaria, junto con el apoyo de los mismos vecinos y organizaciones barriales.

“Por un lado, ofrecemos atención clínica para todas las edades, para vecinos que sufran ataques de pánico o depresión”, explica Wajnerman. “Pero por otro lado, tenemos distintos talleres y dispositivos para trabajar la salud mental de una manera más integral y para derribar los mitos y prejuicios que existen sobre esta”.

El modelo de salud mental que en los últimos años se instaló en Villa Palito es similar al de Río Negro, donde un movimiento liderado por médicos, psicólogos, y otros profesionales desde hace casi 3 décadas cambió el paradigma de la salud mental en la provincia, convirtiéndola en un modelo mundial por su programa de salud mental comunitaria.

Al igual que el el Centro Cultural Camino Abierto en Bariloche, el CIC de Villa Palito ofrece una variedad de talleres semanales con el fin de fomentar un tratamiento más integral de la salud mental. Estos incluyen actividades como gimnasia, cine comunitario, arteterapia, y una orquesta infanto-juvenil. En total, los talleres reúnen a alrededor de  100 vecinos cada semana. La mayoría son mujeres o jóvenes.

A sus 12 años, Priscila participa del taller de Arte, Cultura y Transformación (ARCUTRA), donde junto a otros adolescentes está preparando una obra de teatro en la que hablan sobre cuestiones de género y distintos estereotipos sociales. “Me gusta estar afuera haciendo algo”, cuenta tímidamente.

Al mismo tiempo, a través de estos talleres, el equipo de profesionales busca borrar la división doctor-paciente que predomina en el modelo de salud mental tradicional.

“Estos talleres permiten tener un acercamiento a la comunidad desde otra mirada. La comunidad nos conoce a raíz de las diferentes actividades que realizamos, donde la salud mental no es pensada desde la lógica salud-enfermedad”, dice Cynthia Rivero, otra de las psicólogas del equipo.

Conocé la historia de Río Negro

Salud mental en las comunidades más vulnerables

Con sus 10.000 habitantes, Villa Palito es uno de los barrios populares más grandes de La Matanza, en el conurbano bonaerense. En las últimas dos décadas, gracias al trabajo de los vecinos, logró convertirse en un modelo de integración socio-urbana: se construyeron casas, asfalto, y redes cloacales. Pero al mismo tiempo se crearon distintas instituciones que permitieran una integración socio-urbana completa de la villa. Una de estas fue el equipo de salud mental del CIC.

“La salud mental es una aspecto de la salud que afecta a otras dimensiones de la vida, está ligada al trabajo, a la educación, a la vivienda”, dice Wajnerman. “Lo que hacemos con estos talleres es tratar de transmitir una idea: que vos mismo podes crear tu realidad”.

Según los últimos datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el malestar psicológico se duplica entre los adultos que viven bajo la línea de pobreza cuando se los compara con la población considerada “no pobre”. Los indicadores de pobreza infantil también son alarmantes. En Argentina, a casi la mitad de los niños más vulnerables nunca les contaron un cuento, y más de la mitad no tienen libros infantiles en su casa.

“Ser indigente o pobre tiene un alto costo psicológico”, dice Agustín Salvia, director de Investigación del Observatorio, agregando que tener asistencia psicológica es más importante para las comunidades vulnerables, pero generalmente es visto como un lujo en materia de salud pública.

Es por esto que, para el equipo de salud mental de Villa Palito, es importante poder trabajar estos aspectos “invisibles” de la pobreza, para poder lograr un desarrollo integral de la comunidad.

“La fragmentación social es un desafío en estos barrios. Hay mucho encierro y aislamiento en relación a otros ámbitos de la sociedad. Pero también existen lazos muy fuertes dentro de la comunidad. El desafío es reconocerlos y fortalecerlos,” dice Mariana Soccodato, psicología comunitaria parte del equipo de Envión, un proyecto de la Provincia de Buenos Aires enfocado en promover los derechos de los chicos entre 12 y 21 años.

