La política identitaria liberal es una respuesta al nacionalismo y la xenofobia

La política identitaria liberal es una respuesta al nacionalismo y la xenofobia

Mientras más globalizada se vuelve la economía, más depende la política alrededor del mundo de identidades muy locales. Las sociedades abiertas educan o atraen a personas con diversos y valiosos conocimientos, y prosperan de esa manera. Es hora de que más líderes comiencen a destacar este hecho y saquen ventajas electorales del mismo.

Por Andrés Velasco

8 de agosto de 2018








Pronunciar las palabras política identitaria hoy en día conlleva el riesgo de que se desate una polémica. En la izquierda estadounidense, casi toda la política es de esta índole, lo que saca de quicio a la derecha de ese país. Y no solo a la derecha: intelectuales liberales como Mark Lilla de la Universidad de Columbia sostienen, de manera cada vez más persuasiva, que la política identitaria es mala como política electoral. Según afirman, es muy posible que la culpa de que Donald Trump haya sido elegido recaiga en un Partido Demócrata débil, que es poco más que un mosaico compuesto por una infinidad de grupos diferentes, basados cada uno en su propia identidad.

El problema es que algunos críticos de la política identitaria presumen que en realidad existe política desligada de la identidad. Sin embargo, al echar un vistazo alrededor del mundo se advierte exactamente lo opuesto: lo que tienen en común los partidarios del Brexit, los nacionalistas rusos y los fundamentalistas islámicos es que todas sus posturas políticas se relacionan con la identidad. Y ¿qué es la violenta reacción contra la inmigración si no la afirmación de la primacía de una identidad sobre otra? Mientras más globalizada se vuelve la economía, más depende la política alrededor del mundo de identidades muy locales.

¿Por qué es preocupante esto? Y ¿qué se puede hacer a su respecto?

Empecemos por lo obvio: no toda forma de política identitaria es nociva. En una era de falta generalizada de confianza en los políticos, es de celebrar que un elector se identifique con un candidato. La familiaridad (y la similitud) pueden dar origen a la confianza en lugar de al desprecio. Es más probable que una votante mujer se identifique con una candidata mujer; y lo mismo vale para miembros de minorías étnicas o religiosas.

A su vez, es más probable que los políticos actúen de modo coherente con los intereses de aquellos ciudadanos con quienes comparten una identidad. Es posible que sin Martin Luther King, Jr. y otros inspiradores líderes afroamericanos, no hubiera existido el movimiento por los derechos civiles. Raghabendra Chattopadhyay del Indian Institute of Management y Esther Duflo del MIT, han demostrado que en India quienes mejor atienden los problemas de la mujer son las mujeres que han sido elegidas para ocupar puestos políticos. Rohini Pande de la Universidad de Harvard ha encontrado que sucede algo similar cuando miembros de castas desaventajadas llegan al poder.

De modo que la identidad puede mejorar la representatividad de la democracia representativa. Y en un momento en que escasea la credibilidad de los políticos, los candidatos con identidad más clara pueden hacer promesas más creíbles. Este es uno de los aspectos positivos de la política identitaria.

Pero, también existe un aspecto negativo –varios, en realidad–. El más evidente es que un sistema político marcado por diferentes identidades puede fragmentarse fácilmente. Y si los valores, preferencias o intereses de dichas identidades son muy diferentes, no hay mayor distancia entre la fragmentación y la polarización. En Irlanda del Norte, católicos y protestantes ciertamente tenían identidades fuertes, al igual que los hutus y los tutsis en Ruanda, lo que no fue parte de la solución, sino del problema.

Existe también el riesgo de que la política identitaria reemplace –o debilite fuertemente– la necesidad de justicia económica. Es evidente que muchas injusticias son tanto económicas como identitarias. No es coincidencia que las personas de descendencia africana en Estados Unidos o las poblaciones indígenas en América Latina, se encuentren entre los grupos de mayor pobreza.

No obstante, hay veces en que la discriminación no se basa en la identidad sino en la clase social (Karl Marx no está completamente muerto). En otros casos, el fracaso económico no discrimina. Un crecimiento económico lento puede mantener bajas todas las remuneraciones. Los colapsos que siguen a las burbujas financieras causan desempleo y sufrimiento entre personas de todas las etnias y géneros. Si el foco en la identidad nos lleva a dejar de prestarle atención a la economía, todos sufrimos.

Otro problema, como lo ha señalado Ricardo Hausmann, reside en que el conocimiento necesario para hacer que crezca una economía moderna, no se encuentra en libros de texto, sino al interior de individuos. Y si a estos se los ahuyenta porque su identidad es diferente, ciertamente lo que sufre es la prosperidad económica.

Esto es lo que ha conseguido el chavismo en Venezuela: tras que se despidiera o exiliara a los ingenieros que manejaban la empresa estatal de petróleo, la producción petrolera colapsó, arrastrando consigo a toda la economía venezolana.
El peligro más grande reside en que las identidades pueden manipularse para obtener ventajas políticas. Eso es precisamente lo que hacen los populistas. Las identidades no son fijas, como tampoco lo son las reglas de conducta que ellas conllevan.

Se puede ser un patriota acérrimo sin detestar a los ciudadanos de un país vecino. Sin embargo, en la historia abundan los ejemplos de líderes carismáticos que avivan el tóxico fuego del chauvinismo. Cada vez que el presidente de Bolivia, Evo Morales, enfrenta algún problema político interno, emite una proclama contra Chile, lo que parece haberle dado resultados: lleva 12 años en el poder y, según dice la prensa, se postulará a un cuarto período en 2019.

La solución es el pluralismo

Políticos como Nelson Mandela y Barack Obama son admirados, y con razón, por haber practicado una política y un lenguaje de la inclusión. Todos –blancos y negros, ricos y pobres– tenían cabida en las grandes carpas que erigieron. Sin embargo, hoy parecen llevar la delantera quienes practican la retórica de la división: el muro de Donald Trump y las fronteras cerradas de Viktor Orbán atraen a gran número de votantes.

Afortunadamente, esto no es lo único que atrae votos. Los demócratas liberales creen en el nosotros común de los ciudadanos que tienen los mismos derechos. El desafío está en construir una identidad compartida centrada en estos valores liberales, y demostrar que estamos orgullosos de nuestros países precisamente porque ellos encarnan dichos valores. Esto es lo que han logrado tan bien el Primer Ministro Justin Trudeau en Canadá y el Presidente Emmanuel Macron en Francia.

Ese nosotros común más amplio puede ayudar no solo en el ámbito electoral, sino también en el económico. Las sociedades abiertas educan o atraen a individuos que tienen variados y valiosos tipos de conocimiento y, al hacerlo, prosperan. El pluralismo es la solución al problema de Hausmann. No es coincidencia que las ciudades tolerantes y diversas, como San Francisco y Nueva York, también tengan algunos de los ingresos más altos del mundo.

Entonces, en realidad existe una política identitaria liberal. Y puede ser muy efectiva. Es hora de que más líderes comiencen a practicarla.

Traducción por Ana María Velasco

Andrés Velasco, exministro de Hacienda de Chile, es autor de numerosos libros y artículos sobre economía internacional y desarrollo. Ha sido catedrático de la Universidad de Harvard, de la Universidad de Columbia y de New York University.

Copyright: Project Syndicate, 2018.

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En Argentina, unas 450 mil familias dedican hasta seis horas diarias para buscar agua

En Argentina, unas 450 mil familias dedican hasta seis horas diarias para buscar agua

Habitan hogares pobres, viven hacinados, no tienen baños y los chicos suelen no ir a la escuela. La mayoría vive en villas o comunidades rurales aisladas y dispersas entre sí.

Por Javier Drovetto

8 de agosto de 2018

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Qué pasó. Un grupo de 18 investigadores de distintas universidades del país, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial reunió datos oficiales sobre el acceso al agua en la Argentina. Reveló que hay 448.211 hogares que tienen necesidades básicas insatisfechas, no cuentan con agua de red en sus casas y en muchos casos llegan a dedicarle hasta seis horas por día para conseguirla.

  • El trabajo expone que el 22% de las viviendas del país no tienen red de agua potable en su casa. Es decir 3 millones de 13,8 millones de hogares.
  • 15 de cada 100 de esas viviendas sin red, es decir 448.211, además tienen necesidades básicas insatisfechas: son familias pobres, viven hacinados, no tienen baños o los chicos no van a la escuela.
  • El informe revela que 122.000 hogares consiguen agua a partir de la lluvia o en un río o arroyo; 109.000 la toman de una canilla comunitaria; 99.000 de camiones cisternas; y 59.000 de pozos comunitarios.

Para buscar agua, usan carros, bicicletas, caballos y hasta burros. | Foto: Paula Juárez
Para buscar agua, usan carros, bicicletas, caballos y hasta burros. | Foto: Paula Juárez

Quiénes son los más afectados. La mayoría de los hogares sin agua de red y con necesidades básicas insatisfechas están en áreas rurales o barrios populares.

  • 1 de cada 4 de esas familias habita en la provincia de Buenos Aires, principalmente en villas y asentamientos.
  • El resto, en su mayoría, son hogares rurales, muchos de ellos dispersos y aislados. Salta, Chaco y Santiago del Estero aparecen entre las provincias con más hogares pobres y sin agua: 32.999, 36.496 y 31.451, respectivamente.

“En estos hogares tardan hasta seis horas en buscar agua. Caminan, van a caballo, en moto y hasta en burro para llegar a una canilla o pozo comunitario o un arroyo. Es tiempo que pierden y no se lo pueden dedicar al trabajo. Muchas son familias agricultoras y necesitan agua para sus animales y cultivos”, asegura Paula Juárez, directora de la investigación y miembro del Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes.

Cómo se arregla una familia. Los Villagrán viven en el paraje Pozo la Gringa, a 90 kilómetros de Castelli, en el norte de Chaco. En ese paraje viven en total unas 20 familias. Nadie tiene agua de red y todos sacan agua del aljibe de la escuela secundaria provincial, que almacena agua de lluvia que colecta de los techos.

“Todos los días camino unos 40 minutos (ida y vuelta) hasta el colegio y lleno un bidón de 15 litros. Esa agua es el que tomamos nosotros”, cuenta Juan Carlos, que es albañil, pero está sin trabajo desde el año pasado. Su mujer es la cocinera de la escuela. Y sus cuatro hijos, de 13, 16 y 17 y 18, van al secundario.

Para regar la huerta, el sacrificio es mayor. Por lo menos cuatro miembros de la familia caminan por el monte otros 60 minutos, ida y vuelta, hasta una laguna. Ahí llenan cuatro bidones más grandes: unos 60 litros en total.

Al año, los Villagrán pierden o le dedican 25 días de su vida a tareas para tener agua.

Dónde se puede revisar el trabajo. El equipo de investigadores que preparó el informe se tomó dos años para explorar registros provinciales y nacionales, cruzarlos con datos del Indec e incorporar las obras de infraestructura de los últimos años.

Con ese detalle, armaron el sitio Plataforma del Agua. La herramienta permite revisar el acceso a agua y por qué medio se logra, según la provincia y en cada municipio.

También releva los hogares que tienen cloacas, un servicio que hoy carece el 41% de la población. De hecho, hay 300.000 viviendas sin baños.

Navegar por la Plataforma del Agua

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Semáforo. Los colores indican la intensidad del problema asociado al acceso a agua y cloacas. Rojo, para más intensidad, y verde, para menos.

Por qué es importante visibilizar estos datos. El trabajo buscó alumbrar cuál es la población que necesita con mayor urgencia una solución.

“Exponer cuántos hogares no tienen agua de red en sus casas y además son pobres es una decisión pensada para marcar que son familias que tienen dificultad física de acceder a ese recurso básico, ya que les demanda hasta seis horas, y que no tienen dinero como para comprar agua envasada”, explica Lucas Becerra, investigador del Conicet, docente de Sistemas Económicos Comparados de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y parte del equipo que elaboró el estudio.

“La intención es que todo el trabajo resulte útil para quienes gestionan el acceso al agua. Porque de cada provincia, se pueden ver cuáles son los distritos donde hay más necesidades urgentes”, agrega Juárez.

Cuáles son las causas de este diagnóstico. Los investigadores coinciden en que la falta de planificación, inversión y trabajo territorial fue determinante para encontrarse en esta situación. Y esgrimen los siguientes argumentos:

  • Entre mediados del siglo XIX y mediados del XX se planificaron servicios públicos principalmente en la región pampeana. Luego hubo etapas regionales sin un marco estratégico, erráticas y espasmódicas.
  • En la década del 90 muchas empresas que prestaban el servicio pasaron a manos privadas, pero tampoco hubo grandes inversiones para extender el servicio.
  • Desde 2006 la extensión de la red de agua volvió a ser una prioridad, pero más como una reacción a una necesidad que una estrategia.
  • Desde hace casi dos años existe el Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento, pero los investigadores lo entienden más orientado a abastecer áreas productivas, ciudades o aglomerados rurales.

Qué soluciones proponen. Justamente, la Plataforma del Agua busca reunir información sobre distintas medidas que se tomaron y sirvieron para garantizar el acceso agua.

  • Para llevar agua potable a los asentamientos y villas, lo que se necesita es infraestructura: es decir, ampliar la red.
  • Para las comunidades rurales aisladas y dispersas, las soluciones son tecnológicas: cosecha de agua de lluvia, tomas en arroyos y perforaciones para llegar a las aguas subterráneas.

“Para dar una solución a una comunidad rural se debe conocer la región porque esa solución debe contemplan tres criterios. El climático: si llueve mucho o poco, por ejemplo. El geológico: como es el suelo, rocoso o fácil de perforar. Y el último, el sociocultural, que es lo que está dispuesto a aceptar esa población para tener agua”, explica Becerra.

En algunas comunidades rurales arman techos que sirven para cosechar agua de lluvia. | Foto: Paula Juárez
En algunas comunidades rurales arman techos que sirven para cosechar agua de lluvia. | Foto: Paula Juárez

Quién debe garantizar el servicio. En primer lugar, el Estado nacional, porque es un derecho humano de rango constitucional. Finalmente, las provincias son las dueñas del agua como recurso natural.

  • El organismo que posee competencia sectorial de agua y saneamiento a nivel nacional es el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda. Lo hace a través de la Secretaría de Obras Públicas y de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.
  • La organización de la prestación en todo el territorio replica a la organización federal del país en gobiernos provinciales con facultades sobre sus recursos. Cada provincia tiene su propia normativa.
  • Esta situación explica que a nivel nacional haya 1.828 prestadores de agua, entre sociedades estatales, sociedades del estado, entes autárquicos, sociedades anónimas privadas, entes centralizados y cooperativas.

Qué hace el Estado actualmente. Las principales obras que se ejecutan a nivel nacional están contempladas en el Plan Nacional del Agua, instrumentado por el gobierno nacional a través del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas.

  • El plan propone alcanzar un 100% de la cobertura de agua. “Para lograrlo nos proponemos llegar a 2019 con todas las obras necesarias licitadas. Son obras de 2, 3 y hasta 4 años”, aseguró Pablo Bereciartua, secretario nacional de Infraestructura y Política Hídrica.
  • El programa incluye inversiones por U$S 22.000 millones, financiadas por el tesoro nacional, las provincias y los bancos internacionales.
  • Según datos de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, ya se realizaron 340 obras de agua y cloacas, hay 263 en ejecución, y 61 en proceso licitatorio.

Por qué la inversión debe ser de Nación. Bereciartua explica que así ocurre en la mayoría de los países del mundo, ya que lo que se paga por el servicio sirve para el mantenimiento de la red pero no para trazados nuevos.

“Extender la red de agua potable requiere mucho más inversión que ampliar la red de gas, los tendidos eléctricos y los cables de telecomunicaciones”, aseguró Bereciartua.

Qué ocurre en el mundo. Resulta difícil comparar en qué situación se encuentra el país respecto de otros países del mundo. Se debe a que el Programa Conjunto de Monitoreo que llevan adelante Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS) mide, país por país, el acceso a “suministro de agua mejorada”.

  • Ese indicador incluye acceso a agua envasada, pozos entubados o protegidos, agua de lluvia y agua distribuida por camiones cisternas.
  • En ese indicador, Argentina llega al 99% de cobertura.
  • Chile, Brasil y Uruguay, por ejemplo, están en el 99%, 97% y 99%, respectivamente.
  • De todos modos, la OMS, a nivel global, estima que 3 de cada 10 carece de acceso a agua potable y disponible en su hogar.
  • En ese sentido, la Argentina estaría algo por arriba del promedio, ya que la relación es de 2 de cada 10.

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Foto de portada: Banco Mundial

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Batalla de gallos: la competencia de rap que causa furor entre los jóvenes 

Batalla de gallos: la competencia de rap que causa furor entre los jóvenes 

Las finales de la competencia nacional se jugaron el sábado en el Luna Park. Compitieron 16 raperos de todo el país y salió campeón Dozer. Esta rama del rap empezó como un fenómeno under y hoy genera un fanatismo que atraviesa a todas las clases sociales.

Por Joaquín Sánchez Mariño

7 de agosto de 2018

batalla de gallos 2







Si te divierte el rap y querés leer esta nota en clave freestyle, poné play a la base instrumental de abajo y seguí el ritmo de los versos. Si usted es más bien formal, acepte las disculpas por haber sido tuteado en las líneas anteriores, haga click aquí: se salteará el experimento y podrá leer la nota de manera tradicional 🙄.

Ritmo y poesía, de eso se trata esta rima/

si no fuera por el Bull no habría rap en la Argentina.

Aunque eso es impreciso, o es más bien una mentira/

la payada nacional no era pura brillantina.

Es el origen criollo, de lo que hoy es un gran business/

que te llena el Luna Park poniendo a pelear los pollos.

Pero no sean lacayos de lo que se diga acá/

la batalla no es de pollos, es de gallos en verdad.

Chicos de la gran ciudad, o también del interior/

la cartera de la dama o el bolsillo del señor.

Para ricos para pobres para el bondi o el avión/

para todos lo que encuentran poesía en el dolor.

Sin trompadas hay insultos, sin maldad hay impiedad/

pero suena la campana y regresa la amistad.

Es la Batalla de Gallos la meca del nuevo rap/

una mezcla de cultura yankee con la nacional.

Se jugó en la Capital el campeonato local/

salió campeón un tal Dozer que irá a la Internacional.

Corto acá con este rap pues yo no soy gladiador/

si me ponen en batalla soy seguro perdedor.

Vuelvo pues al periodismo, otra fascinante tierra

ya me lo indicó el refrán: serviré para otra guerra.

Ahora sí: Batalla de gallos, una crónica sin rima

Llamémosle pitufo entusiasta: es bajito, tiene el pelo pintado de azul, y salta de la butaca con cada acote. ¿Qué es un acote? Una respuesta. La cosa es así: un rapero ataca con su combo de rimas improvisadas y el contrincante, a su turno, le responde a algún agravio en particular con eso: un acote. Acá, un ejemplo mítico salido de El Quinto Escalón, uno de los ciclos de batallas de rap más famosos de nuestro país. El que hace el acote sería el que responde. Mire 👇

Volvamos a nuestro pitufo entusiasta. Con cada acote, decíamos, desespera. Está en el Luna Park un sábado a la noche, el último, por caso. Lo acompañaron sus hermanos mayores y un amigo. Cada vez que alguien tira un buen punchline (una línea de ataque simple, no de defensa), nuestro protagonista mueve la mano derecha al lado de su cara como si le quemaran los dedos. “Uhhhhhh”, grita.