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La ley nacional

Desde 2010, Argentina cuenta con una ley de salud mental que demanda el cierre de los manicomios, la creación de dispositivos alternativos y la ejecución de un censo nacional de personas internadas en psiquiátricos. Hasta ahora, la implementación de la ley fue casi nula, pero algunas provincias y municipios, como La Matanza, están de a poco avanzando para cambiar el paradigma de salud mental a nivel local.

En el 2014, junto con el apoyo del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Salud de La Matanza lanzó una red de Servicios Integrados de Salud Mental y Adicciones que cuenta con centros de atención en más de 10 localidades. Actualmente, el área de el municipio también está realizando diferentes capacitaciones de salud mental comunitaria para profesionales de las distintas localidades.

Para el equipo de salud mental de Villa Palito, una de las claves para que otros barrios y municipalidades puedan establecer un sistema de salud mental comunitario e integral es el trabajo entrelazado entre el municipio y la comunidad del barrio.

“Uno de los logros de Palito fue incorporar vecinos al equipo de salud mental, para que puedan capacitarse, que puedan trabajar en el territorio día a día”, dice Soccodato. “En todas las comunidades existen redes que tienen el objetivo de ayudar y asistir en solidaridad. Es cuestión de crear equipos comunitarios. Solo así puede ser una iniciativa sustentable”.

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La Visita de las Cinco: un nuevo modo de construcción de memoria en la ex ESMA

En los últimos dos años, las visitas guiadas por el edificio del Casino de Oficiales de la antigua ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) se volvieron un evento en el que sobrevivientes, analistas e invitados especiales se unieron al público y también a un cronista para descender juntos a un infierno argentino y muy real. Aunque en realidad, se trata de un ascenso: el principal espacio recorrido son los altillos. Ahora, el libro La Visita de las Cinco, de descarga gratuita, recopila la experiencia.

De qué se trata
“La Visita de las Cinco es una visita pero también un recorrido performático”, dice Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA, el organismo que funciona en el antiguo Casino de Oficiales, un edificio destinado originalmente al esparcimiento y descanso de los marinos.

Por “performance” se entiende, por ejemplo, la visita del 30 de julio de 2016, en la que se habló de la identificación de los restos de las madres de la Iglesia de la Santa Cruz, con Carlos “Maco” Somigliana y Mabel Careaga como invitados, y Diego Golombek como cronista; la visita del 25 de marzo de 2017, que trató la muerte y la desaparición de Rodolfo Walsh, con Horacio Verbitsky y Martín Gras como invitados y Marcelo Figueras como cronista; o la del 27 de agosto de 2016, que se refirió a la anulación de las leyes de impunidad, con Graciela Lois y Darío Sztrajnszrajber como invitados, y Luis Bruschtein como cronista.

En los altillos de la ESMA, conocidos puertas adentro como “Capucha” y “Capuchita”, fueron apiñados entre 1976 y 1983 muchísimos detenidos desaparecidos, y en los sótanos fueron interrogados y torturados. Se calcula que unos 5.000 estuvieron secuestrados aquí, aunque el número exacto sigue siendo un enigma. La mayoría fueron arrojados vivos al mar en los vuelos de la muerte; unos 600 sobrevivieron.

En 2004, la ESMA pasó a ser una administración del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y desde un primer momento se abrieron las visitas guiadas por el Casino de Oficiales, aun cuando algunas áreas estaban siendo utilizadas por los funcionarios que instruían la megacausa ESMA. Desde 2016, cuando se cumplieron 40 años del golpe de Estado, el último sábado de cada mes se destina a la Visita de las Cinco.

“Cuando pensamos en este proyecto, lo imaginamos como algo cómodo para el incómodo e incómodo para el cómodo”, dice Naftal, la directora ejecutiva. “Con esto queríamos decir que éste tenía que ser un espacio de reparación, de homenaje y de contención para las víctimas, pero también un espacio de incomodidad, de interpelación y de sacudida para los indiferentes”.