El gesto no es solo suyo, casi todos los habitués comparten las maniobras de festejo. Cuando arranca una batalla, los MC (los raperos que suben al escenario), suelen pedir al público que levanten los brazos. La música marca el ritmo. Los MC (¿maestro de ceremonia? ¿microphone?, el origen es múltiple), lanzan sonidos que podrían traducirse acá como “yo’… yo’, yo’, yo’”, o como “yeh’… ye’, ye’, ye’, yeh’”. La gente levanta los brazos, comienza el ritual.

El ritual es, rebobinemos, la batalla. La batalla es, rebobinemos más, un desafío de freestyle. El freestyle es, sigamos, una forma del rap. El rap es, finalmente, la rama musical del hip hop. Diremos entonces que el hip hop es una cultura que puede ser expresada por medio del baile, el grafiti, el beatbox o el rap.

Entra pues a escena la Batalla de Gallos. Organizada por la marca de bebidas energéticas Red Bull a nivel mundial, es la versión mainstream dentro de una cultura que se llama a sí misma underground. Y es la responsable, entre otras cosas, de que hoy no sea solo un fenómeno de clase. Todo lo contrario: quienes siguen la Batalla de Gallos tanto en vivo como desde sus casas por streaming son de todas las clases sociales.

Y no solo se limitan a mirar: también practican el freestyle en sus escuelas. En los colegios más caros de zona norte y en cada escuela pública de Capital, del Conurbano bonaerense y de las demás provincias.

Si bien el rap surgió originalmente entre la clase marginal norteamericana (8 Mile, la película de Eminem, es una referencia ineludible), hoy ya no solo es un medio de expresión para los que menos tienen sino también para los que más.

Pero la poética de los competidores sí está ligada íntimamente con la carencia. Arriba del escenario casi todos hacen referencia permanente a sus orígenes, su experiencia en la calle o en las plazas, y sus valores. Haber sufrido (o saber vender haber sufrido) es un valor fundamental a la hora de presentarse a batallar. Por supuesto, ser “cheto” es un disvalor, tener plata una desventaja, y no viajar en transporte público una ofensa imperdonable.

Desde el público, no importe quién mire, todos adhieren a la misa. El salmo es uno y se festeja sin importar la historia de cada quien. Bien mirado, es una forma de contrapeso.

Solo algunos se mantienen completamente al margen de la masa. “¿Papá, te parece bien que sea yo la que te dice que esto es demasiado y que mejor nos vamos?”, dice una nena que tiene entre 6 y 8 años. Es pelirroja y hasta hace un rato miraba una de las batallas desde los hombros de su padre, que se muestra más entusiasmado que ella. “¡Dicen todas las palabras que nunca nos dejan decir a nosotras, mamá!”, reclama la hermana más chica, como indignada.

Son una de las tantas postales familiares que se ven en la Batalla de Gallos. El cuadro representa que el freestyle no es solo cosa de chicos sino también de grandes, adultos que llegaron tarde a una moda pero no quieren quedarse fuera.

El pitufo, que tendrá unos 12 años, se espanta menos con los insultos. En cambio, los festeja. Un nene de unos siete mira sin que se le escape una sola expresión. Lo mismo hace uno de los guardias del Luna Park.

No dice su nombre pero cuenta que trabaja de seguridad en eventos de todo tipo. Contra lo que uno esperaría, para él las Batallas de Gallos son de lo más tranquilas. “Son todos pibitos buenos”, dice, “hay mucho insulto pero son pura palabra. Todos respetan su lugar, tratan de no taparse entre ellos y si les doy una indicación por algo en particular piden perdón. Hay malas palabras pero no hay violencia”, concluye.

Algo parecido dice uno de los adolescentes que mira desde el codo izquierdo del Luna Park. “Los que no conocen dicen que es bullying porque en las batallas se apela mucho a los defectos del contrincante, pero termina y se dan un abrazo. Son solo insultos deportivos. Además es sanador: ¿una vez que cantan tus defectos delante de cientos o miles de personas qué mal te puede hacer que alguien te haga una burla en clase?”.

El pitufo no nos habla, pero parece adherir. Todo lo que hace, exagerado o no, es un rasgo de su alegría. La felicidad y el ridículo son dos chicos que se ponen de novios en el primario, se separan en la adolescencia y vuelven a encontrarse ya viudos de tantas otras cosas.

BatallaGallo

La Batalla de Gallos sigue hasta su final. En el último momento, Dozer se enfrentará con Stuart, que vino desde Rosario. No va a ser una final reñida. Sobre el último round, Dozer se consagrará campeón. Su próxima parada será representar al país en la Batalla de Gallos internacional, que este año es en Buenos Aires. Lo hará junto a Wos, algo así como el Pope del momento en el freestyle. “Con mis amigas llegamos a la conclusión de que Wos es el pibe que más va a coger en los próximos cinco años”, dice Julieta, una amiga que conoce del tema.

El mismo Wos, que fue jurado en la competencia porque ya estaba clasificado de antemano para la Internacional, dice a RED/ACCIÓN: “Estoy contento porque se volvió a llenar un Luna Park, y teniendo en cuenta la situación del país no es menor. Fue una nacional un poco loca porque hubo un recambio. Faltaron algunas figuras por distintos motivos pero entraron muchos pibes nuevos que lo hicieron muy bien”.

Con uno de esos pibes levantando el cinturón de campeón termina la noche. Ya volaron los insultos, ahora vuelan papelitos. El nombre Dozer entra en la historia reciente del freestyle. Los chicos de todos los barrios se van prolijos por las salidas del Luna. Algo de excitación ronda el ambiente. Mientras esperen el taxi, el colectivo o el uber, por la noche de Buenos Aires comenzarán a fluir los acotes. Y alguien dirá, diciendo quién sabe qué: ye… ye, ye ye, ye.

 

Ritmo y poesía, repasemos nuestros pasos/

si no fuera por el Bull no habría batalla de gallos.

Pero igual habría rap en las flores y en los tallos

desde el Parque Rivadavia hasta la Plaza de Mayo 🎤😝

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Roxana Amarilla: “Me emociona cuando consigo pequeñas cosas”

100 MUJERES

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Roxana Amarilla

Exploradora de culturas, busca hacer visible el valor del trabajo artesanal. Procura que se respeten las tradiciones de los pueblos indígenas, que los artesanos puedan mostrar su arte al mundo.

Por María Eugenia Maurello

7 de agosto de 2018






“Todos eran pequeños objetos bellos y preciosos”, dice Roxana Amarilla y alude a las artesanías que sus padres le traían de los viajes que hacían por el país y el mundo. Podía tratarse de una pequeña cesta multicolor o de una camisa bordada. Ella los atesoraba y, aún siendo una niña, comenzaba a conectarse con el valor de esas piezas y fundamentalmente con el trabajo de los artesanos. 

Ya adolescente, durante la década del ’80, intentó incursionar haciendo remeras teñidas con la técnica planji que vendía entre sus compañeros de la escuela secundaria en su Corrientes natal. También se atrevió a realizar collares tejidos con hilos. “Pero no era eso lo que estaba necesitando hacer, sino que estaba buscando una identidad de la tierra”, explica. 

Formada en Comunicación Social en la Universidad Nacional del Nordeste, a los 19 años publicó sus primeros artículos apropósito de la cultura popular en el suplemento del diario Época y fue en ese momento que supo que por ahí iría la cosa: “la gestión viene desde hace muchísimos años, siempre fui una comunicadora que trabajó temas de cultura”.

En 2005, mientras oficiaba como asesora parlamentaria en la Cámara de Diputados de la Nación se involucró de lleno con el proyecto de la Ley Nacional de Artesanías que venía con media sanción del Senado. No solo se puso la “discusión al hombro”, sino que además optó por vincularse con los artesanos de todo el país que por ese entonces reclamaban ante el congreso.

Tiempo después, en 2010, le ofrecieron hacer la curaduría de una muestra de artesanías por el Bicentenario de la patria. Con esa exhibición recorrió 35 ciudades de 22 provincias argentinas y en el 2011 se hizo cargo del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de la Argentina (MATRA), donde continúa como directora. Además, está trabajando con la Universidad de Buenos Aires en el armado del Observatorio del Valor Arsenal y en la convocatoria del reconocimiento para la Calidad Artesanal del World Crafts Council

Hasta acá, Amarilla desandó territorios de norte a sur y de este a oeste, exploró artes y oficios e hizo visible el trabajo de los artesanos. Y en su caso hacer visible tiene que ver con algo tan necesario como ponerlos en el mapa para que sean vistos y con procurar que se termine con el anonimato: que los artesanos no queden reducidos como informantes de un saber o como simples proveedores de materiales.

Por el contrario: “primero hay que ver lo que tenés delante –explica Amarilla-  porque tenés un artista y una obra, y si no sos sensible a la obra no va a funcionar”.

De todas las artesanías que la rodean a cotidiano ¿alguna la conmueve especialmente? “Ahora me enamoré de dos ponchos que aunque no son los más espectaculares, está bueno poner eso en valor”. Refiere a la pieza de una migrante, María Vilma Márquez Miranda, quién  proviene de la región chilena de Chiloe y que en un taller dictado en Río Gallegos recuperó la técnica que había aprendido de chica. La otra obra está hecha por Teresita Rougier; oriunda de Villa Elisa, Entre Ríos. Se trata de una hacedora que entre sus antecedentes cuenta con haber participado en la lucha de las Ligas Agrarias en los años ’70.

Ambas artesanías se pueden ver en la exposición “Poncho, territorio y cultura” también curada por Amarilla, en el Museo Parlamentario de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación. En ese espacio se exhiben 36 ponchos contemporáneos que no solo visibilizan “tradiciones potentes” sino que además están propuestos en términos del consumo consciente.

Nada tienen que ver con la superproducción, el hiperconsumo y la contaminación. Tal cual lo expresa en el catálogo de la muestra, el foco está conocer el nombre del artesano: “es parte de la transparencia de la cadena de valor que la artesanía ofrece a una sociedad que se pregunta quién hizo su ropa”. Y así, una vez más, con esta acción extiende puentes para encontrarse con los artesanos, para que ellos aparezcan y ganen escena.

Santa-Pino-Fernandez,-de-El-Espinillo,-Chaco

Nombre: Roxana Amarilla
Edad: 51 años
Profesión: Comunicadora que trabaja en gestión cultural
Sector en el que trabaja: Cultura
Lugar de Nacimiento: San Juan de Vera de las Siete Corrientes, Corrientes. Luego se mudó a la CABA
Lugar en el que desarrolla su actividad: Todo el país y también en el exterior

1. ¿Cuál es tu motor interior, qué te inspira a hacer lo que hacés?
Las piezas con las que trabajo que tienen un poder increíble y los artistas que son los creadores, los demiurgos (N. de R.: El demiurgo, en la filosofía gnóstica, es la entidad que sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo), son semidioses. Hay mucha obra con poder y tiene que ver con toda la energía que pusieron en crear

2. ¿Qué te hace feliz?
Los logros de mis hijas y sus pequeñas conquistas; cuando aprueban una materia o la obra de una de ellas es considerada por una crítica. También las alegrías de los compañeros de trabajo o los artesanos cuando logran una pieza y la comparten. Los triunfos después de largas luchas también me emocionan y algunas tradiciones de pueblos originarios que todavía están vigentes, cuando las puedo atestiguar o comprendo algo que por ahí lo tuve durante mucho tiempo delante de mis narices y tardé mucho en recibir la información necesaria para aprenderlo. Y últimamente, me emociona cuando consigo pequeñas cosas, como que determinados artesanos que no tienen posibilidades puedan visitar una feria internacional. Hay una experiencia de percepción del mundo que puede cambiar cuando salen de tierra adentro y llegan a un lugar. Cuando entienden cómo funcionan las cosas tiene muchas más posibilidades de luchar contra lo que los está aplastando. Lograr eso es fantástico

3. ¿Qué cosa no te deja dormir?
No poder cumplir con la palabra empeñada. Si hay una expectativa hay que cumplirla. Cuando trabajás en políticas públicas las posibilidades de no cumplir la palabra empeñada te quitan todo. Y es posible que no lo puedas cumplir porque las políticas públicas en Argentina son volubles. Es lo contrario a empeñar la palabra. Eso me decepciona. Todo es cuestión de manejarse sinceramente con el otro. Aparte los artesanos vieron tanto que vos te sentás a contarle y la gente entiende porque seguramente no es la primera vez que pasa, pero hay que ir con la verdad.

4. ¿Qué te gustaría cambiar del mundo?
Que desaparezca la pobreza y que los pueblos indígenas sean respetados.

5. Cuándo eras chica, ¿qué querías ser de grande?
Cuando era chica quería ser viajera. Escribía historias. No decía que quería ser escritora, yo escribía. Y el deseo que tenía era de viajar, de explorar. Ser una exploradora, eso que de algún modo soy.

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El agujero de ozono, un éxito ambiental bajo amenaza

El agujero de ozono, un éxito ambiental bajo amenaza

Actualmente tiene el menor tamaño desde 1988, pero la descontrolada producción de una sustancia química utilizada en la industria de la construcción china amenaza la frágil recuperación. Se necesita un nuevo compromiso global.

Por Shane Keating y Darryn Waugh

7 de agosto de 2018

nasa-43566-unsplash







Los titulares de los últimos meses se parecen a un thriller ecológico internacional.

En el Observatorio Mauna Loa, ubicado en lo alto de un volcán hawaiano, los investigadores están midiendo inusuales niveles de CFC-11 (clorofluorocarbono) en la atmósfera. Las mediciones desconciertan a la comunidad científica: el CFC-11, un potente gas que hace disminuir la cantidad de ozono, ha sido cuidadosamente monitoreado desde su prohibición luego del Protocolo de Montreal de 1987. Pero las mediciones están siendo rápidamente confirmadas por estaciones de observación ubicadas en Groenlandia, Samoa Americana y la Antártida. Las pruebas dan cuenta de una producción ilegal de esta substancia química prohibida, lo que amenaza la frágil recuperación de la capa de ozono de la Tierra que nos protege de los rayos UV. Pero la identidad de este supervillano ambiental sigue siendo un misterio.

Hubo luego un progreso. Haciendo retroceder modelos climáticos globales, un equipo de científicos de Boulder, Colorado, rastreó la fuente del CFC-11 hasta el este asiático. La pista fue recogida por la Agencia de Investigación Ambiental (EIA según su sigla en inglés), una pequeña organización activista con sede en una cafetería de Islington, Londres. La EIA despachó investigadores a China y descubrió una descontrolada producción ilegal del gas para la espuma de aislación utilizada en la industria de la construcción china. “Este es un crimen ambiental a gran escala” dijo Clare Perry, el líder de la campaña sobre el clima de la EIA.

Mientras ocurría todo esto, científicos y diplomáticos de todo el mundo se dieron cita en Viena para una reunión del grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre el Protocolo de Montreal. El popular informe de la EIA figuró en las primeras líneas de la agenda. Pero ¿puede la comunidad internacional unirse una vez más para proteger la capa de ozono y salvar al “tratado ambiental más exitoso del mundo”?

Un modelo de cooperación

La última vez que el agujero de ozono ocupó la primera plana el presidente Ronald Reagan todavía ocupaba el Salón Oval de La Casa Blanca. En 1985, científicos británicos anunciaron el descubrimiento de una espectacular merma en las concentraciones atmosféricas de ozono sobre la Antártida. El “agujero de ozono”, como se dio en llamar, era causado por substancias químicas devoradoras de ozono denominadas clorofluorocarbonos (CFCs), utilizados como refrigerantes en los aires acondicionados y como propulsores en los envases de spray en aerosol.

El descubrimiento conmovió a la opinión pública, en especial, por la preocupación frente al riesgo de padecer cáncer de piel, cataratas y quemaduras de sol vinculado a una mayor exposición a la radiación ultravioleta. En Australia y Nueva Zelanda, populares campañas propagandísticas que tenían como imagen central a una gaviota danzante alentaban a los bañistas a “¡Ponerse una camisa, embadurnarse con bronceador y encajarse un sombrero!”.

Si bien persistían muchas incertidumbres sobre la ciencia -que fueron vigorosamente explotadas por la industria química-, el presidente Reagan admitió el peligro planteado por el agujero de ozono y apoyó fuertemente las negociaciones internacionales tendientes a prohibir los CFCs, incluido el CFC-11. El 1° de enero de 1989, el Protocolo de Montreal sobre Substancias que Disminuyen la Capa de Ozono se convirtió en ley.

En su declaración firmante, Reagan proclamó al Protocolo de Montreal “un modelo de cooperación” y “un producto del reconocimiento y consenso internacional de que la disminución del ozono es un problema mundial”. Sigue siendo su logro ambiental más distintivo.

Un impacto duradero sobre el clima de la Tierra

Pasadas tres décadas desde Montreal, la capa de ozono da muestras de recuperación. En enero de 2018, un estudio de la NASA descubrió que el agujero de ozono tiene el menor tamaño desde 1988, el año que precedió a aquel cuando entró en vigencia el Protocolo de Montreal. De todos modos, la recuperación total demandará décadas. “Los CFCs tienen tiempos de vida de entre 50 y 100 años, y por ello es que siguen presentes en la atmósfera durante mucho tiempo” explicó la científica de la NASA Anne Douglass, una de las autoras del estudio. “Para pensar en la desaparición del agujero de ozono tenemos que irnos a 2060 o 2080” agregó.

Los CFCs son poderosos gases efecto invernadero, con más de 5.000 veces el potencial de calentamiento de un equivalente dióxido de carbono. Se estima que la prohibición de los CFCs y otras substancias químicas que reducen el ozono retrasó el calentamiento global rn alrededor de una década.

Pero estos logros se ven amenazados por las substancias químicas -que atrapan el calor y son amigables con el ozono- que han reemplazado en nuestros aires acondicionados y sistemas de aislación a los CFCs. La última enmienda al Protocolo de Montreal va a eliminar para 2028 el uso de esta nueva clase de productos químicos.

Algo aún más sorprendente es la compleja influencia del agujero de ozono en los océanos y atmósfera del planeta. La pérdida del ozono que absorbe los rayos de UV en la zona del Polo Sur modificó el patrón de los vientos en la zona de la Antártida. Vientos más fuertes que soplan sobre el océano sur arrastran más agua profunda hacia la superficie, en donde es “ventilada” en contacto con la atmósfera.

El agua de las profundidades de la Antártida es rica en carbono, lo que hace que absorba poco el dióxido de carbono atmosférico. Esto significa que el océano se ha vuelto menos eficaz para retirar el exceso de dióxido de la atmósfera, reduciendo su capacidad para compensar el calentamiento global.

Lecciones del mundo evitadas

El éxito del Protocolo de Montreal encierra lecciones para los esfuerzos que se hacen hoy para enfrentar el cambio climático provocado por el hombre. El fuerte liderazgo mostrado por Reagan y la por entonces primera ministra británica Margaret Thatcher, una calificada química, resultó algo crucial durante las negociaciones de este tratado. El protocolo comenzó modestamente y fue ideado para ser flexible de modo de que una mayor cantidad de substancias capaces de eliminar ozono pudieran ser erradicadas con futuras enmiendas. A los países en vías de desarrollo se les brindaron incentivos así como apoyo institucional para poder cumplir con sus metas.

Pero es posible que la lección más importante sea la necesidad de actuar, aún si la ciencia no es contundente todavía. “No necesitamos de una certeza absoluta para actuar” admitió Sean Davis, científico especialista en clima en la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de los Estados Unidos. “Cuando se firmó el Protocolo de Montreal estábamos menos seguros de los riesgos de los clorofluorocarbonos de lo que lo estamos hoy sobre los de las emisiones de gases efecto invernadero”.

Traducción por Silvia S. Simonetti

Shane Keating es conferencista senior en Matemática y Oceanografía de la Universidad de New South Wales en Australia.
Darryn Waugh es profesor de Ciencias Planetarias y Terrestres de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Estados Unidos y recibe fondos de la NASA y la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos.