En la Visita de las Cinco también han participado los familiares de los desaparecidos. “Encontraron en esta actividad un espacio de contención y de encuentro”, dice Naftal. Cuenta que la familia de Lelia Bicocca (quien fue secuestrada en 1977 y quien, durante su cautiverio, dibujó un comic llamado Il Capuchino) se juntó por la visita en la que ella fue recordada y desde entonces su hermano va a todos los encuentros; y lo mismo pasó con la familia del periodista Enrique Raab, que permanece desaparecido. Ahora, otros parientes de otras víctimas que también fueron retenidas en la ESMA le piden a los organizadores que se hagan visitas en torno a esos casos.

“La Visita de las Cinco es un polo que atrae atención y genera interés y conciencia”, dice el carpintero Ricardo Coquet, que estuvo secuestrado en la ESMA desde marzo de 1977 hasta diciembre de 1978. Ahí adentro fue obligado a trabajar en un taller y en tareas administrativas; y a escribir “Montoneros” en una bandera para simular que los miembros de esa organización eran quienes habían secuestrado de las monjas francesas Alice Domon y Leónnie Duquet.

Hace poco, en el Sitio de Memoria se inauguró la muestra “El Mundial en la ESMA”, a propósito de la vida en el centro clandestino durante la Copa del Mundo de 1978. Esa muestra se puede ver en estos días. Ricardo Coquet fue invitado al evento de apertura junto a otros sobrevivientes y allí pudo hablar con Jorge Olguín, campeón del mundo con la Selección Argentina en ese momento.

“Olguín me dijo que sentía culpa por no saber lo que había pasado, pero nosotros no le reclamábamos nada a los jugadores; al contrario, los alentábamos desde el sótano, en medio de esa dicotomía que sentíamos”, dice Coquet, que también participó de la Visita de las Cinco. “Para mí, volver a este lugar tiene su carga emocional… pero siento que tengo que hacerlo para cumplir con mi deber de testigo”.

Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.
Desde la izq.: Lita Boitano (de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas), Vera Jarach (madre de Franca Jarach, una estudiante de 18 años desaparecida y vista por última vez en la ESMA) y Alejandra Naftal.
Alejandra Naftal, la directora ejecutiva del Sitio de Memoria, fue secuestrada a los 17 años y permaneció desaparecida en el Vesubio, un centro clandestino de detención del Ejército, antes de ser enviada a otros lugares. “Para mí, haber podido hacer el proyecto de la Visita de las Cinco es como el moño del paquete”, dice. “Desde que salí de estar detenida, en algún lugar mío siempre estuvo inscripto que algo tenía que hacer con esta historia”.

En esos años, Naftal estudió Cine, Letras, Ciencias de la Educación, Química y finalmente Museología. Mientras tanto, siempre tuvo claro que tenía que dar su testimonio. Apenas recuperada su libertad, se había exiliado y había declarado ante Amnistía Internacional. Cuando volvió a Argentina, lo hizo ante la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y en el Juicio a las Juntas.

“Haber estudiado museología tiene que ver con esa búsqueda”, dice. “La ex ESMA, que fue un espacio de horror y de exterminio, hoy se convirtió en un espacio de libertad y de respeto”.

—- Descargá acá el libro La Visita de las Cinco —-

Qué es la Ley Brisa y a quiénes va a proteger

Qué pasó. La semana pasada el Congreso de la Nación aprobó por unanimidad la Ley Brisa, que apunta a subsanar la situación de los hijos o hijas de víctimas de femicidios y casos de violencia intra familiar.

De qué trata la Ley Brisa. Una reparación mensual para niños y niñas cuyo padre o madre (o progenitor afín) haya sido procesados o condenados por el homicidio contra su otro padre o madre o progenitor afín.

  • Progenitor afín puede ser un cónyuge o alguien que vivía con el chico o la chica junto a la persona asesinada.
  • Se incluye esta figura para que la Ley no se aplique solo a padres y madres, dado que eso dejaría desprotegidas a muchas víctimas.