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Cuál es el rol de los consejos escolares en el mantenimiento de las escuelas bonaerenses

Cuál es el rol de los consejos escolares en el mantenimiento de las escuelas bonaerenses

Sus integrantes son electos junto a los intendentes y suelen responder a los jefes comunales. Los directores recurren a los consejeros cuando necesitan un arreglo en su escuela. Sin embargo, administran apenas un 10% de los fondos que se destinan al mantenimiento de escuelas. ¿Quién gestiona el otro 90%? ¿Cuál es la política provincial en este sentido?

Por Javier Drovetto

6 de agosto de 2018

SutebaAula







Qué pasó. La directora y el portero de la escuela primaria N°49 de Moreno murieron el jueves pasado por una explosión que se produjo en la sala de profesores por un escape de gas.

  • Un día antes, un gasista había ido a la escuela para revisar las conexiones porque en la escuela habían sentido olor a gas.
  • El gasista es proveedor del Consejo Escolar de Moreno, a donde habían llamado para denunciar escapes de gas.
  • El Consejo Escolar de Moreno fue intervenido en octubre del año pasado por la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, que nombró un interventor.
  • El ministro de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, explicó que la intervención del Consejo se resolvió, entre otras razones, “porque no tenía actividad en término de arreglos en las escuelas”.
  • Nueve meses después de la intervención y tras la muerte de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, la Justicia investiga, entre otras responsabilidades, la que pudo haber tenido el Consejo Escolar, la Municipalidad de Moreno y el Gobierno provincial.

Qué son los Consejos Escolares. Es un “órgano desconcentrado” instaurado por la Constitución provincial que se ocupa de la “administración de los servicios educativos” en cada municipio pero “con exclusión de los aspectos técnicos pedagógicos”.

  • Es un órgano desconcentrado (y no descentralizado) porque sus autoridades son elegidas por los vecinos de cada municipio en la misma elección en la que eligen intendente y concejales.
  • Es decir, si bien están bajo la órbita de la Dirección Provincial de Consejos Escolares, los consejeros que conducen el órgano son electos.
  • Los consejos pueden tener entre 4 y 10 miembros, según la cantidad de escuelas que tenga el distrito. En cada elección se renueva la mitad de los miembros.
  • Los candidatos a consejeros comparten el mismo cuerpo de la boleta electoral que el candidato a intendente.
  • La mayoría de los consejeros responde al espacio político que gobierna cada municipio, ya que, como se dijo, los intendentes comparten la lista con los consejeros.
  • Por lo general el intendente que resulta electo consigue tener mayoría en el consejo escolar y logra imponer el presidente de ese órgano.

Qué tareas tienen a su cargo. Principalmente, administran recursos provinciales para asegurar el funcionamiento operativo de los 12 mil edificios escolares provinciales, entre jardines, primarias, secundarios y establecimientos especiales y de adultos.

  • Se encargan de tramitar y contratar obras menores o medianas vinculadas al mantenimiento de los edificios escolares. Son los arreglos necesarios para garantizar la continuidad de las clases.
  • Tramitan la provisión de muebles, útiles y equipamiento escolar.
  • Gestionan la comida para la copa de leche, merienda o almuerzo en las escuelas que tienen ese servicio.
  • Contratan transporte para llevar al colegio a los chicos de escuelas especiales o rurales que necesitan movilidad pero sus padres no se la pueden dar.

Con qué fondos cumplen esas tareas. Administran cuatro partidas, según explican desde la Dirección Provincial de Consejos Escolares.

  • Un fondo para el denominado Sistema Alimentario Escolar, que el año pasado fue de unos $ 3.600 millones. Es decir, para la copa de leche, almuerzo o merienda de los colegios con ese servicio.
  • Una partida denominada Cuenta Única de Fondos Presupuestarios, que el año pasado fue de alrededor de $ 600 millones. El 80% se usa para contratar transportes escolares y 20% para limpiar tanques de agua y vaciar pozos ciegos.
  • El Fondo Compensador, en tanto, es el que reciben para encargar obras de mantenimiento en los edificios escolares. El año pasado, entre los 135 municipios sumaron $ 294 millones por ese concepto: a razón de $ 24.500 por edificio.
  • La cuarta partida es la de fondos propios, que son donaciones y subsidios girados por los municipios, por ejemplo, para un fin específico.

Qué fondos recibió el Consejo de Moreno para hacer arreglos. El Fondo Compensador para obras se compone por un porcentaje de lo recaudado por el impuesto sobre los Ingresos Brutos de los contribuyentes que por convenio con la provincia pagan en los municipios, tal como lo establece la ley 13.010.

  • Durante 2017, Moreno recibió $ 9.494.064 para el mantenimiento de 230 edificios escolares.
  • Entre enero y junio de este año, ya bajo la intervención del Gobierno provincial, había percibido $ 9.679.940. Es decir, un incremento en términos proporcionales del 100%.
  • El ministro de Educación bonaerense, Sánchez Zinny, afirmó en una entrevista en Radio con Vos que desde la intervención se hicieron “1.000 trabajos” en escuelas de Moreno.

Cómo se distribuyen los fondos disponibles para obras. Tienen tres grandes actores y un volumen que este año rondará los $ 5800 millones.

  • Alrededor del 10% lo administran los Consejos Escolares a través del Fondo Compensador.
  • Un 30% lo ejecuta la Gobernación a través de las obras de la Dirección de Infraestructura Escolar.
  • El restante 60% está en manos de los municipios.

Quién hace las obras más importantes. En la práctica, actualmente muchas de las obras de ampliación o mejoras estructurales en las escuelas provinciales las gestionan los municipios.

  • Lo hacen a partir del Fondo Educativo, instaurado desde 2006 a partir de la Ley Nacional de Financiamiento Educativo. Se trata de una partida que Nación envía a las provincias y estas bajan luego a sus municipios.
  • La provincia de Buenos Aires transfirió a los 135 municipios un total de $ 5.540 millones en 2017.
  • Desde este año, a partir de una reforma que impulsó la Gobernación en la ley de presupuesto, el 50% debe estar destinado sí o sí a obras de infraestructura escolar. Ese porcentaje baja al 40% en los municipios del interior bonaerense.
  • Entre enero y junio de 2018, los municipios recibieron $ 3.474 millones, de los que $ 1.737 debieron haber sido asignados a obras en escuelas.
  • En lo que va del año, la Municipalidad de Moreno recibió $ 98 millones por este fondo. $ 49 millones debieron haber cubierto obras y arreglos en escuelas.

Qué obras quedan en manos de la Provincia. Si bien la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense es la máxima responsable de las escuelas públicas provinciales en los 135 municipios, el fondo que le asigna a obras no es el de mayor relevancia.

  • “La Dirección Provincial de Infraestructura Escolar tiene prevista una inversión de $ 1800 millones durante 2018”, aseguraron desde la Provincia.
  • Es decir, que en volumen, la inversión que hace directamente la provincia para mantener y mejorar los edificios escolares es la segunda en importancia, detrás de la partida que administran los municipios y es costeada por el tesoro nacional.

Cuántas escuelas necesitan obras urgentes de gas.

  • En la Provincia aseguran que no tienen ese detalle, pero “reconocen que la mayoría de las escuelas tiene problemas edilicios que hay que solucionar”.
  • Los gremios docentes entregaron hace un mes en la Provincia un relevamiento en el que listan las obras urgentes que necesitan las escuelas, distrito por distrito. En ese informe, registran 46 escuelas con problemas en las instalaciones de gas.
  • Las urgencias enumeradas respecto al servicio de gas son pérdidas, estufas en mal estado, conexiones sin terminar, baja presión o directamente falta de conexión.
  • El relevamiento fue hecho por el Frente de Unidad Docente Bonaerense, integrado por Suteba, FEB, Sadop, Udocba y AMET.
  • Hoy, la Provincia anunció que inspeccionarán el estado de todas las escuelas de Moreno y anticiparon que harán algo similar en General Rodríguez.

Consultar el informe de las obras urgentes relevadas por los gremios docentes

Cuál es la discusión.

  • Los consejos escolares aparecen como los responsables inmediatos de los arreglos urgentes en las escuelas. Son también los que tienen más contacto con los directivos de las escuelas. Sin embargo, administran apenas un 10% de los fondos que en la provincia se destinan al mantenimiento de las escuelas.
  • Esos fondos, además de escasos, en muchos casos están sospechados, como en Moreno, de ser gestionados con discrecionalidad y poca transparencia. El fuerte vínculo que tienen los consejeros con los intendentes, en muchos casos “politiza” la gestión.
  • Los municipios, en tanto, no son los responsables de las escuelas públicas provinciales pero desde este año son los que administran la partida más sustancial vinculada a mejoras en las escuelas, ya que están obligadas por la ley de presupuesto bonaerense a invertir entre un 40% y un 50% del Fondo Educativo que desde 2006 reciben de Nación.
  • Eso lleva a que los directivos de las escuelas, que son funcionarios provinciales, deban hacer gestiones ante los intendentes cuando necesitan pedir una obra importante para su colegio.
  • El gobierno provincial, máximo responsable de la educación pública en los 135 municipios, de alguna manera “delega” en gran medida la responsabilidad del mantenimiento de las escuelas en los consejos escolares y los municipios, ya que su área de infraestructura escolar administra solo el 30% de los fondos totales destinados a este tema.

Foto: Facebook Suteba Tigre

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Todos somos refugiados climáticos

Todos somos refugiados climáticos

Los incendios de este verano, las sequías y las altas temperaturas récord deberían servir como una llamada de atención. Cuanto más tiempo una élite estrecha e ignorante condena a la humanidad a vagar sin rumbo fijo en el desierto político, más probable es que todos terminemos en un páramo.

Por Jeffrey Sachs

6 de agosto de 2018

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Los humanos modernos, nacidos en una era climática llamada el Holoceno, han ingresado en otra era, el Antropoceno. Pero en lugar de un Moisés que guía a la humanidad en este páramo nuevo y peligroso, una banda de negadores de la ciencia y contaminadores hoy desorienta a la humanidad y la conduce hacia un peligro aún mayor. Hoy somos todos refugiados climáticos y debemos trazar un camino hacia la seguridad.

El Holoceno fue la era geológica que comenzó hace más de 10.000 años, con condiciones climáticas favorables que sustentaron la civilización humana tal como la conocemos. El Antropoceno es una nueva era geológica con condiciones ambientales que la humanidad nunca antes ha experimentado. Es lamentable, pero la temperatura de la Tierra hoy es más alta que durante el Holoceno, debido al dióxido de carbono que la humanidad ha emitido a la atmósfera al quemar carbón, petróleo y gas, y al transformar indiscriminadamente los bosques y las praderas del mundo en granjas y pasturas.

El futuro no es prometedor

La gente sufre y muere en un contexto nuevo, y lo que se viene es mucho peor. Se estima que el huracán María se cobró más de 4.000 vidas en Puerto Rico en septiembre pasado. Los huracanes de alta intensidad se están volviendo más frecuentes, y tormentas de gran envergadura están causando más inundaciones, debido a la mayor transferencia de calor de las aguas cada vez más cálidas de los océanos, la mayor humedad en el aire más templado y el ascenso de los niveles del mar –todos ellos mucho más extremos como consecuencia del cambio climático inducido por el hombre.

Apenas el mes pasado, más de 90 personas murieron en los suburbios de Atenas como resultado de un incendio forestal devastador ocasionado por la sequía y las altas temperaturas. Este verano, en el Hemisferio Norte, también están estallando grandes incendios forestales en otros lugares tórridos y devenidos secos recientemente, como California, Suecia, Gran Bretaña y Australia. El año pasado, Portugal fue devastado. En todo el mundo, se están alcanzando muchas temperaturas altas sin precedentes este verano.

Qué imprudente por parte de la humanidad haber atravesado a toda prisa la frontera del Holoceno, ignorando –como un personaje de una película de terror- todas las señales de advertencia obvias. En 1972, los gobiernos del mundo se reunieron en Estocolmo para ocuparse de las crecientes amenazas ambientales.

En el período previo a la conferencia, el Club de Roma publicó Los límites del crecimiento, que introdujo por primera vez la idea de una trayectoria de crecimiento “sostenible” y de los riesgos del descontrol ambiental. Veinte años después, las señales de advertencia destellaron en Río de Janeiro, donde los estados miembro de las Naciones Unidas se reunieron en la Cumbre de la Tierra para adoptar el concepto de “desarrollo sostenible” y firmar tres tratados ambientales importantes para frenar el calentamiento global inducido por el hombre, proteger la diversidad biológica y detener la degradación y desertificación de la tierra.

Estados Unidos está en deuda

Después de 1992, Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, ignoró ostentosamente los tres nuevos tratados y dio a entender a otros países que también podían disminuir sus esfuerzos. El Senado de Estados Unidos ratificó los tratados sobre clima y desertificación, pero no hizo nada para implementarlos. Y se negó inclusive a ratificar el tratado para proteger la diversidad biológica, en parte porque los republicanos de los estados del oeste insistieron en que los propietarios tienen derecho a hacer lo que quieran con su propiedad sin intromisión internacional.

Más recientemente, el mundo adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015 y el acuerdo climático de París en diciembre de 2015. Sin embargo, una vez más, el gobierno de Estados Unidos ha ignorado deliberadamente los ODS y quedó en el último puesto entre los países del G-20 en términos de esfuerzos de implementación gubernamentales. Y el presidente Donald Trump ha declarado su intención de retirar a Estados Unidos del acuerdo climático de París en el momento más temprano posible, 2020, cuatro años después de que el acuerdo entrara en vigencia.

Las cosas van a empeorar. El ascenso de CO2 causado por el hombre todavía no ha alcanzado su efecto pleno de calentamiento, debido al considerable retraso del impacto que tendrá en las temperaturas de los océanos. En las próximas décadas el calentamiento aumentará otro 0,5ºC aproximadamente en base a la concentración actual de CO2 (408 partes por millón) en la atmósfera, y el calentamiento será mucho mayor si las concentraciones de CO2 siguen subiendo con la quema habitual de combustibles fósiles. Para lograr el objetivo del acuerdo de París de limitar el calentamiento “muy por debajo de 2ºC” en relación al nivel preindustrial, el mundo necesita pasar decididamente del carbón, el petróleo y el gas a la energía renovable aproximadamente en 2050, y de la deforestación a la reforestación y la restauración de las tierras degradadas.

Un grupo pequeño pero poderoso mantiene el sistema actual

¿Por qué, entonces, la humanidad sigue avanzando tontamente hacia una tragedia segura?

La razón principal es que nuestras instituciones políticas y los gigantes corporativos deliberadamente ignoran los crecientes peligros y perjuicios. La política tiene que ver con obtener y mantener el poder y los beneficios, no con solucionar problemas, ni siquiera problemas ambientales de vida o muerte. Administrar una empresa importante tiene que ver con maximizar el valor accionarial, no con decir la verdad o evitar un gran daño al planeta. Los inversores en busca de ganancias son dueños de los grandes medios, o al menos ejercen influencia a través de sus compras de publicidad. Así, un grupo pequeño pero muy poderoso mantiene el sistema de energía basado en combustibles fósiles a costa de un creciente peligro para el resto de la humanidad hoy y en el futuro.

Trump es el último tonto útil que cumple las órdenes de los contaminadores, instigado por los republicanos del Congreso que financian sus campañas electorales con aportes de delincuentes ambientales como las Industrias Koch. Trump ha llenado el gobierno de Estados Unidos de lobistas industriales que están desmantelando sistemáticamente cada regulación ambiental a la que pueden echar mano. Más recientemente, Trump ha nombrado a un ex abogado de la megacontaminadora Dow Chemical para liderar el programa de limpieza tóxica de Superfund de la Agencia de Protección del Medio Ambiente. Es de no creer.

Necesitamos un nuevo tipo de política que empiece con un objetivo global claro: la seguridad ambiental para la gente del planeta, cumpliendo con el acuerdo climático de París, protegiendo la biodiversidad y reduciendo la contaminación, que mata a millones de personas cada año. La nueva política escuchará a expertos científicos y tecnológicos, no a líderes empresarios que actúan en interés propio ni a políticos narcisistas. Los climatólogos nos permiten calcular los crecientes peligros. Los ingenieros nos instruyen sobre cómo hacer la transición rápida, en 2050, a una energía sin emisiones de carbono. Los ecologistas y los agrónomos nos demuestran cómo tener más y mejores cultivos en menos tierra, terminando al mismo tiempo con la deforestación y restableciendo la tierra degradada anteriormente.

Una política de esas características es posible. En verdad, la población la espera con ansias. Una gran mayoría de los norteamericanos, por ejemplo, quiere combatir el calentamiento global, quedarse en el acuerdo climático de París y adoptar la energía renovable. Sin embargo, mientras una elite estrecha e ignorante condena a los norteamericanos y al resto de la humanidad a vagar sin rumbo en el desierto político, lo más probable es que todos terminemos en un yermo del cual no habrá salida.

Jeffrey D. Sachs, profesor de Desarrollo Sostenible y de Política y Gestión de la Salud en la Universidad de Columbia, es director del Centro para el Desarrollo Sostenible de Columbia y de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

© Project Syndicate 1995–2018

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De villa a barrio: cómo los vecinos de La Palito lograron una urbanización de adentro hacia afuera

De villa a barrio: cómo los vecinos de La Palito lograron una urbanización de adentro hacia afuera

Por Lucía Wei He
6 de agosto de 2018








Con sus 10.000 habitantes, es uno de los barrios populares más grandes de La Matanza, en el conurbano bonaerense. En las últimas dos décadas, gracias al trabajo de los vecinos, logró convertirse en un modelo de integración socio-urbana que superó los intereses políticos.
***

Juan Enriquez creció caminando las calles de Villa Palito. De chico, junto a sus seis hermanos, repartían las facturas y empanadas que hacía todas las mañanas su mamá. Era la década del 70. Con el pasar de los años, a la comida se le sumaron diarios, y entre bandejas de bolitas de fraile y pilas de papel impreso, Juan fue conociendo cada pasillo de la villa, cada casa, cada vecino.

En 1995 sucedió algo que cambiaría no solo el destino de su familia sino también el de toda la villa. Juan tenía 27 años. Vivía junto a su mujer y dos hijos en una casa de 24 metros cuadrados. Volvió después de una de sus recorridas y encontró a su hijo de 4 años en la cama, empapado en lágrimas y sudor. Mientras jugaba, se le había caído una olla de agua caliente en la espalda.

“Aunque había crecido en la villa, hasta ese día nunca había sido consciente de lo que significaba. Fue ahí cuando dije: ‘yo no puedo vivir más así’”, recuerda Juan.

En los siguientes años, fue entendiendo que su deseo de tener una vivienda digna no era una preocupación individual sino una compartida por el resto de las 1.500 familias del barrio. Fue así como, de a poco, los vecinos empezaron a organizar asambleas y a hablar de un objetivo compartido: la urbanización.

Hoy, dos décadas después del accidente, Villa Palito es considerada un modelo del proceso de urbanización de villas en el país. Y Juan en un factor fundamental de ese cambio. Gracias a su trabajo junto a otros vecinos y al apoyo de diversos actores como el estado y la iglesia, hoy “La Palito” dejó de ser villa para convertirse en barrio.

“Queremos que se conozca nuestra historia para que en otros barrios también lo puedan lograr”, cuenta ahora Juan a RED/ACCIÓN desde su oficina, ya no como repartidor de pastelitos, sino como Coordinador General de la Unidad Ejecutora de Villas y Asentamientos de La Matanza.