Cuál es el beneficio. Una suma de dinero mensual equivalente a una jubilación mínima, con los incrementos de movilidad. Hoy es de $8.096 y se ajusta por la inflación que indica el INDEC.

  • No es una indemnización, aclaran desde diputados. Es el derecho a cobrar una suma mensualmente, hasta que el chico o chica cumpla 21 años.
  • Hasta los 18 años, la suma la reciben los representantes legales que le sean asignados (que nunca puede ser el femicida). Entre los 18 y los 21 lo recibe directamente la chica o el chico.
  • El requisito para recibirla es que el tutor responsable acredite esa responsabilidad, y debe acreditar también que el progenitor fue condenado o procesado.

A quién afecta. A todos los argentinos o residentes permanentes o temporarios. La ausencia durante más de dos años del país genera el fin de la prestación.

Cuál fue el camino de la ley. El proyecto se inició en el Senado. Fue a diputados pero lo devolvieron al Senado porque tenía cuestiones de incompatibilidades (si cobraba una asignación universal, por ejemplo, no podían cobrar el beneficio).

  • Esto se corrigió, volvió a diputados y se aceptó por unanimidad (206 votos a favor).
  • Sin embargo, quedaron algunas cuestiones a definir. Por un acuerdo político para que la ley salga y no se demore más, decidieron dejar que fuera el Ejecutivo quien definiera las polémicas.
  • Los puntos principales a discutir -y que serán definidos en la reglamentación- tienen que ver con la retroactividad y con el término violencia intrafamiliar (que no es claro hasta qué casos abarca).

Quiénes la impulsaron. La Casa del Encuentro fue la ONG que impulsó el proyecto de ley desde el principio.

  • Fue tratado luego en dos comisiones: la de presupuesto y la de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, presidida por la diputada jujeña Alejandra Martinez, de la UCR.
  • “Comprendía el reclamo desde el principio y tuve la oportunidad de hablar con muchas víctimas colaterales. Nos costó lograrlo porque había muchos cuestionamientos. Hicimos correcciones, buscamos consensos. Nos desilusionamos muchas veces y volvimos a intentar. Tuvo un trabajo tan intenso que es muy importante para mi en lo personal”, dice la diputada a RED/ACCIÓN.

Qué cambió respecto del proyecto original. En un principio se buscaba proteger a los afectados por casos exclusivamente de femicidios.

  • La ley se amplió a los hijos e hijas de víctimas de violencia intrafamiliar (por lo cual no se limita a crímenes de mujeres).
  • El cambio responde a que el Senado consideró que la ley debía ser más amplia.

Por qué se llama Ley Brisa. Lo explica Martínez: “Toma el nombre de Brisa porque el caso de ella  (NdR: Brisa Rodríguez) generó una conmoción general. Es una nena que se quedó sin su mamá, que fue asesinada a golpes por su pareja. Brisa se fue a vivir con la tía, que ya tenía sus hijos y tenía una situación económica complicada. No tenía los recursos para salir adelante. Y todo eso dejó en evidencia el drama que se vive, más allá de la víctima del femicidio”.

Quién la implementará. El Poder Ejecutivo determinará la autoridad de aplicación. La partida será contemplada en el presupuesto nacional y entregada por el organismo que el Ejecutivo disponga.

  • Así mismo el poder ejecutivo debe armar el decreto reglamentario.
  • Dentro de los primeros 30 días hábiles después de la publicación tiene que ser reglamentada, por lo cual entre fines de agosto y principios de septiembre ya debiera estar en condiciones de ser aplicada.

Cuándo se comienza a recibir la suma. Desde el procesamiento o acto equivalente. No hace falta que esté condenado, ya con el procesamiento comienza a correr el beneficio.

  • En caso de que el acusado luego sea absuelto, el Estado no tiene derecho a reclamar el dinero que ya pagó.
  • El motivo por el cual se empezaría a pagar desde la imputación y no solo después de la condena es porque si esperaran esos plazos los chicos pueden cumplir la mayoría de edad.