Juan Enriquez creció en Villa Palito y lideró el proceso de urbanización del barrio por dos décadas. Foto: Rodrigo Mendoza
Juan Enriquez creció en Villa Palito y lideró el proceso de urbanización del barrio por dos décadas. Foto: Rodrigo Mendoza

Villa Palito (ahora también conocida como Barrio Almafuerte) ocupa un predio de 40 hectáreas en la localidad de San Justo, La Matanza, y cuenta con más de 10.000 habitantes. Caminando por sus calles, es difícil imaginar el barrio en el que creció Juan.

Ver el sitio de Villa Palito

En las últimas dos décadas, las construcciones de barro y chapa fueron reemplazadas por más de 1.300 casas coloridas y de ladrillo. Quedan pocos pasillos de tierra, principalmente ubicados en el “casco histórico” del barrio. Los demás fueron sustituidos por calles asfaltadas y veredas. Debajo del asfalto se construyeron redes cloacales y de agua potable; y por encima, tendido eléctrico seguro que llega a todo el barrio.

“El proceso no fue fácil. Fue un trabajo interdisciplinario, lento. Pero al día de hoy logramos urbanizar a más del 90% de la villa”, cuenta Juan.

Más allá de la vivienda

Jonatan y Mayra trabajan en una de las panaderías del barrio.

Además de las mejoras en la infraestructura, el proceso de urbanización también contempló la creación de instituciones que permitieran una integración socio-urbana completa de la villa. Hoy en día, el barrio cuenta con dos jardines de infantes, una escuela primaria y secundaria, una orquesta para niños, y un centro de formación profesional donde se ofrecen cursos de soldadura, carpintería, y panadería, entre otros. Según referentes del barrio, más del 70% de los adultos de Villa Palito terminaron el secundario.

Asimismo, existen diversos servicios de contención, como un centro asistencial para personas en situación de calle, un centro para jóvenes con adicción, un centro para víctimas de violencia de género, y un Centro Integrador Comunitario (CIC) que cuenta con un área de cultura y otra de salud, en la cual trabajan médicos clínicos, pediatras, cardiólogos y hasta expertos en salud mental comunitaria.

“Urbanizar no es sólo construir casas nuevas. Es trabajar solidariamente entre todo el barrio para que la gente pueda crecer y estudiar. Es cambiar toda una cultura para poder mejorar la calidad de vida en una manera integral”, dice Gladys Enríquez, coordinadora del CIC.

Gladys coordina las actividades del CIC, que incluyen talleres de cine, música y danza.
Gladys coordina las actividades del CIC, que incluyen talleres de cine, música y danza.

Para lograr este cambio cultural, los vecinos recurrieron a dos instituciones arraigadas en la tradición e historia del barrio: el fútbol y la Iglesia.

“El fútbol siempre fue un punto de encuentro para todos los pibes de la villa”, dice Teodoro García, un vecino que creció jugando en canchas de barro.

Es por esto que el plan de urbanización del barrio también incluyó la construcción de dos clubes de fútbol, a los que hoy en día asisten más de 100 chicos para entrenar y tomar la merienda.

“Los clubes son un centro de contención muy grande. Un chico que está acá jugando y tomando la merienda es un chico menos que está en la calle drogándose”, explica Teodoro, que ahora preside uno de los clubes. “Así como teníamos el sueño de tener una casa, también teníamos el sueño de tener un club. Vivir en Villa Palito es conocer el sueño realizado”.

Mientras tanto, la presencia de la Iglesia y el trabajo de referentes barriales como el Padre Bachi ayudaron a fomentar la idea de unidad barrial y de un proyecto conjunto.

“La urbanización es muy parecida a la religión. Hay que transmitir una creencia, convencer a los vecinos que van a poder ver algo que nunca pensaron sería posible: tener una vivienda digna, un futuro mejor”, dice Juan.

“Así como teníamos el sueño de tener una casa, también teníamos el sueño de tener un club. Vivir en Villa Palito es conocer el sueño realizado”

– Teodoro García –

Villa Palito 4

Un proyecto liderado por vecinos

Uno de los factores centrales que llevaron a Villa Palito a ser una experiencia modelo de urbanización fue el liderazgo de sus vecinos a lo largo de todo el proceso y su trabajo articulado con diversos actores.

Fueron los mismos vecinos que comenzaron el proyecto de urbanización en 1999, cuando luego de varias asambleas y con el apoyo de un maestro mayor de obras de la villa lograron diseñar el primer plano del barrio.

“Ahí empezamos a marcar los terrenos y a hacer un censo junto al municipio para saber cuántas familias vivían en la villa y cuántas viviendas nuevas teníamos que planificar”, cuenta Juan.

En base a esta primera planificación, los vecinos formaron una cooperativa de trabajo y empezaron a construir las primeras 10 casas del barrio, donadas por el municipio de La Matanza. En los años que siguieron, al apoyo municipal se le sumaron el apoyo del Estado (nacional y provincial) a través del Programa Federal de Emergencia Habitacional, y del Banco Interamericano de Desarrollo con su Programa de Mejoramiento de Barrios.

Las cooperativas de vecinos son la principal mano de obra.

“La forma en la que los vecinos articularon con los distintos actores fue muy importante. El Estado no se acercó a nosotros con su propio plan, sino fuimos nosotros los que presentamos lo que queríamos hacer”, dice Juan, quien terminó conformando el equipo de la Unidad Ejecutora de Villas del municipio junto a otros vecinos de Villa Palito.

Otra de las principales estrategias para involucrar a todo el barrio en el proceso de urbanización fue la creación de cooperativas de trabajo. Durante las últimas dos décadas, los vecinos conformaron 15 cooperativas, las cuales aportaron más del 80% de la mano de obra en el proceso de urbanización.

Según Gustavo Farías, vecino de Villa Palito y coordinador municipal de las cooperativas, las cooperativas no sólo fueron una manera de crear nuevos puestos de trabajo para los vecinos, sino también de integrar a los jóvenes más marginados del barrio.

“Con las cooperativas se les pagaba por cada jornada laboral completa, pero no si llegaban tarde o faltaban. De a poco los chicos que estaban en la calle o que tenían antecedentes empezaron a sumarse al trabajo. Hoy están todos trabajando. Hay pibes con oficio de plomería, herrería”, cuenta Gustavo mientras recorre el barrio con RED/ACCIÓN.

Llevar la experiencia a otras villas

Según los vecinos de Villa Palito, que el proyecto de urbanización haya surgido orgánicamente desde los vecinos es la razón por la cual el proceso ha podido resistir los diferentes intereses políticos que se presentaron a través de los años.

“La villa tiene que estar preparada para cualquier contexto político. Es importante que los vecinos se organicen, que armen un anteproyecto que refleje el barrio que ellos quieren tener, y que identifiquen a sus líderes”, dice Juan. “Con eso, una vez que se alinee el contexto político, es decir que los estados nacional, provincial y municipal coincidan en su interés por urbanizar el barrio, va a ser más fácil llevar a cabo una urbanización sustentable, que no dependa de los tiempos ni los intereses de cada gobierno de turno”.

Con el objetivo de llevar la experiencia de Villa Palito a otros barrios, la Unidad Ejecutora que lidera Juan está acompañando el proceso de urbanización en más de 10 villas y barrios populares de La Matanza. El enfoque de este acompañamiento es el de empoderar a los mismos vecinos a crear y liderar su proyecto de barrio.

“La necesidad de hacer un fuego dentro de la casa, de amontonarse alrededor para protegernos del frío… eso crea una solidaridad y un compromiso incomparable. Es algo que alguien que viene del Estado nunca va a poder ver. El recurso humano más importante para la urbanización está en la villa: somos nosotros”.

Fotografía: Rodrigo Mendoza

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El alto costo psicológico de ser pobre en Argentina

El alto costo psicológico de ser pobre en Argentina

Son más infelices, viven estresados y experimentan mayores niveles de inseguridad. A casi la mitad de los niños más pobres jamás le contaron un cuento. Son algunos de los resultados de un informe sobre los problemas ocultos de la pobreza que se presentó en el marco del Foro Pobreza y desigualdad “escondida”.

Por Iván Weissman

3 de agosto de 2018

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“Ser indigente o pobre tiene un alto costo psicológico”, dice Agustín Salvia, director de Investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. Y es una de las conclusiones de un nuevo informe que presentó ayer sobre los problemas ocultos de la pobreza.

La Encuesta de la Deuda Social, que apunta a medir los aspectos invisibles de la pobreza, revela que la infelicidad y el malestar psicológico prácticamente se duplican entre los indigentes y los pobres cuando se los compara con el de la población de 18 años o más considerada “no pobres”.

El “malestar psicológico” llega al 35% en los indigentes y al 30% en los pobres. Entre los no pobres es el 15%.

Entre los más pobres (indigentes), el 14% dice sentirse “nada o poco felices en su vida” contra el 6% de los no pobres y el 7% de la población total.

Bienestar subjetivo según pobreza por ingresos

Los indicadores invisibles de la pobreza infantil arrojan cifras aún más desoladoras: a casi la mitad de los niños más vulnerables (48%) jamás le contaron un cuento, casi un tercio (29%) comparte cama o colchón, más de la mitad (55%) no tiene libros infantiles en casa y al 30% de chicos entre 1 y 12 años no le celebraron su último compleaños.

Mirando a los indicadores de déficit en el espacio de la información, la encuesta de la UCA muestra que el 77% de los chicos más pobres no tiene una biblioteca en casa, el 75% no tiene acceso a internet y dos tercios (67%) ni siquiera tiene una computadora.

Para comparar, en los estratos medios profesionales, el 80% tiene biblioteca en casa, casi el 100% tiene una computadora y el 98% tiene acceso a internet.

Déficit en la estimulación emocional e intelectual

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Otras cifras relevantes

El bienestar subjetivo según la pobreza multidimensional varía de acuerdo a los niveles de carencias (cloacas, agua, luz, trabajo, acceso a transporte público, etc. etc. etc.).

  • Por ejemplo, entre los que sufren tres o más carencias, el malestar psicológico llega al 30%, contra el 11% de quienes no sufren carencias.
  • La infelicidad llega al 11% entre los más carenciados, contra el 3% de los que están mejor.
  • El “bienestar subjetivo” en la población no sólo difiere de acuerdo a los niveles de pobreza. También varía por género. El malestar psicológico es mayor en las mujeres (22%) que en los varones (15%) y es mayor entre quienes viven en una villa (30%) que los que no (17%).
  • Las mujeres también son más infelices (19%) que los hombres (17%)

El malestar psicológico y la infelicidad también aumenta entre quienes no realizan actividades físicas, no tiene amigos y están lejos de un familiar cercano.

  • Alrededor del 22% de los que no hacen actividad física dicen sentir malestar psicológico y poca satisfacción con la vida, versus el 13% de los que hace algo al menos una vez por semana.

La manera tradicional de medir la pobreza

Los gobiernos y organismos internacionales en general miden la pobreza en términos de ingresos. En Argentina, el INDEC mide la pobreza en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Y define que son pobres aquellos que tienen un ingreso familiar inferior a la Canasta Básica Total (CBT), que está compuesta por la Canasta Básica de Alimentos y por un componente no alimentario (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.).

Para calcular la incidencia de la pobreza se analiza la proporción de hogares cuyo ingreso no supera el valor de la CBT; para el caso de la indigencia, la proporción cuyo ingreso no superan la Canasta Básica de Alimentos.

Según el último informe del INDEC, el índice de pobreza en la Argentina fue de 25,7% al cierre del segundo semestre de 2017.

Lo importante

El informe que presentó Salvia es parte de una esfuerzo del Observatorio de Deuda Social de explicar a la sociedad que la pobreza no es sólo un problema de ingresos, sino que también de factores subjetivos. “Queremos mostrar los aspectos más escondidos de la pobreza. Hay aspectos básicos como tener agua, cloacas, trabajo. Pero tener eso no es todo para mejorar y salir de la exclusión y la desigualdad”, dice Salvia.

Y agrega que tener asistencia psicológica es más importante para los pobres, pero es visto como un lujo en materia de salud pública.

Las conclusiones las presentó en el marco del Foro Pobreza y desigualdad ‘escondida’ que organizaron junto al Banco de desarrollo de América Latina (CAF). El objetivo es buscar las mejores herramientas para medir la pobreza, dado que es un fenómeno complejo que exige nuevas formas de abordar el problema, lo que es un desafío para el desarrollo de buenas políticas públicas.

¿Querés saber más?

Foto: Red de Comunidades Rurales

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El machismo en el arte: cómo los museos luchan contra la desigualdad de género

El machismo en el arte: cómo los museos luchan contra la desigualdad de género

En los museos más importantes de nuestro país solo el 5% de las obras son de artistas mujeres. En el Bellas Artes, de las 13 mil piezas que tiene solo 420 son firmadas por mujeres. Sin embargo, los gestores culturales ya han tomado nota: en la última gestión artística del Malba, las obras expuestas de mujeres pasó del 17% al 46%. Un colectivo, Nosotras Proponemos, impulsa un manifiesto para corregir la inequidad.

Por Joaquín Sánchez Mariño

3 de agosto de 2018

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Fue durante marzo de este año. Algo extraño sucedía en el Museo Nacional de Bellas Artes. Muchos se enteraron, otros no. Del 2 al 18 de ese mes, entre las seis y las seis y media de la tarde, las salas del primer piso del museo sufrían un apagón repentino. Pero no era total: apenas quedaban iluminadas unas pocas obras: en las instituciones artísticas nacionales las obras de mujeres no suelen superar el 5%.

No era casual. La acción fue desarrollada justamente por el Bellas Artes para visibilizar la desigualdad entre la cantidad de obras de mujeres y de hombres. Durante los apagones, solo quedaban iluminadas las obras de las primeras.

No fue una acción aislada sino una más dentro de una serie de propuestas desarrolladas por el colectivo Nosotras Proponemos, un conjunto de mujeres feministas que milita por la igualdad en el mundo del arte (o por la igualdad a secas, más bien).

No faltará, claro, quién diga: ¿acá también? La respuesta es fácil: sí, acá también. Un estudio compartido por Andrea Giunta (parte fundacional de Nosotras Proponemos) muestra por ejemplo la representatividad de la mujer en los premios Salones Nacionales.

Son los reconocimientos que otorga el estado a las artes visuales. No solo se galardona un artista por año sino que incorpora su obra al Estado. Un dato: de 1911 a 2016, en la categoría pintura se premió a 91 varones y 5 mujeres: Ana Weiss de Rossi (1939); Raquel Forner (1956); Marcia Schvartz (2013); Diana Dowek (2015) y Carolina Antoniadis (2016).

Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.
Gandores de los Salones Nacionales desde 1911 hasta 2016. Fuente: Nosotras Proponemos.

El Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Secretaría de Patrimonio conducida por Marcelo Panozzo, este año relanzó las bases de los Salones Naciones, incluyendo condiciones que aseguren la representación igualitaria de varones y mujeres en jurados, seleccionados y premiados.

Al respecto, el manifiesto de Nosotras Proponemos dice: “Promovamos, exijamos y respetemos la representación igualitaria en el mundo del arte (estratégicamente el 50% en lugar del actual 20%), tanto en las colecciones de los museos y otras instituciones culturales, como en las colecciones privadas, en las exposiciones colectivas, en los premios (paridad en la selección, la premiación y los jurados), en las ferias de arte, en las representaciones internacionales tales como las bienales, en las reproducciones de obras en libros y catálogos colectivos, en las tapas de las revistas, en los porcentajes de artistas en las galerías de arte”.

Según un relevamiento realizado por el Bellas Artes, de un total de 13 mil obras que tiene el museo, solo 420 son de mujeres. Sin embargo, no se puede considerar un número fiel ya que hay mucha obra anónima, otras con autorías no comprobadas y algunas del siglo XII al XVIII que pueden haber sido hechas por mujeres pero en épocas en las que ellas no firmaban y quedaban con autoría masculina, o incluso con el nombre del marido.

Para Mariana Marchesi (Directora Artística del Museo), más allá de la situación de evidente desigualdad, lo importante es lo que se puede hacer para cambiar la situación.

“Los discursos dominantes de la historia del arte fueron pensados casi exclusivamente desde una mirada masculina. Más allá de una cuestión de números, este escenario lleva a reflexionar sobre la manera en que se comprenden las imágenes y cómo se construyen las reglas en el mundo del arte, aun en el presente”, escribe en el texto de presentación de A la conquista de la luna, una exposición que reunió obras de gran formato de mujeres argentinas y se presentó a principio de año en el museo. En ella se invitaba a reflexionar sobre el lugar que ocupan las artistas en el campo del arte y la cultura.

“¿Cómo empezar? Mirar al interior de las instituciones y delinear políticas destinadas al cambio es un primer paso para trabajar por la igualdad, generando espacios y oportunidades inclusivas que permitan saldar las inequidades del pasado y del presente”, proponen Marchesi y Andrés Duprat, Director Ejecutivo del Bellas Artes.

La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.
La obra de Sarah Grilo, iluminada durante los apagones por el mes de la mujer en el Bellas Artes.

El Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), es otra de las instituciones pioneras en esta materia. Durante la gestión de Agustín Pérez Rubio (saliente Director Artístico, aún no se nombró al nuevo), de un 17% de obras de mujeres exhibidas, se subió a un 46%.

Además, su gestión fue orientada a aportar a la igualdad de género no solo en la paridad de los/as artistas exhibidos en sala, sino también como política para las nuevas adquisiciones (compra de obras de artistas mujeres) y elección de exposiciones temporarias.

También se fortalecieron los programas educativos desde una mirada de género, y se armaron ciclos de cine para aportar a la discusión.

Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.
Ganadores de Salones Nacionales en categoría Dibujo. Fuente: Nosotras Proponemos.

“En la última edición de arteBA, el 33% de los artistas eran mujeres y el 67% varones. En 2017, de los 10 premios a la trayectoria artística que otorgó el Fondo Nacional de las Artes solo se reconoció a una mujer”, son algunos de los datos que destaca Andrea Giunta en esta entrevista. Su militancia sobre el tema es reconocida en el mundo del arte.

Rodrigo Cañete conoce bien su trabajo. Reconocido crítico de arte y director Love Art Not People (uno de los medios más irreverentes de la actualidad), cree en el valor del debate pero dice que no es nuevo. “Pensar que el debate de género entra en el arte hoy no es verdad. De hecho el arte feminista define el arte posmodernista de los últimos cuarenta años. Estoy pensando en Judy Chicago, Eva Hesse, Louise Bourgeois… y que además definieron una oposición al modernismo masculino incorporando la narrativa de la vida personal de la mujer, la cuestión del cuerpo y demás”, dice.

“Es difícil no estar de acuerdo con el reclamo de género, sin embargo no sé si estoy de acuerdo con que tiene que haber igualdad de representación en términos de porcentaje entre hombres y mujeres. Eso iría contra la calidad. Lo que sí tendría que haber es igualdad en los boards de las instituciones, y creo que la hay”, dice Cañete.

Para él, el tema volvió a escena gracias al #MeToo. “Andrea Giunta busca la manera de meterse en esto para radicalizar un poco más el discurso. Mi crítica es que se olvida un poco de poner el tema en relación con el arte. El problema es transformar todo en un reclamo gremial, reclamo que además ya fue parte de una serie de performances y acciones que sucedieron en la década del sesenta. Todo esto que está ocurriendo hoy es algo que ya ocurrió dentro del arte”, concluye desde Londres, donde vive.

El 8 de marzo del 2019, cuando se celebre un nuevo Día de la Mujer, es probable que las luces de los museos vuelvan a apagarse. Pero ya nunca va a ser igual. La oscuridad, poco a poco, comienza su irrefrenable retirada.

Foto apertura: “Bocanada”, Graciela Sacco.

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